
Galimberti señaló que los familiares de desaparecidos anhelan, al igual que el poeta Juan Gelman, poder alcanzar aunque sea una información mÃnima sobre la suerte de sus seres queridos y resaltó la responsabilidad del Estado en dar una respuesta a estos reclamos. El prelado destacó, además, la valentÃa del presidente de la República Jorge Batlle al “dar la cara a un tema que pretendió ocultarse por los gobiernos anteriores”.
Monseñor Pablo Galimberti en diálogo con LA REPUBLICA manifestó su deseo de que el presidente Batlle continúe en la misma lÃnea a la trazada en el caso del escritor Juan Gelman, quien el viernes de la semana pasada conoció a la nieta que habÃa buscado infructuosamente durante 23 años, y busque una solución para los familiares de desaparecidos aunque en la respuesta se encuentren con una tumba en algún cementerio.
El obispo consideró que el presidente Batlle está dando prioridad en el tema desaparecidos con el propósito de sellar la paz social entre los uruguayos y acotó que el mandatario mantiene una disposición espiritual en la búsqueda de cicatrizar las heridas provenientes de la dictadura.
“En el caso de Juan Gelman, Batlle aprovechó la oportunidad para mostrarse en esa lÃnea pacificadora. No obstante, mirando hacia adelante, espero que continúe en esa lÃnea trazada, aunque sabemos que en cada caso no se va a resolver de una misma manera. Del resultado de la búsqueda puede aparecer un nieto vivo o en otros casos una tumba en un cementerio”, explicó Galimberti.
Según el obispo maragato la historia del escritor argentino fue dolorosa pero tuvo un episodio feliz: el encuentro con su nieta. “Por lo menos Gelman pudo recomponer esa cadena de la memoria familiar y colectiva, ese rompecabezas que le amargó la vida y le llevó a una constante lucha en los últimos años”.
Galimberti dijo que “hay una historia oficial y una historia privada que no siempre coinciden. En este caso, Gelman luchó y consiguió que se impusiera esa historia personal, más allá de algunos silencios o dificultades”. El prelado formuló un llamado a respetar la privacidad de la nieta del poeta argentino, ya ” que después de todo lo que se ha venido publicando, ahora llega un momento en el cual conviene que respetemos la privacidad de esta chica sobre la cual ha caÃdo una historia para ella desconocida”.
Con respecto al reclamo de Familiares de Desaparecidos, el prelado sostuvo que a pesar de encontrarse con una tumba, éstos anhelan obtener alguna información que permita cerrar las heridas, y enfatizó el Estado uruguayo es responsable en darles una respuesta.
“El presidente Batlle empezó a satisfacer los reclamos y aunque no es fácil de resolver esta situación espero que encuentre colaboración y discreción para llegar a buenos resultados”, sentenció el obispo
de San José, quien solicitó en los casos que no exista documentación y se deba recurrir a recomponer el pasado en base a testimonios, proteger a los informantes que aporten datos útiles para que no queden en evidencia en la sociedad.
Puso como caso las declaraciones del Capitán Tróccoli, que fue objeto de “presión” por parte de actores sociales y a quien se le realizó el denominado “escrache”. Por este motivo propone la discreción en el manejo de los informantes. Pese a “destaparse el velo en el tema desaparecidos”, Galimberti es cauteloso en considerar la resolución de todos los casos pendientes en nuestro paÃs y resumió su pensamiento utilizando el refrán: “No hay que vender la piel antes de cazar el oso”. Asimismo, coincidió con otras propuestas dentro de la Iglesia como ingredientes sustanciales para resolver el tema, reconocer culpas y perdonar. Sin embargo, sostuvo que no debe de abusarse del pedido de perdón por parte de los victimarios sin antes dar pasos concretos que demuestren un ánimo reconciliador.
“Siempre se puede perdonar, pero es preferible que el enemigo que ha herido demuestre su arrepentimiento dando señales de paz en vez de utilzar las palabras, ya que a veces son más elocuente los gestos o las intenciones reconciliadoras que los discursos”, afirmó Galimberti
Consultado sobre si cree que el cambio de gobierno posibilitó llegar a este resultado, el prelado afirmó: “Creo que son coincidencias en el tiempo, pero es imposible que una historia de este tipo se solucione en un mes”.
“Tenemos que evitar que un polÃtico, un gobernante, un partido polÃtico, una organización de derechos humanos o un periódico pretendan apropiarse de la noticia. Cada uno debe colaborar para que estos derechos se acrecienten y se profundicen. Debemos ser colaboradores, pero no pretender ser dueños de estas investigaciones que Gelman las ha llevado adelante con la ayuda de muchas manos solidarias”.
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