Fuertes expresiones de descontento hacia el Presidente en la puerta del Liceo 55 de la calle Asilo

El mandatario recibió abucheos, insultos, caceroleos y salivazos

Jorge Batlle Ibáñez vio ayer cómo se desmoronó la imagen simpática que construyó durante mucho tiempo.

Desde antes que asumiera la primera magistratura y hasta no hace poco, era común ver al miembro de la familia política más tradicional del país ir por la calle, saludando, sonriendo y confraternizando cara a cara con los transeúntes.

Ayer, al mediodía, no hubo espacio para las salidas humorísticas certeras de Batlle. Apenas una sonrisa que ante los abucheos, insultos, salivazos y cacerolazos se transformó en una mueca indefinible.

Abucheos y salivazos

Eran poco más de las 11 de la mañana de ayer, y en pleno barrio La Unión, frente al liceo Nº 55, un grupo de personas –adultos en su mayoría– se acercó a la entrada del local educativo.

Estas personas, funcionarios del Casmu, Hospital Italiano, vecinos y algunos estudiantes, esperaban al presidente Batlle, que visitaría el liceo que desde ayer pasó a llamarse Luis Hierro Gambardella.

Cuando la Policía preparaba todo para permitir el paso al mandatario, una adolescente apareció con un tacho negro que comenzó a ser golpeado. Al instante, las casi 50 personas allí presentes comenzaron a aplaudir.

Una señora, cercana a la familia Hierro, le pide a la joven que dejen de hacer ruido. «Tenemos derecho a manifestar», le retruca la estudiante e insiste con el golpeteo.

A las 11 y 10 aparece el Rover gris con el escudo del Uruguay. Batlle desciende del vehículo e inmediatamente escucha los abucheos que contenían gritos como «ladrón, corrupto, hijo de puta».

Batlle mira, saluda y sigue. Dos señoras lo interceptan y le dan un beso; una de ellas le pide: «No me afloje, Presidente».

Al ingresar al hall principal del liceo, el mandatario es bienvenido por los estudiantes que presenciaban el acto.

Lo esperaban el ex presidente Julio María Sanguinetti, el vicepresidente Luis Hierro y varios legisladores del Foro Batllista.

Pese al respaldo que había recibido en esos momentos luego del primer mal trago, la expresión de Batlle durante la ceremonia era de dolor.

Luego de escuchar al director de Secundaria, Jorge Carbonell, destacar la importancia del «respeto y la tolerancia» entre las personas, Batlle cambió la cara y conversó con algunos estudiantes. Se interesó por las materias que estaban estudiando y dio algunos consejos.

Mientras esto ocurría, algunos de los presentes comenzaron a retirarse. Tal es el caso del diputado forista Washington Abdala, que debió caminar hasta su auto bajo una lluvia de insultos.

Luego le tocó el turno al jefe de Estado. Al verlo salir, la gente comenzó a insultarlo al unísono: «Hijo de puta», se escuchaba una y otra vez.

Un cordón policial impedía que la gente se acercara más a Batlle, pero algunos llegaron a acertarle salivazos en la espalda. Una vez dentro del auto, un señora se acercó hasta su ventanilla y le entregó un volante que explica la conflictiva situación en el Hospital Italiano.

Más tarde, se retiró tranquilamente el ex presidente Julio María Sanguinetti saludando a algunos estudiantes con quienes estuvo conversando un rato.

«Una mancha»

El vicepresidente Luis Hierro López consideró que «los agravios» que recibió el presidente de la República, Jorge Batlle, durante el homenaje a Luis Hierro Gambardella en el Liceo Nº 55 constituyen «una mancha» y «hay que cortarlas».

«Resulta que las 50 personas que estaban fuera del liceo pasan a ser noticia, al punto que preocupa, porque el ruido pasa a ser más noticia que el silencio», manifestó el vicepresidente.

Hierro López señaló que se trató de integrantes de un sindicato relacionado con el Casmu y que se puso en contacto con el presidente honorario del PIT-CNT, José D’Elía, a quien le transmitió su protesta «y dijo estar de acuerdo con la misma».

«Estas son actuaciones minoritarias, pero que están presentes, que les hacen mal a los uruguayos todos, porque el Uruguay es una enorme aventura de tolerancia y de respeto, y cuando se falta el respeto a las instituciones principales del país, como son la educación, la memoria y la propia presencia del Presidente de la República, se está agraviando, mucho más que a todo eso, a cuestiones fundamentales del país», manifestó. Al preguntársele a Hierro si en este tipo de manifestaciones no estará incidiendo la difícil situación del país, luego del nuevo ajuste fiscal, sostuvo que las medidas han sido duras pero no tan duras como para este tipo de reacciones». «Espero que estos agravios terminen y que podamos todos, por un lado, ejercer el derecho a la memoria, y por el otro estar en condiciones de que un liceo en el que adentro había un clima enorme de regocijo, de respeto, de esperanza, de convocatoria, el acto se haga en las condiciones que tiene que hacerse, sin escuchar el ruido de personas que estaban fanatizadas», indicó. *

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