Repercusiones de un escrache

El desatino del semanario Brecha

Grille envió a LA REPUBLICA una carta que a continuación reproducimos en forma textual. «Ayer (viernes) me madrugó el asombro. Una llamada tempranera me puso al tanto de una noticia extraordinaria: el semanario Brecha, en una cabal muestra de desatino editorial, confirmaba mi presencia en el escrache al diputado Tabaré Hackenbruch… Del otro lado al que acostumbro de la valla.

No compartí el escrache, lo que en este caso resulta irrelevante. Pero no estuve, y eso importa. No estuve en el escrache, no estuve entre los que hicieron ‘el aguante’, no estuve ni siquiera en la ciudad de Las Piedras, no estuve, de hecho, en otra parte que en la Universidad de la República, donde estaba ocupando, en el marco de un paro general contra la política económica del gobierno, por resolución del Consejo Federal de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, organización cuyo ejecutivo integro.

Sin embargo, tampoco fue este infortunado error del semanario el que más me ofendió. La pretensión de Brecha de vincularme en una escalada de gritos contra Cuba no sólo me molesta, me duele, me repugna. Porque yo nací en Cuba y nunca renegué de mi nacionalidad ni de la Revolución a la que adeudo haber nacido durante el exilio de mis padres.

Nunca estuve involucrado en ningún acto, pequeña reunión, declaración o comentario que afectara de alguna forma a Cuba, que la agrediera en el más mínimo sentido y me subleva que en cualquier colgado, título, copete, bajada, cuerpo, subtítulo, pie de foto, comentario radial o presentación televisiva, un ‘alguien’ escudado en el más absoluto anonimato afirme, sugiera o de algún modo, escabroso o sutil, adrede o al descuido, deslice que participé de cualquier clase de manifestación que pueda ser interpretada como afrentosa a la Revolución Cubana. Me rompe las pelotas, me calienta.

Tampoco fue, por otra parte, esto, lo que más me agredió. Lo que sin duda me produce náuseas es ser plenamente consciente de que esta mención fue deliberada. Que la presencia de mi nombre en este delicado sueltito editorial publicado en la décima página de la última edición del semanario Brecha, no tiene nada de casual ni de descuido.

Que se inscribe en una suerte de petit operación cuyo objetivo final aún desconozco, aunque presumo.

Y después de la presunción comienza la condena, como escribía Cortázar.

De repente, es necesario que Brecha se ausculte, se interrogue que se embarque en una empresa introspectiva y algún día, si puede, expliquen entre todos los periodistas de Brecha –algunos de los cuales conozco y me merecen el más profundo respeto– por qué en un medio como éste, tan sentido por tantos, se incluyó sin verificar mi nombre en un episodio del cual no formé parte. Por qué razón. Con qué motivo.

Sería bastante más interesante que hacer acusaciones sin sentido, hirientes y completamente falsas, contra gente que nunca les pidió ni debió nada, que a esta altura, casi no los lee.

Leandro Grille»

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