Pesimismo en los mercados brasileños

La moneda de Brasil cayó ayer, pese a los nuevos intentos del Banco Central por impulsarla, y la Bolsa de São Paulo retrocedió más de 2% por el nerviosismo preelectoral y las preocupaciones en torno a la deuda del país.

Los operadores dijeron que la expiración de opciones de acciones que tendrá lugar el lunes y que siempre desata un forcejeo entre vendedores y compradores, en esta ocasión sólo exacerbó el pesimismo del tenso mercado, al igual que las pérdidas matutinas que sufrió Wall Street. «El problema principal es de tipo estructural: cómo va el gobierno a administrar su deuda», dijo Helio Ozaki, operador senior de la corredora Finambras. «Y parece que no hay manera de mejorarlo, mientras el candidato del gobierno no mejore en las encuestas, lo que resucitaría cierta confianza en Brasil», agregó.

El real (BRBY) que subió el jueves por un paquete de medidas del gobierno destinadas a absorber liquidez y a darle al Banco Central más medios para defender a la moneda, se debilitó de nuevo ayer y terminó en 2,717 unidades por dólar, frente al nivel de 2,71 que alcanzó el jueves. Una intervención del Banco Central no pudo evitar la caída de la moneda.

Las expectativas

Por su parte, el índice Bovespa (BVSP) de la Bolsa de São Paulo terminó con baja de 2,2%, a 11.699 puntos, cerca de lo que el mercado dice es su actual nivel de soporte sicológico, de 11.500 unidades. Durante la jornada llegó a caer hasta 3 por ciento.

Luego del cierre del mercado, el Banco Central anunció que cancelaría una subasta de bonos del gobierno brasileño programada para el 18 de junio, debido a la turbulencia en el mercado financiero. Las subastas generalmente se realizan los martes y están destinadas en su mayoría a los inversores locales. En la subasta de la semana pasada hubo una baja demanda de las notas de gobierno.

Los mercados brasileños han sufrido fuertes caídas en las últimas semanas debido a que los inversores temen que las tensiones por las elecciones presidenciales de octubre dificulten al país administrar su deuda, que es de 274.000 millones de dólares.

El mercado teme que en las elecciones resulte vencedor el actual favorito en las encuestas, el izquierdista Inácio Lula da Silva, quien aunque ha adoptado una postura más centrista actualmente, en campañas electorales pasadas habló de reestructurar la deuda de Brasil.

El gobierno dijo que retiraría 10.000 millones de dólares de un crédito ya acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), recompraría hasta 3.000 millones de dólares en deuda extranjera y aumentaría la meta de su superávit primario en 2002 para tranquilizar al mercado.

Sin embargo, los participantes dijeron que las medidas sólo ofrecen una solución a corto plazo. «El mercado accionario está muy mal, el ambiente es de mucho nerviosismo. Algunos participantes analizan cómo podrá el gobierno hacer ajustes fiscales bajo las nuevas medidas», dijo John Carioba, director de la corredora Indusval.

El referencial bono C de Brasil (BRAZILC RR) bajaba 2 puntos a 65,125 a la compra en el momento en el que cerró el Bovespa. *

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