El viernes la Justicia procesó al verdadero culpable del crimen

Langón había hecho procesar por homicidio agravado a un inocente

El 2 de agosto de 1997 un anciano que bajaba de su automóvil fue derribado por un delincuente. Con la víctima en el piso procedió a depojarlo de la billetera y otras pertenencias, dándose luego a la fuga en una bicicleta.

El golpe que recibió le provocó al anciano un traumatismo craneano por el que debió ser internado. Semanas después la persona fallecía a causa de una infección respiratoria producida por el largo tiempo que debió estar entubado para recuperarse.

El caso pasó a la órbita policial y judicial, empero, las investigaciones no producían mayores resultados. A comienzos de 1998 la Policía presentó ante el juzgado de turno a cargo de la doctora Ana Lima a un indagado que algunas personas indicaban, pero no aseguraban, que había sido el autor del hecho delictivo.

El fiscal del caso era Miguel Langón y consideró que había suficientes pruebas para procesar al individuo. Fue así que decidió aplicar el mayor rigor posible, algo que caracterizó la carrera del ex fiscal penal y ahora fiscal de gobierno.

En concreto Langón solicitó que se procesara con prisión al individuo por homicidio especialmente agravado y la jueza Lima acogió el pedido sin aminorar la responsabilidad.

Meses después el procesamiento y la prisión preventiva fueron revocadas por el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 2o turno, en mérito a que, según los ministros, no existían los suficientes pruebas o indicios para procesar a esta persona.

Confesión

El caso volvió a ser investigado por la Policía y un guardia de seguridad de un comercio frente al cual ocurrió el hecho reconoció entre las fotos que le mostró la Policía al que había protagonizado el hecho.

En la tarde de ayer el fiscal Enrique Moller solicitó el procesamiento del individuo por el delito de hurto agravado por el arrebato, y solicitó el expediente para estudiar a fondo la posibilidad de que exista homicidio. En el caso, la muerte de la víctima pudo acontecer por la infección hospitalaria, un hecho ajeno al golpe que recibió la persona.

La jueza Ana Lima asumió el pedido de Moller y procesó al individuo que por otra parte decidió confesar el crimen. La sentencia judicial pone fin a un caso donde, de haber prosperado el primer procesamiento, un inocente pudo llegar a permanecer más de una década tras las rejas.

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