"Si el ministro Alvaro Alonso se queda, que trabaje; si no que venga alguien que trabaje"
RAUL LEGNANI
–Sabemos que hay una gran preocupación por el futuro de ciertas políticas hacia la mujer, que se estaban desarrollando desde la Junta Nacional de Empleo. ¿Qué está pasando con el programa Proimujer?
–Sabemos que las mujeres uruguayas sufren una mayor desocupación que los hombres. También se sabe que el nivel salarial de la mujer es entre un 30 y un 50% más bajo que el del hombre y que las condiciones para desarrollar una carrera funcional, les son muy adversas. Por eso hemos desarrollado un plan dirigido hacia la mujer uruguaya, que tiene como objetivo capacitar a 500 mujeres en cuatro departamentos del país para reinsertarlas en el mercado laboral. A través de esta experiencia piloto se pretende impregnar de una visión de género a todos los programas de la Junta Nacional de Empleo. Cuando este programa estaba a mitad de camino, se produjo un hecho lamentable y muy negativo para la continuidad del programa. Sucedió que un buen día el ministro Alvaro Alonso desplazó a la coordinadora del programa, descabezando el trabajo. El equipo de la unidad coordinadora ya había concluido los diagnósticos de la realidad de Montevideo, Cerro Largo, Rocha y Río Negro. Esos diagnósticos provocaron la creación de perfiles ocupacionales, lo que permitía ingresar a la etapa de brindar cursos a esas 500 mujeres. Con el desplazamiento de la coordinadora se rompe el consenso de la Junta Nacional de Empleo y hay 500 mujeres que esperan que el ministro se rectifique.
–A esta funcionaria que fue la coordinadora del proyecto, ¿quién la colocó ahí?
–Fue propuesta por el Ministerio de Trabajo.
–¿Cuál fue el argumento para desplazarla?
–Que era incompatible la contratación de una funcionaria pública por parte de la Administración Central, en base a un decreto, el 158, que se publicó en el Diario Oficial el 7 de mayo, que entró en vigencia diez días después, pero que su aplicación requiere de una serie de pasos previos que el Ministerio no dio y que ahora va a dar, por pedido nuestro. Además la propuesta de remoción fue antes del 7 de mayo. Lo cierto es que en este momento no tenemos coordinadora. Esperamos que el ministro lo reconsidere, porque ahora el programa está detenido.
–¿Cómo puede el ministro solucionar esta situación?
–Lo que el ministro Alonso debería hacer es reconocer que se equivocó, aunque puede ser que tenga otras razones para desplazar a esta funcionaria pero no son las que adujo. Pero nuestro problema es que se necesita que el programa continúe. Si el ministro no rectifica este error, la Junta Nacional de Empleo deberá reclamar que se llame a concurso para sustituir a esta persona, con el problema que la designación podría demorar entre 45 y 60 días. De esta manera tendría a 500 mujeres jefas de hogar, de bajos recursos, esperando a una nueva coordinadora. A esta dificultad hay que agregarle que hay empresarios comprometidos con la realización del programa, que prevé que el 30% de las participantes debe tener una reinserción laboral. Esos compromisos empresariales son para hoy y no sabemos si esos compromisos se podrán mantener después del verano.
–Noto que usted cree que hubo otra causa para desplazar a esta funcionaria de la Unidad Coordinadora…
–Creo que la argumentación del ministro de Trabajo es falaz, porque no se puede sostener que el mantenimiento de esta funcionaria sea contrario al decreto 158, porque cuando se desplaza a la funcionaria el decreto no existía. Además, si el decreto fuera aplicable, hay caminos para recorrer porque se permiten excepciones, donde podría estar esta funcionaria, siempre que los tres miembros de la Junta entendiéramos que debiera continuar. Pero nunca, nadie planteó en la Junta una crítica sobre el desarrollo del programa o de las actuaciones de la funcionaria coordinadora. Si hay algún problema entre el ministro y esta funcionaria será por razones ajenas al funcionamiento de la Junta y del programa.
–¿Ustedes insisten en la necesidad de mantener a la funcionaria coordinadora?
–La necesidad de mantener a esta funcionaria no es un planteo exclusivo de los trabajadores, porque la representación empresarial acompaña nuestra postura. Puede ser que hayan otros motivos por fuera del programa y de la Junta, pero creemos que eso no debe jugar a la hora de desarrollar un programa importante. Nosotros advertimos a la población que este programa, de persistir la actitud del ministro, se va a ver notoriamente golpeado por las dificultades que tenemos si el único camino que queda es el llamado a concurso, que puede llevarnos a que se demore su concreción y que los empresarios comprometidos desistan de la idea.
–¿Han vivido situaciones similares?
–Esta es la segunda vez que ocurre una situación de esta naturaleza, porque ya ocurrió algo similar cuando el breve período –¡gracias a Dios¡– de Brezzo al frente del Ministerio de Trabajo. En los dos casos hubo una imposición unilateral, en un ámbito como la Junta que es una institución naturalmente de búsqueda de consensos. Esto de andar persiguiendo a una funcionaria que él mismo colocó, violando el consenso de la Junta, no parece lo correcto, porque sería preferible que el ministro estuviera abocado a crear ámbitos de diálogo social, a fortalecer ámbitos tripartitos, a impulsar políticas de empleo.
–Al no participar de estas políticas que usted le reclama, ¿el ministro está favoreciendo a las corrientes más neoliberales del país?
–Eso es un hecho, es un hecho. Yo no conozco ninguna política activa de empleo desarrollada por el Ministerio. Yo no puedo ser ingenuo de pensar que el problema central del país sea el tema del empleo en el Chuy, cuando acabamos de enfrentar una fenomenal crisis financiera. Claro que es muy importante la estabilidad del sector financiero, pero ¿cuándo va a haber políticas que permitan, aunque sea lentamente, una reactivación económica? ¿Cuándo va a desarrollarse una política social sistemática y articulada por los distintos actores del Estado? En vez de trabajar sobre esto, el ministro, con el desplazamiento de la funcionaria, perjudica a uno de los pocos ámbitos tripartitos que existen en el país, como es la Junta. Recordemos que existe una ley de Consejos de Salarios, que existían los convenios colectivos y que eso, lentamente, ha ido desapareciendo.
–Pero es lógico pensar que dentro de la política económica del gobierno es innecesaria la Junta Nacional de Empleo.
–Sí, esto es extraño. Los gobiernos, desde 1990, comienzan a desarticular la negociación colectiva, pero en ese momento se genera esta valiosa herramienta que es la Junta. Y no tenemos la menor duda de que cuando el contexto nacional sea otro, va a pasar a ser mucho más importante que hoy, aunque ya es muy importante para cada uno de los que participan en nuestros cursos.
–¿Se tiene que ir el ministro Alvaro Alonso?
–Lo bueno sería que si el ministro Alonso se queda, que trabaje, si no que venga alguien que trabaje.
–¿Me está diciendo que el ministro no trabaja?
–Bueno, el árbol se juzga por los frutos. ¿Cuáles son los frutos? ¿Cuál es el ámbito de diálogo social que ha instalado este ministro? ¿Cuál es el ámbito tripartito que ha fortalecido? ¿Hay una apuesta fuerte a la Junta Nacional de Empleo como parte de una política de Estado? Es cierto que el Ministerio de Trabajo está sufriendo las penurias del recorte de toda la Administración Central, pero no puede llegar al extremo este de inoperancia. Si alguien nos dijera que la situación económica manda, que el Ministerio de Economía manda, que los recursos so
n escasos y no se puede hacer más que esto –que es lo que dice el pensamiento único–, decimos que sinceremos de una buena vez la cuestión: ¿para qué queremos un Ministerio? ¿Para qué voy a pagar los costos de una jerarquía ministerial si luego la función que se desarrolla no es de jerarquía ministerial? Para trasladar las resoluciones de lo que se decide en el Ministerio de Economía, no se necesita una cartera de trabajo, alcanza con una oficinita. *
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