El juez Penal de 4º Turno, José Balcaldi, condenó por los delitos de defraudación tributaria en reiteración real y por el delito de estafa a los empresarios Enrique Braga Urta, a Julio Andrés Rocca y su hijo Alejandro Rocca Alfonso y a Mario Sica Méndez. En el caso de Julio Rocca como autor responsable de los mencionados delitos mientras que a Braga Urta y Rocca (h) como coautores, mientras que a Sica se le imputó el delito como cómplice. En los tres primeros casos la pena es de 24 meses de prisión y en el último de 15, pero en ninguno de los casos habrá un nuevo envÃo a prisión debido al tiempo de preventiva que cumplieron tras el auto de procesamiento.
Por otra parte, el magistrado no aceptó una solicitud de los abogados defensores para decretar una suspensión condicional de la pena. Balcaldi tuvo en cuenta para este caso las caracterÃsticas de los delitos cometidos, sus montos, las condiciones personales de los involucrados, las cuales a su entender, “no ameritan ni justifican los requisitos del art. 126 del Código Penal”.
De acuerdo a este artÃculo, para que la pena pueda ser suspendida debe tratarse de penas de prisión o multa, cuando por defecto de cumplimiento, deba ésta transformarse en pena de prisión. En otro de sus puntos sostiene la ley que “se trate de delicuentes que no hayan cometido en el pasado otros delitos y que el juez prevea, por el examen de sus antecedentes, que no han de cometerlos en el porvenir”.
Según surge del expediente que realizó el magistrado en relación a la actividad delictiva de los condenados, tanto Braga hijo como Alejandro Rocca, fueron invitados por Julio Rocca a participar de la maniobra fraudulenta. Los tres participaron en la estafa a autoridades tributarias simulando exportaciones que nunca se realizaron para obtener certificados de crédito que eran utilizados para pagar tributos de importación y para financiar las ventas al exterior de otras empresas. Luego de la investigación se descubrió que actuaban con la complicidad de una cuarta persona siendo éste el modo por el cual Rocca padre conseguÃa doumentos que justificaban las exportaciones que nunca se realizaban y que le habilitaban el acceso a los certificados de crédito de la DGI.
La defraudación concretada se estima superó el millón de dólares. Para la consumación de la evasión, fueron utilizadas empresas fantasmas que aparecÃan como realizando ventas al exterior sin haberlas concretado, obteniendo los certificados de crédito fiscal correspondientes. Estas empresas aparecÃan luego efectuando importaciones reales para sà mismas, cuando en verdad lo hacÃan por cuenta de terceros, los cuales se beneficiaban de los créditos impositivos “truchos”.
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