Cacerolas tras el vallado en Suárez y Reyes

Cuando a las ocho de la noche de ayer el termómetro marcaba cuatro grados centígrados, unas cien personas se juntaron por tercera vez en lo que va del año para cacerolear frente a la residencia Presidencial de Suárez y Reyes. Como ocurrió hace pocas semanas, el grupo de manifestantes no pudo acercarse hasta la puerta de la casa presidencial debido al vallado dispuesto por el Ministerio del Interior. Esta vez, a diferencia del último caceroleo realizado en la zona del Prado, las medidas de seguridad aumentaron con la presencia de un carro lanza agua y decenas de efectivos policiales. Adentro, estaba el presidente Jorge Batlle. Del otro lado de la valla que corta la avenida Suárez frente al local de McDonald’s se agruparon unas cien personas. «Cacerolazo en la casa del llorón», «Batlle no llores más. Llorá por los niños que tienen hambre en Uruguay», decían dos carteles.

Otro cartel se refería a la situación de los desaparecidos durante la dictadura y criticaba la gestión del presidente Julio María Sanguinetti. A las ocho y media de la noche, y luego de torcer algunas vallas debido a los constantes golpes, la gente comenzó a dispersarse. *

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