Long: "Yo no ataría el éxito ganar"al hecho de ganar o no
–¿Cómo nació su candidatura y por qué aceptó este desafío?
–La idea surgió del Directorio del Partido Nacional, de los diversos sectores que a mediados de enero me plantearon esta posibilidad. Hay por lo menos tres razones importantes en esta decisión. La primera es porque fue un planteo de unidad, en el cual en esos largos días que me tomé para meditarlo, once o doce días, todos los grandes dirigentes del Partido Nacional, sin excepción, me hicieron llegar su apoyo y su voluntad de que yo aceptara el desafío.
En segundo lugar, porque uno sin dejar de ser ingeniero, en mi caso o periodista en el suyo, uno es, en todos los casos, montevideano. Uno siente, como es mi situación, que habiendo nacido y vivido en un barrio muy representativo de Montevideo, como lo es Reducto, en donde me crié, pude acceder a una buena educación, a conocer la realidad de otras ciudades del mundo, y sentirme con capacidad de volcar ideas y propuestas a la ciudad en la cual vivo. En esta ciudad se están cuidando mis hijos, y seguramente se ligarán mis nietos, y que somos todos muy aquerenciados y no tenemos previsto mudarnos de esta ciudad, uno tiene una deuda que pagar con su ciudad, y siento que de esta forma lo estoy haciendo.
En tercer lugar, uno como ciudadano tiene inquietudes, críticas, y si cuando uno tiene la posibilidad de hacer algo no lo hace, uno pasa también a ser responsable por omisión, por no haberse animado a jugarse cuando se requería.
–¿A qué votante apelará para obtener el respaldo electoral?
–Al montevideano. A aquel que más que blanco, frenteamplista o colorado, se siente preocupado por su ciudad, orgulloso del lugar donde vive pero quisiera verlo mejor, y que cree que ese cambio es posible. Al votante que no es conformista, al votante que cree que hay mucho por hacer, que cree en la innovación, en la imaginación, en que es necesario soñar con una ciudad mejor como primer paso para luego construir esa ciudad que soñamos.
También apelo al montevideano que tiene cosas que plantear, que muchas veces encuentra que el político en términos generales no lo oye, y como yo no tengo una trayectoria política, de alguna forma me siento más cerca de la gente.
–Cuando usted alude al significado del 14 de mayo habla de la necesidad de lograr un punto de inflexión del Partido Nacional en Montevideo. ¿A qué se refiere?
–Me refiero a que el Partido Nacional en los últimos años ha concentrado básicamente sus propuestas, o bien en términos generales a nivel nacional, macroeconómico, regional, o bien cuando las ha hecho más específicas se ha centrado sobre todo en el ámbito rural. Yo estoy procurando que a partir de mi voz, el Partido Nacional y también muchos otros ciudadanos tengan una opinión sobre lo que es el ámbito urbano. Es importante el voto, más allá de los resultados, el voto por Ruperto Long, no por el Partido Nacional, sino marcando que determinadas ideas y estilo de hacer las cosas es apreciado por los montevideanos.
–Ese punto de inflexión, ¿intenta revertir esa tendencia decreciente del apoyo que recibió el Partido Nacional en Montevideo en los últimos años? ¿Se trata de superar la votación del 12% de octubre?
–Desde el punto de vista de una estrategia de corto plazo, eso sería un objetivo muy importante. En lo que me es personal lo veo esto más como una estrategia a largo plazo, en la cual se apuesta a determinadas ideas y un estilo de hacer las cosas y a ver si la ciudadanía de Montevideo realmente aprecia estos aspectos. A mi modo de ver, un buen resultado electoral sería una feliz constatación de que estas cosas pesan para el montevideano y que el esfuerzo vale la pena. Si como un subproducto de esa votación, tenemos que una colectividad de 163 años aparece renovada, con propuestas urbanas ricas y útiles para la gente, me parece magnífico pero yo no priorizo el tema electoral del Partido Nacional frente a las necesidades de los ciudadanos de Montevideo. Veo las cosas exactamente al revés.
–En un país donde son tan importantes los resultados y que como en el fútbol hacemos tragedias cuando ellos no se dan, ¿por qué Long no habla de triunfo el 14 de mayo? ¿Es por la gran diferencia que existe a favor del Encuentro Progresista?
–Podemos tener un éxito importante y estoy convencido que lo vamos a tener, pero tampoco creo que el éxito de una determinada propuesta que en este momento lleva tres semanas de comenzar a circular, y que al llegar a las elecciones va a llevar dos meses y medio, pueda ser medido en el hecho de ganar o no ganar las elecciones. Obviamente que si uno está metido en esto, esa expectativa la tiene. Pero el hecho que los ciudadanos de Montevideo acompañen en una suma importante esta propuesta, este estilo de trabajar y escuchar mucho a la gente, de no caer en agravios, de proponer nuevas ideas, sería de por sí un cambio importante en Montevideo. Apostamos a un cambio, y no al conformismo de decir que todo está bien en la ciudad. El hecho que haya una voz fuerte de un conjunto de ciudadanos que digan que queremos un cambio que no pasa sólo por criticar a fulano sino que proponemos alternativas sobre el futuro de la ciudad, en temas como la descentralización, la basura, los asentamientos, y los niños. Esa voz fuerte con respaldo de muchos ciudadanos es si no el cambio, el comienzo del cambio, y esto es un éxito. De modo que muy particularmente en nuestro caso, yo no ataría el éxito al hecho de ganar o no ganar las elecciones, si bien vamos a echar el resto en la cancha para tratar de ganarlas y ya lo estamos haciendo.
–Más allá de las críticas de los nacionalistas, colorados, nuevoespacistas a la gestión comunal, ¿en dónde cree que radica ese índice de popularidad que hoy tiene Arana?
–La gente compara la gestión de Arana con la de sus predecesores: Tabaré Vázquez, Elizalde, y percibe una mejora. Compartimos ese criterio. Lo que decimos es que en relación a la magnitud de los recursos que el ciudadano está volcando a la IMM, el cambio debería ser muchísimo mayor y creemos que podemos hacer que sea así. Estamos procurando que la gente no solamente perciba la realidad actual con todos sus problemas sino que se enamore de la posibilidad de un Montevideo radicalmente distinto. No estamos apostando a un pequeño cambio sino a un gran cambio en la ciudad. Eso es algo que la gente todavía no ha percibido: simplemente compara esta gestión con las anteriores sin pensar que con lo disponible se podría hacer mucho más. El otro aspecto que incide es que Arana es una persona de bien y eso la gente lo aprecia y me parece algo sano y correcto. Pretendemos separar a Mariano Arana persona de lo que es la gestión de la administración en los últimos cinco o diez años, y es allí donde sí somos críticos de temas muy importantes que son asignaturas pendientes de la ciudad.
–En trazos generales, ¿cuáles son las propuestas de Long para Montevideo?
–La llave del cambio en Montevideo está centrado en un cambio radical en la administración incorporando las herramientas modernas de administración de empresas y de ciudades que han hecho eclosión en los últimos diez años. La metodología y la filosofía de la calidad total es el tema fundamental. Allí vamos a lograr tres cosas: en primer lugar que el ciudadano recupere su rol de protagonista activo, de cliente, con servicios en tiempo, con una ciudad en la que él se sienta orgulloso de la forma en que es atendido, lo cual tiene un sentido profundamente democratizador.
En segundo lugar, al administrar mejor los recursos, se podrá lograr ahorros importantes en todos los procesos de la Intendencia. En tercer lugar, como resultado de esos
ahorros, se puede devolver a la población en obras a través de una mayor inversión, que es algo absolutamente necesario, y también una disminución de los impuestos del 20% en los próximos cinco años. Nuestra idea es que no sólo aumente la inversión sino que ese dinero pueda actuar en muchos casos como un capital semilla para impulsar otras inversiones realizadas por organizaciones privadas, en régimen de concesión u otros ítems.
La gente plantea ¿por qué habiendo aumentado nuestra contribución en dólares por cuatro durante los últimos diez años no se ha producido un cambio radical en la ciudad? No es que la gente no diga que algunos rubros mejoraron, sino que la mejora no acompañó en igual proporción. La Intendencia actual es muy pasiva en cuanto al proceso de estancamiento o deterioro de muchas zonas de la ciudad. Cuando usted pregunta qué gran propuesta hay para los próximos años que cambie el Cerro o la Ciudad Vieja o la zona este o la costa, no la encuentra. Hemos hablado de la apertura hacia el oeste que es ni más ni menos que medio departamento, hoy día vastamente poblado, con riesgo de que se vaya deteriorando si usted no actúa en forma activa, que tiene todo desde el punto de vista natural y humano.
La apertura hacia el oeste significa también la facilidad para la construcción de barrios residenciales que muevan el comercio, que muevan la construcción, que den fuentes de trabajo, y hemos dicho conexión física entre del este con el oeste a través del puente sobre la bahía de Montevideo, obra que puede ser perfectamente concesionada o a la sumo un sistema mixto: concesión y parte de subsidio, y ahí está el concepto de capital semilla para actuar como disparador de esa inversión.
Otras obras que son claves para facilitar el funcionamiento de la ciudad es el ensanche de avenida Italia y comenzar en Montevideo a construir intercambiadores en los cruces porque no se puede pretender seguir resolviendo todos los cruces de la ciudad donde hay un millón y medio de habitantes en un mismo plano, porque es imposible. Otro tema que nos preocupa en Montevideo es que hay dos realidades sociales muy fuertes en las cuales hay que tener la sensibilidad social y la preocupación para atacarla frontalmente. Tenemos un conjunto importante de habitantes de Montevideo, sin duda más del 5% que viven en un asentamiento.
Esta gente no tiene la posibilidad de ahorrar durante años para comprar un terreno y termina zambuyéndose en el lugar donde «se les vende» un lugar, porque es una promesa falsa, o se los alienta políticamente a ocupar un terreno porque aparentemente sería su derecho.
Esa persona entra en un camino en el cual no tiene una vida tranquila, está ocupando un terreno que no sabe cuánto le va a durar, lo que construya no sabe si algún día va a tener un valor o simplemente se terminará demoliendo, y lo que es más grave queda dependiente del poder político.
Queda dependiente ya sea del político que le incitó a ocupar el terreno o del Estado en general que a través de un plan equis termina regularizando la situación de aquí a 15 o 20 años.
Proponemos el tema de los lotes con servicio. Tomar la cartera de tierras que la IMM tiene en forma inactiva, elegir aquellos predios mejor ubicados, fraccionarlos, darles algunos servicios que puedan faltar y ofrecerlo a este mercado potencial de gente que ocuparía asentamientos a un precio simbólico.
El gran mérito es que la persona que compra allí, sí tiene su papel, es un propietario y eso es una cosa muy importante para el Uruguay.
Todo lo que pueda ahorrar, en su casita, por modesta que sea, lo transfiere a sus hijos, y ese es otro valor típicamente uruguayo.
El otro cambio social es el que ha dado en llamarse la infantilización de la pobreza. Uruguay bajó el nivel de la población que está por debajo de la línea de la pobreza en los últimos diez años, de un 12% a un 6%, en un gran mérito. Redujo el factor de desigualdad, ingresos del 10% más rico respecto a un 40% más pobre. Pero por razones de la diferencia de la tasa de natalidad de la gente –debajo de la línea de la pobreza respecto al resto de la sociedad– por el cada vez más temprano comienzo de las relaciones sexuales y la procreación en estos extractos ha aparecido la situación de que la pobreza se ha ido concentrando en los niños que están naciendo al grado tal que 1 de 2 niños que nace lo hace en un hogar debajo de la línea de la pobreza.
Además de lo que hoy se invierta en este sector se destinará la recaudación de un día durante los próximos cinco años se podrían construir 70 guarderías o clubes de jóvenes.
–En el tema de la seguridad pública, usted alertó sobre la posibilidad de que en algunos barrios de Montevideo ocurra algo similar a Caracas o La Habana en donde no se puede entrar. ¿De qué forma puede contribuir la IMM en este asunto?
–Hay que apoyar más activamente al Ministerio del Interior que es el responsable de la seguridad pública y la IMM no puede sustituirlo. Hay que apoyarlo a través de la iluminación que es un factor fundamental en la lucha contra el delito. Yo le he preguntado al ministro Stirling si a la hora de planificar las nuevas inversiones en iluminación se hace una planificación estratégica conjunta con el Ministerio del Interior, y se me ha dicho que no, que la IMM nunca lo ha planteado.
La IMM con sus centros comunales, con su estructura, podría dar un respaldo para impulsar a los ciudadanos a actuar de esta forma pero la actitud de la IMM es prescindente. Uno de los reclamos mayores de los vecinos es el pedido de garitas policiales. Muchas veces la IMM a través de canjes, con alguien que está haciendo una inversión, abriendo un supermercado, solicita alguna contraprestación, y una de las posibilidades es que se pidan garitas policiales.
Te recomendamos
autoconvocado
Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad