Caceroleo y férreo dispositivo de seguridad
Expresiones de rechazo y apoyo (la primera más que la segunda) debió escuchar ayer nuevamente el presidente Jorge Batlle en el marco del acto central en el que se recordó el natalicio de José Artigas.
La plaza de Sauce, Canelones tuvo ayer, como todos los años, un ajetreo mayor que en el resto del año. La presencia de las autoridades nacionales en una ciudad del Interior del país siempre genera expectativas.
Ayer, no fue la excepción. Pero el hecho singular de la jornada fue la masiva presencia de fuerzas de seguridad para custodiar al Presidente de la República.
El operativo contó con unos cien efectivos –de uniforme y particular– distribuidos en toda la plaza con el objetivo de no permitir un acercamiento al jefe de Estado. A esto se sumó un grupo especial de la Policía ubicado en la azotea de la iglesia de Sauce, desde donde se controlaba con binoculares todo lo que sucedía en la zona. Además, hubo un sensible aumento de la seguridad personal del mandatario.
Una vez que se escucharon los discursos, y mientras Batlle se encaminaba hacia el palco oficial, a unos cincuenta metros de este lugar se comenzó a escuchar un caceroleo. Este grupo de personas portaba una serie de carteles en los que se señalaba oposición a las medidas tomadas por el gobierno en los últimos tiempos.
«No a esta política económica. No a las privatizaciones», decía un cartel. «Batlle: yo, argentino», se pudo leer en cartel con la cara del Presidente con lágrimas en los ojos. Otros hacían referencia a frases de Artigas: «Vuestra autoridad emana de nosotros, recuerden» (sic), «no vender el rico patrimonio al bajo precio de la necesidad». Este último estaba firmado por «los damnificados del tornado del 10 de marzo».
Los productores granjeros también expresaron su preocupación al mandatario por el pago de las indemnizaciones por la catástrofe. El medio elegido fue una carta que tres niños hicieron llegar a Batlle poco antes de que se subiera al automóvil.
Este hecho molestó al Presidente, por entender que se estaba «usando» a los niños. Luego afirmó que ya existe un cronograma de pago. «La ley ya se aprobó, pero no entró a recaudar, por lo tanto el reclamo que hacen es mentira y ellos saben que es mentira», enfatizó.
En ese momento, recibió el respaldo de algunas personas que alrededor lo saludaron con aplausos.
Unos metros más atrás, algunos productores rodearon al subsecretario de Ganadería, Martín Aguirrezabala, con quien conversaron largamente sobre los pagos. *
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