Polémica senatorial por comedores escolares

La senadora y candidata a intendenta de Canelones, Julia Pou, se mostró sumamente preocupada en la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara Alta ante la «paradoja» de que comedores que habían funcionado durante el verano hubieran detenido su actividad al comienzo de las clases. Esta «confesión» fue realizada ante la delegación de la Federación Uruguaya del Magisterio (FUM) que visitó el organismo parlamentario el martes pasado.

Durante la reunión de la Comisión parlamentaria con los delegados de la FUM (Héctor Florit, Robert Alonso y Fernando Pereira) la senadora Pou reclamó la opinión de los gremialistas sobre los formularios que tuvieron que llenar los padres para que sus hijos pudieran acceder al comedor escolar.

El senador Carlos Julio Pereyra también solicitó información en torno al resultado que ha dado el cambio de sistema de alimentación de los escolares. Afirmó el legislador nacionalista que en su momento «nos asombró bastante» que las autoridades se pronunciaran por un nuevo sistema de costo tan elevado.

Arismendi, por su parte, pidió que se le informara sobre los datos que hay sobre el relevamiento que se hizo para esos comedores. «Mi experiencia en las escuelas fue siempre sobre la base de dos criterios. El primero tiene que ver con que el comedor era un lugar de encuentro de los ninos con sus docentes y companeros y no un reducto para los más pobres. Impulsábamos el comer juntos como forma de socializar, de crear hábitos, etcétera. El segundo se refiere a que los criterios para ver quiénes pueden comer y quiénes no, en realidad, eran criterios mucho más abarcadores de los que según tengo entendido fueron tomados en cuenta en estos formularios». Según la parlamentaria, en los medios de comunicación se informó que la demora en el comienzo de los comedores fue producto de que los padres no entregaron a tiempo los datos de ese relevamiento. «Entonces, me gustaría saber qué datos tenían que dar los padres para que sus hijos tuvieran que acceder al comedor escolar».

Pou, a continuación, recordó que ha estado visitando escuelas y se ha preocupado por la demora en iniciar los comedores, ha tenido la oportunidad de ver que se daba la paradoja de que comedores que habían funcionado durante el verano habían detenido la actividad al comienzo de las clases y estaban a la espera de que se les dieran rubros. Lo que me preocupó mucho fue el formulario que debían llenar los padres de los chicos, ya que me pareció complicado y que podía atemorizar a los padres por muchas cosas que debían contestar, cuando en realidad el tema era más simple: si la familia consideraba que era necesario que el nino concurriera al comedor. Además, no sé en qué ámbito se redactó este formulario, pero creo que no ayudó a que estuvieran todos los ninos que deberían estar».

El maestro y dirigente sindical Florit durante su exposición senaló que la reducción de gastos corrientes (impuesto por las autoridades de la ensenanza) alcanzó al servicio de alimentación en la medida en que durante doce días ese servicio de alimentación, con sistema pago, fue suspendido.

El también dirigente sindical Alonso senaló que las acciones en procura de ahorrar gastos, a nivel de la Federación y de todos los maestros del país, «encontramos que hubo cuatro líneas que han sido netamente perjudiciales para la población rural, para los ninos, la escuela y el docente». Alonso, en otro pasaje de su exposición y refiriéndose a la alimentación en los comedores, senaló que los días en los que no se sirvió en el comedor y se atendió una especie de comedor de verano «podemos decir que solamente se servía de comer. Eso también se suspendió al comenzar las clases porque no contaban con el dinero para hacerlo. Lo raro es que las empresas de las bandejas siguieron sirviendo sin tener una rendición de cuentas o alguna evaluación, cuando de trata del servicio más caro de los tres» que existen.

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