PS partidario de alianzas para ganar sin balotaje
En esa línea de razonamiento descarta una negociación, que por aproximaciones sucesivas tenga como escenario el balotaje. El peligro de este último camino, sostiene el texto, sería la pérdida de protagonismo del EP-FA y la posibilidad de que el programa de la izquierda se diluya.
La propuesta de «análisis de coyuntura y perspectivas políticas» que analizarán el sábado, comienza por precisar que «el deterioro de los indicadores sociales que se verifica desde 1996 y el de los indicadores económicos desde el último trimestre de 1998, configuran un cuadro de crisis estructural que nos plantea una rigurosa exigencia de propuestas de mediano plazo sin perjuicio de actualizar y volver a poner sobre la mesa del debate inmediato los programas de emergencia social y reactivación productiva que el FA presentó al gobierno y a la sociedad a mediados del 2001″.
Una consecuencia de la crisis, agrega el documento, es la «inestabilidad permanente y fuertes movimientos reivindicativos provenientes del vasto campo de excluidos sociales, del movimiento sindical y de las expresiones corporativas del empresariado en situación de estancamiento y endeudamiento, en búsqueda de sustento y viabilidad». Todo ello coloca –para los socialistas– la cuestión de la creación del «bloque social alternativo», el acuerdo social y «la formación de una nueva mayoría política para gobernar el Uruguay a partir de 2004″.
Entrando en el análisis de la realidad concreta, el texto socialista encuentra que «entre las propuestas del EP-FA y las de las gremiales hay amplios campos de coincidencias, hay discrepancias en el análisis del llamado ‘costo país’, en algunos encares de la reforma del Estado, y naturalmente su plataforma no abarca otros temas económicos y sociales tratados por nosotros».
Más adelante, el borrador a aprobación del CC socialista, afirma que están dadas las condiciones para la creación de un «frente social» como camino hacia un «acuerdo social» que signe un gobierno de la izquierda. La salvedad es, añade, que «debemos procurar darle a las discusiones y los acuerdos, consistencia en la dirección de un cambio de modelo y no quedar atrapados en el fuego cruzado de la defensa de intereses corporativos, o relegados al seguidismo detrás de reivindicaciones sectoriales».
Del «frente social» al «acuerdo social»
«Nosotros los socialistas creemos seriamente en un amplio acuerdo social, no sólo a partir del análisis objetivo de las consecuencias de una política económica que destruye y excluye a la mayoría y concentra los beneficios en una minoría, sino también a partir de reconocer la madurez cultural de nuestro pueblo y la fortaleza de las instituciones democráticas estatales y no estatales, y de las organizaciones sociales, que constituyen el cimiento de cualquier arquitectura de acuerdos», sostiene el texto.
Luego precisa que «los llamados ‘frentes sociales’, aún imaginándolos en una dimensión muy abarcativa, como un único frente social, son sólo la expresión ‘operativa’ de las reivindicaciones de las organizaciones sociales, algunas de gran fortaleza y vasta trayectoria». Según el documento la realidad de las organizaciones sociales uruguayas son «una base extraordinaria para un acuerdo social que no debemos desaprovechar.
Para alcanzar un acuerdo social como lo pensamos en el Uruguay actual, hay que incorporar la otra dimensión de la sociedad, la dimensión política y del poder, para hacer viable un proyecto que haya alcanzado un amplio consenso social. (…)
El acuerdo social puede ser proyecto impulsor de la acción política, pero sólo se concretarán en la realidad cuando pueda utilizar los factores de poder para su realización en un momento histórico concreto, esto es cuando alcance la madurez de proyecto político, y se dilucide en el campo de lucha de los partidos políticos por el ejercicio del poder institucional».
Mayoría absoluta en octubre
Tras señalar como un hecho muy positivo «la actitud de aproximación y diálogo del Nuevo Espacio» ya que no sólo abre «camino hacia una nueva mayoría sino también hacia un nuevo país», el documento dice que esa debería estar «nítidamente formada antes de octubre de 2004, tener una clara identidad electoral y ganar en esas elecciones de octubre por mayoría absoluta».
La misma debe constituirse con ese objetivo y «no como una aproximación por etapas a la mayoría cuya culminación sería la negociación en torno a la resolución de un ‘balotaje'».
«Nada garantiza nuestro protagonismo en un próximo gobierno, y que nuestro programa tenga algún significado en el Uruguay del futuro si no es en base a una mayoría absoluta propia de la alianza que formemos en octubre de 2004″. *
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