Brasil entra en círculo vicioso de volatilidad

Se está produciendo en Brasil «un caso clásico de círculo vicioso», afirma Odair Abate, economista jefe de Lloyds TSB. Dos factores concurren: mientras «las agencias calificadoras ven con mayor riesgo el futuro del país porque el mercado empeoró demasiado», los mercados «justifican un aumento del nerviosismo con la nueva posición de las agencias».

Sin embargo, según Abate, «el problema es que si continúa este clima negativo, puede llegar a afectar más intensamente la economía real, dificultando el gerenciamiento del país a partir de 2003″. El nerviosismo no sólo afecta a Brasil, sino a muchos de los llamados países emergentes, sobre todo a sus vecinos latinoamericanos, entre ellos Uruguay, que el jueves liberó su moneda.

«Los fuertes movimientos de baja de los mercados en las últimas semanas, además de reflejar los temores en relación al proceso electoral (brasileño) y al pago de la deuda, adicionan un movimiento internacional de aversión al riesgo», según la consultora Tendencias. Lo que podía ser un clásico titular de la prensa deportiva surgía ayer en las páginas económicas: «Brasil es subcampeón y batió a Nigeria». No se refería al fútbol sino al riesgo país, que llegó a superar los 1.700 puntos en la jornada, tras alcanzar 1.593 puntos el jueves.

Las autoridades brasileñas, que lanzaron un paquete de medidas la pasada semana para calmar el mercado (que incluye la utilización de 10.000 millones de dólares de una línea de crédito abierta el año pasado por el Fondo Monetario Internacional), intentaron dar un mensaje de tranquilidad.

El presidente del Banco Central, Arminio Fraga, aseguró que el problema es «coyuntural» y que el organismo tiene medios para enfrentar la crisis. El ministro de Hacienda, Pedro Malán, afirmó que «Brasil es mayor que esa turbulencia», y consideró que la disparada del riesgo país «no encuentra justificativo en los fundamentos de la economía». Y añadía: «La deuda brasileña es perfectamente administrable».

El mercado está sensibilizado por una degradación de la perspectiva de la nota de la deuda en divisas del país por parte de la agencia de calificación Moody’s, a la que se sumó Fitch, y también con la decisión, el miércoles, del BC de no ceder a una esperada baja de las tasas de interés. *

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