De periodista en Colombia a vendedor ambulante
Un ciudadano colombiano que pidió no revelar su nombre está radicado en Uruguay desde hace siete meses. Llegó ayudado por las oficinas de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), huyendo de comandos paramilitares de su país.
En Colombia era periodista. En Uruguay vende ropa en las calles. El gobierno uruguayo ya le reconoció su calidad de refugiado pero a los 44 años de edad no encuentra otro trabajo y pasa la noche en albergues transitorios porque sus ingresos no alcanzan para pagar una pensión. Dijo a LA REPUBLICA que trabajaba en «una cadena importante de Colombia. Estuve en la selva con los paramilitares, haciendo reportajes en los dos frentes pero después empezaron a reclamarme la información de la otra parte y yo no se las daba porque era neutral». Por esa razón comenzaron a amenazarlo. En una primera instancia se ocultó en diversas ciudades colombianas pero lo localizaron, por lo que se trasladó a Ecuador con la meta de escapar «hacia el norte. Mi fin era ir hacia los Estados Unidos o Canadá pero no tuve tiempo.
En Ecuador también me localizaron, por lo que me contacté con Acnur, que me ayudó a seguir viajando hacia el sur. Vine a Uruguay porque me dijeron que aquí se respetaban los derechos humanos».
Aquí no consiguió trabajo en medios de comunicación pese a tener «veinte años de experiencia.
Los medios son cerrados, como en todos lados. De cualquier manera no me interesa demasiado porque tengo mucho miedo.
En estas situaciones uno queda solo porque las empresas no se responsabilizan. Además no teníamos tampoco un sindicato responsable que nos apoyara.
Los periodistas de clase alta son los que viajan a Europa y consiguen becas pero es una cuestión de influencia. A mí me tocó luchar solo».
Aunque siente que en Uruguay se defienden los derechos humanos, también asegura que «hay discriminación porque los colombianos estamos estigmatizados a nivel mundial. No hay trabajo para los uruguayos y menos para uno. Yo llegaba a un lugar y cuando me escuchaban hablar no me tomaban. Por eso me tuve que dedicar a las ventas». *
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