
Hoy reproducimos el organigrama y una breve explicación para apreciar cabalmente el papel que estas seis personas, cuyos rostros permanecÃan hasta hoy anónimos, representaban en la represión de la dictadura uruguaya.
La actualización permanente de los datos sobre un perÃodo oscuro de la historia del Uruguay, sobre el que además hay una persistente intención desde el poder de mantener con un manto de impunidad y olvido, constituye un desafÃo periodÃstico y ciudadano para reconstruir la verdad histórica.
La impunidad en Uruguay, para la tortura, la desaparición y sus responsables, ha llegado a niveles récord para la región. No sólo se les ha garantizado el amparo jurÃdico, también se ha hecho un esfuerzo enorme por que no se conozcan sus nombres y mucho menos sus rostros. Estos seis represores conocen de primera mano lo sucedido con los más de 135 compatriotas que permanecen desaparecidos. En particular saben qué pasó con la nuera de Juan Gelman, caso hasta el momento no aclarado en ninguna instancia. Es más, uno de ellos, el mayor Ricardo Arab, se llevó a la muchacha del SID poco después de que dio a luz y es una de las últimas personas con las que se la vio viva. Hasta ahora, ninguno de estos seis militares ha contribuido con la Comisión para la Paz, ni con ninguno de los esfuerzos de la Justicia uruguaya para llegar a la verdad. Las fotos que ponen rostro a nombres más o menos conocidos del aparato de terror dictactorial fueron tomadas durante el reciente sepelio del coronel Alfredo Lamy, uno de los referentes principales de la denominada “Logia del Aquelarre”, nucleamiento de los más connotados torturadores que comenzaron a reunirse para “protegerse” de la Comisión para la Paz y sobre todo de los exhortos de la Justicia argentina, española e italiana reclamándolos desde el exterior.
A continuación detallamos los principales datos de la foja de servicio de los seis jefes de la represión, cuyos rostros dejan hoy el anonimato.
El coronel (r) Regino Burgueño, un personaje que pasó hasta cierto punto desapercibido pero que era uno de los “duros” y que tuvo bajo su mando directo la denominada “Operación Morgan” que desatara la represión básicamente contra el Partido Comunista, los Grupos de Acción Unificadora (GAU) y el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), además de la estructura clandestina de los movimientos sindical y estudiantil desde 1975.
El mayor Menoti Ortiz revistaba en el Departamento 2 Información del Servicio de Información de Defensa (SID), integraba además los grupos de tareas de la OCOA. Menoti Ortiz, como jefe de suministros del centro de detención clandestina del SID en Bulevar Artigas y Palmar, autorizó la alimentación especial para la nuera de Juan Gelman, mientras tenÃa en su vientre a la bebé y luego para la criatura.
El coronel (r) León Tabaré Pérez fue jefe del Departamento 3 Operaciones del SID, es decir de la aplicación de las operaciones de inteligencia y secuestro.
El mayor Ricardo Arab, alias “El Turco”, dado de baja por el Ejército, integraba el Departamento 3 Operaciones del SID y además la OCOA. Estuvo varias veces en Buenos Aires y fue quien retiró a la nuera de Gelman de la sede del SID, la última vez que se la vio viva.
Coronel (r) José Baudean, alias “El Francés”, revistaba en el Departamento 2 Información, del Comando General del Ejército, también integraba los grupos de la OCOA. Posteriormente fue directivo del Centro Militar y destacado referente de la lÃnea dura sobre el pasado en el Ejército.
Coronel (r) Walter Miralles, alias “El Choclo”, integró el Departamento 3 Operaciones del Comando General del Ejército.
Juan Gelman entregó al juez español Baltasar Garzón 43 nombres de represores uruguayos, que tuvieron participación directa o al menos conocimiento del secuestro y asesinato de su nuera, MarÃa Claudia, y del secuestro de su nieta ubicada en Uruguay en el año 2000.
La elaboración de este organigrama de la represión es fruto de una larga investigación llevada adelante por Juan Gelman y su compañera Mara La Madrid, que recopilaron datos de sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y de tortura. También de la continuación de la investigación llevada adelante por LA REPUBLICA, a la cual aportaron datos fuentes militares y policiales.
Como se recoradará, Gelman se reencontró con su nieta tras 24 años de búsqueda, en marzo de 2000.
Sigue pendiente la aclaración de lo que pasó con su nuera, MarÃa Claudia, quien con 19 años y embarazada fue traÃda clandestinamente al paÃs desde Argentina. Asà como la suerte corrida por la gran mayorÃa de los desaparecidos.
Como se aprecia en la infografÃa solamente se menciona a miembros de la estructura del Ejército y de la PolicÃa. Ello es asà porque en el caso de la nuera y la nieta de Gelman los servicios de la Armada y la Fuerza Aérea no tuvieron participación alguna.
Es necesario realizar dos puntualizaciones: los nombres que se mencionan tienen que ver con los años 1975 y 1976 y no se mencionan todos sino solamente los de aquellos que directa o indirectamente participaron o tuvieron conocimiento del secuestro y desaparición de la nuera y la nieta de Gelman.
En la estructura responsable de la represión, es decir: los secuestros, las torturas, los asesinatos y las desapariciones habÃa básicamente tres grandes vertientes.
Un primer núcleo de conducción era el Servicio de Información de Defensa (SID) dependiente del Ministerio de Defensa Nacional, cuyas cabezas visibles eran el general Amauri Prant, el coronel Fernán Amado (luego comandante en jefe del Ejército, durante el gobierno de Julio MarÃa Sanguinetti, y protector de varios de sus “hombres” de entonces) y el capitán Mattos alias “El Burro”.
Este núcleo se subdividÃa en el Departamento II Informaciones, donde se agrupaban los más conocidos de los represores bajo la coordinación de José Nino Gavazzo (ver infografÃa ) y en el Departamento III Operaciones que comandaban entre otros el coronel León Tabaré Pérez y el coronel Eduardo Ferro.
De este servicio dependÃan cuatro bases de operaciones de tortura y detención clandestina: 1) ubicada en Punta Gorda, una casa lindera con la boite New York-New York que hoy no existe más; 2) ubicada en la que fue la cárcel del Pueblo del MLN, en Juan Paullier y Canelones, 3) la Base “ValparaÃso” ubicada en la zona de Villa Dolores; allà coordinaban una flota de ocho taxis que operaban para los servicios y comúnmente llevaban a los detenidos que iban a desaparecer y 4) la propia sede del SID, en Bulevar Artigas y Palmar.
Un segundo nucleamiento de los servicios represores dependÃa directamente del Comando General del Ejército. En esa época, al frente de esta vertiente estuvieron los generales Vadora y Queirolo y el coronel Regino Burgueño. En el Departamento II Informaciones de esta estructura revistaban los coroneles Calixto De Armas, José Baudean (actualmente directivo del Centro Militar) y el coronel RodrÃguez Buratti. En los hechos, en esta estructura, el Departamento III Operaciones quedaba “operativamente” bajo el mando del Departamento II.
Aquà también funcionaba la CompañÃa de Contrainformaciones en la que estaba entre otros: el coronel Tomás Casella y el mayor Radaelli (ambos vinculados luego al caso del cientÃfico y ex agente de la DINA chilena, Eugenio BerrÃos, secuestrado y asesinado en Uruguay) y el coronel Alfredo Lamy.
En esta estructura funcionaba también el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) que en esa
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