"Misma receta, mismos resultados"

En Argentina se preguntan si vendrá el corralito

A continuación reproducimos los aspectos principales de la nota de Página/12: «Tantas lágrimas derramadas por el presidente Jorge Batlle para diferenciarse de Argentina no sirvieron de mucho. Ayer, Uruguay devaluó fuertemente su moneda, al adoptar un régimen de libre flotación del peso, después de 10 años de aplicar un sistema de «bandas cambiarias» para mantener bajo control al dólar.

La devaluación uruguaya fue elogiada por el Tesoro norteamericano y el Fondo Monetario, que la incluyeron como una de las condiciones del plan de asistencia financiera acordado con el país. Sin embargo, si la situación de Uruguay era hasta ayer un calco de lo vivido el año pasado en Argentina, la misma medicina sólo por casualidad puede dar resultados distintos. Por lo pronto, con un sistema financiero totalmente dolarizado, el gobierno se enfrenta ahora al dilema de la pesificación, al menos, de créditos y depósitos de residentes en el país. Por otro lado, la devaluación no hará más que acelerar la corrida bancaria que, en los últimos cinco meses, ya se llevó más del 22 por ciento de los depósitos. Después de la experiencia argentina, corralito es mala palabra en Uruguay.

Pero ahora nadie descarta que en las próximas semanas pueda haber restricciones al retiro de depósitos. Como se dijo, pese a los esfuerzos de Batlle por despegarse de sus vecinos «corruptos, del primero hasta el último», la situación de Uruguay es muy similar a la de Argentina el año pasado. Notorio atraso cambiario –agravado por la superdevaluación argentina– mucha deuda pública y privada en dólares, depósitos dolarizados, casi cuatro años de recesión, exportaciones hacia sus socios comerciales en picada. A esos problemas de la economía real se sumó en los últimos meses una crisis de desconfianza de los depositantes, que empezaron a retirar masivamente depósitos de los bancos.

Con la devaluación, ahora se abren otros problemas, también conocidos por los argentinos. El más evidente es qué sucederá con un sistema financiero absolutamente dolarizado. La devaluación, en especial si se descontrola en los próximas semanas, tornará irrecuperable los créditos en dólares a los bancos, y en consecuencia se agravarán las dificultades para responder a los depositantes, por más asistencia que tengan, como hasta ahora, del Banco Central uruguayo.

Si el dólar remonta vuelo rápidamente, «pesificación» será una palabra que empezará a sonar al otro lado del río. Y, obviamente, no sólo de créditos sino también de depósitos.

El otro tema urticante de los próximos días es cómo reaccionarán los depositantes ante la «sorpresa» que les ofreció Batlle y el Fondo Monetario. El sentido común indica que la devaluación acelerará la corrida.

Y a esta altura, de ahí a la restricción de los depósitos hay sólo un paso. De hecho, informalmente, como ocurrió en Argentina antes del 30 de noviembre, ya hay bancos que estarían en los últimos días «pisando parcialmente depósitos». *

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