El presidente contrapuesto a opinión de los servicios técnicos de la Cancillería que aconsejaron abstención

Batlle votará la condena a Cuba

Cuando se acerca el período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, cosa que ocurre todos los años entre marzo y abril, comienza un lobby diplomático de presiones más o menos desembozadas de Estados Unidos sobre los países miembro, en particular sobre los latinoamericanos, para que condenen a Cuba.

Fuentes cercanas al Edificio Libertad y el Partido Colorado confirmaron a LA REPUBLICA que el presidente Jorge Batlle ya decidió que este año Uruguay apoyará la movida política de Estados Unidos y votará contra Cuba.

La decisión presidencial se produce sin saber siquiera cuál será el texto de la resolución que se propondrá en Ginebra, ni cuál será el país que este año asumirá el papel de promotor oficial de la voluntad política de EEUU.

La decisión se produce también contradiciendo la recomendación de los servicios técnicos de la cancillería que, igual que el año pasado, recomendaron al gobierno uruguayo abstenerse en Ginebra.

Fuentes diplomáticas y políticas confirmaron a LA REPUBLICA que la posición uruguaya en torno a Cuba fue motivo de conversación en la reciente visita que Batlle realizó a EEUU.

Según las fuentes, el tema fue tratado con el canciller Collen Powell y también en la preparación de la reunión con el presidente George W. Bush.

 

Uruguay, voto decisivo

El año pasado la República Checa asumió el papel de promotor de la iniciativa. El vicecanciller de ese país europeo realizó una gira por Latinoamérica para buscar el voto de los países miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. La desprolijidad fue tal, que el diplomático checo no pudo mostrar nunca un texto o una propuesta formal, solamente expresó la voluntad política de condenar a Cuba. Eso y las insistentes llamadas personales de Colin Powell –un canciller centroamericano reconoció públicamente que lo llamó casi una decena de veces– bastaron para que cuatro países latinoamericanos, entre ellos Uruguay, votaran contra Cuba.

El año pasado la diplomacia estadounidense estaba muy nerviosa porque se aproximaba la fecha de la votación y no conseguía los votos suficientes para la condena. El fracaso era total en el Caribe y muy importante en América Latina. Entonces presionaron muy fuerte y obtuvieron lo que buscaban. De los diez países latinoamericanos que integran la comisión, dos votaron en contra, Cuba y Venezuela, cuatro se abstuvieron, Brasil, México, Ecuador y Perú, y apoyaron a EEUU cuatro, Argentina, Costa Rica, Guatemala y Uruguay.

Estos dos últimos países, Guatemala y Uruguay, anunciaron su decisión a último momento y sus votos fueron decisivos para que la condena se aprobara. La votación fue 22 a 20 contra Cuba y hubo diez abstenciones. Este año el panorama parece no haber cambiado mucho. Brasil y México ya anunciaron públicamente que no condenarán a Cuba, y por el mismo camino parecen ir Ecuador y Perú. Venezuela votará contra la condena. Costa Rica, según fuentes diplomáticas, volverá a votar contra Cuba; y si bien Guatemala no ha definido oficialmente su postura, las últimas posiciones internacionales del gobierno de Alfonso Portillo no dejan mucho lugar para las dudas. Uruguay votará contra Cuba y hay una situación muy particular con respecto a Argentina. Al asumir el gobierno, Eduardo Duhalde definió su política exterior como «poligámica», es decir equidistante entre Europa y EEUU, en oposición a las ya míticas «relaciones carnales» del gobierno de Carlos Menem con Washington, que en lo sustancial fueron continuadas por la administración de Fernando de la Rúa. Sin embargo, en la primera visita a EEUU del canciller Carlos Ruckauf, éste anunció que votaría contra Cuba y dijo que era su voluntad «ayudar a liberar» a ese país caribeño. El ímpetu de Ruckauf, que pensaba conseguir la bendición del Tesoro de EEUU para abrir la canilla de los fondos del FMI, fue posteriormente sofrenado por Duhalde, que consultado por legisladores peronistas dijo que no había posición tomada. En los últimos días, el influyente gobernador de Santa Cruz, Néstor Kischner, representante de los sectores más progresistas del Justicialismo, le pidió públicamente a Duhalde que rechace en la ONU la condena a Cuba.

 

Los motivos de Uruguay

La fundamentación política del voto uruguayo contra Cuba, que no ha sido discutido en ninguna instancia parlamentaria aún, seguramente recorrerá aspectos «filosóficos» y hará centro en la falta de democracia en ese país.

En realidad, según confiaron fuentes diplomáticas y políticas, hay dos motivaciones básicas: comerciales y geopolíticas y tensiones políticas internas en el Partido Colorado. Dentro de la primera se inscribe la decisión de Batlle desde que asumió, de acercar a Uruguay a EEUU: el apoyo decidido al ALCA y la promoción de un acuerdo bilateral con EEUU creando de hecho un cuestionamiento al Mercosur. Esta decisión se vio profundizada por la situación de crisis actual y la necesidad de apoyos urgentes para encontrar salidas.

En el diseño de salida de Batlle a la crisis apostando todo al equilibrio fiscal y a las exportaciones, el papel de EEUU es clave. Batlle no tuvo demasiada suerte en la apertura de mercados, pero sí en la habilitación de fondos frescos: inmediatamente después de su viaje el FMI habilitó un crédito de 400 millones de dólares. A cambio de eso, Uruguay sólo puede ofrecer su peso político y prestigio diplomático. EEUU parece querer utilizar a nuestro país como punta de lanza en el cono sur para su proyecto del ALCA, para el que el Mercosur y particularmente Brasil son un escollo importante. La apertura de negociaciones para un acuerdo bilateral, según fuentes diplomáticas, se inscribe más en esa línea de razonamiento que en un genuino interés comercial de parte de EEUU.

En esa estrategia, el apoyo uruguayo a la principal iniciativa político-diplomática de Washington en la región: condenar a Cuba en la ONU para justificar el mantenimiento del bloqueo, se transforma en una condición sine qua non. El segundo motivo, las contradicciones internas en el Partido Colorado, según fuentes políticas se inscribe en una fuerte presión del Foro Batllista para apoyar la condena a Cuba. Esta posición que contradice, como ya explicáramos, la posición de los servicios técnicos de la cancillería, estaría sustentada en fuertes vínculos de algunos sectores del Foro Batllista con el exilio cubano en Miami. *

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