Brasil, Chile y Uruguay "se contagiaron" de la debacle argentina

La inestabilidad gana terreno en todo el Cono Sur

El riesgo país de Argentina alcanzó ayer los 6.055 puntos, mientras que Brasil llegó a 1.537 puntos, lo cual significó para los norteños un incremento de 9,5% con respecto al cierre del miércoles. De esta manera dos naciones sudamericanas encabezan el «ranking» mundial de riesgo país.

Por otra parte en Uruguay, hubo una disminución de este índice que quedó en 1.214 puntos básicos. Esto se debe al anuncio del FMI de que el martes votará la ayuda adicional al gobierno de Jorge Batlle.

En principio se había especulado con que la modificación de la política cambiaria podría provocar un desprendimiento de los bonos por parte de los inversores. Pero aquellos que vendieron aprovecharon un fortalecimiento en los valores del Estado uruguayo, los cuales aumentaron entre 1,6% y 2,3%.

Si algo queda claro es que el Mercosur (al que se le puede incluir Chile) es la región más problematizada del mundo. Esa es la primera conclusión, sin embargo, se debe prestar atención a otro tipo de realidades.

Si partimos del presupuesto real de que el Mercosur está integrado por Brasil, una potencia a nivel mundial, y por Argentina, la tercera economía de América Latina, comienza entonces a vislumbrarse otra explicación sobre lo que está sucediendo.

Porque, ¿hay alguna explicación para el hecho de esta especie de agonía en que los organismos internacionales y los EEUU tienen sumida a la Argentina, a la que no se deciden a ayudar de una manera eficaz? ¿Hay alguna explicación a lo que está sucediendo en Brasil, salvo que existe un gran operativo mundial digitado por el capital financiero internacional (al que se denomina «mercados») para impedir que la izquierda gane las elecciones? ¿Alguien puede explicar la subjetividad y liviandad con que los engendros modernos, llamados calificadoras de riesgo, aconsejan y desaconsejan invertir en nuestros países y con ello provocan los desórdenes que hoy se viven?

Solamente aceptando que la economía mundial está dirigida por el capital financiero internacional que busca optimizar ganancias de la forma que sea, se puede entender el conjunto de amenazas que hoy se ciernen sobre estos países.

Solamente reconociendo que a este capital internacional no le sirve un Mercosur fuerte, funcionando a toda máquina, convirtiéndose en un bloque pujante y poderoso que defiende sus intereses, que no acepta subsidios, que no ve con buenos ojos inversiones golondrina, que genera desarrollo y riqueza, es que podremos comenzar a encontrar un hilo conductor en los sucesos de los últimos tiempos del Cono Sur, ya que ahora al Mercosur se le suma Chile.

El Mercosur le sirve a los mercosurianos pero no a quienes tienen otros proyectos, como el ALCA, del que el presidente Jorge Batlle es acérrimo partidario.

No se puede dirigir un proceso «integrador» a nivel continental (ALCA) con un Mercado del Sur poderoso, pujante, coherente. Más temprano que tarde los intereses diferentes van a colidir. Por ello, lo primero que hay que lograr es debilitar el proceso mercosuriano en su conjunto y a cada uno de sus integrantes por separado. «Esa es la ley primera».

Este es el hilo conductor que une y explica el todo, luego viene la problemática singular de cada nación, con los errores cometidos en las conducciones económicas que deben subsanarse.

Cada uno los ha cometido y los debe subsanar. *

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