La columna de Sherlock

La economía, asignatura pendiente para la coalición

* –¿Usted sabe lo que puede pasar si se aplica otro impuesto a las tarjetas de crédito? –le decía un conocido economista a nuestro sabueso.

–Me imagino… ¡Se utilizarán menos!

–Dese cuenta de que hoy, en razón de los enormes intereses que cobran –casi todas superan el cien por cien– mucha gente las utiliza para diferir los pagos en un máximo de 30 días. Para hacer las cosas más difíciles, ahora se habla de otro impuesto, sustitutivo del de las frutas y las verduras, que encarecería este mecanismo de pago.

–¿Qué hará en ese caso la gente?

–Y bueno, si las tarjetas en razón de la ecuación económica se encarecen aún más, la gente las abandonará.

–¿Y qué harán para comprar?

–Seguramente, en los barrios, se volverá a la libreta de almacén. Pero hay otra cosa que con todo esto se hace evidente.

–¿Qué?

–La falta de idoneidad técnica que demuestran los que realizan las propuestas. Lo que ocurrirá con las tarjetas de crédito es sólo un tema de los tantos que existen. Obviamente cada impuesto tiene una contracara, efectos que se multiplican y que siempre hay que tener en cuenta para que un nuevo gravamen no se convierta luego en algo negativo y que provoque males irreparables. Y, se lo aseguro, aquí ya hemos superado el límite y todo nuevo impuesto determinará, como en el caso de las tarjetas, una reducción de la actividad.

–Y ello ¿qué demuestra?

–La falta de idoneidad en técnica económica que padece la coalición y el propio gobierno. *

 

Austeridad en una recepción con «milanesas al pan»

* Sabíamos que hay una cantidad de comidas, todas ellas producto de influencias provenientes de diversos países, que se han convertido en el transcurso del tiempo en un pretendido «plato nacional». Por ejemplo, el «chivito», que muchos argentinos dicen sólo se encuentra en Montevideo, la «carbonada», la parrillada, o la pizza «a caballo», como se sirve en algunos establecimientos con larga prosapia culinaria. El «arroz Aguila» es otro plato que había ganado fama y que se servía en el restaurante, hoy cerrado, que funcionaba junto al Teatro Solís.

Pero nunca habíamos sabido que la «milanesa al pan» tenía una tipicidad tal que fuera el centro de lo servido en la recepción que se ofreciera en el flamante local de la embajada uruguaya en Washington.

Sherlock, cuando supo los detalles del ágape brindado allí con motivo de la visita a EEUU del presidente Jorge Batlle, quedó realmente sorprendido, pues por primera vez se dejó de lado la clásica comida de confitería, canapés de distinto tipo, tartinetas de caviar, etcétera, supliendo todo ello por pequeñas milanesas al pan, empanadas con distintos rellenos, quesos Conaprole, todo regado con vinos uruguayos del mejor nivel.

–¿Y qué dijeron los invitados a la recepción? –le preguntó Sherlock a su informante.

–Creo que quedaron encantados, especialmente por las milanesas, que, servidas en pequeños «pebetitos», fueron literalmente devoradas. Además, se lo digo porque estuve allí, los vinos también desataron comentarios positivos.

–Muchas alabanzas.

–Sí, muchas. Es de lo poco positivo que se puede destacar de la visita de Batlle a EEUU. *

 

El lenguaje «cuidado» de Victoria Rodríguez

* En un programa que trasmite uno de los canales abiertos, la conductora Victoria Rodríguez, que enumera las actividades veraniegas que se concretan en nuestro principal balneario, Punta del Este, mostró hace pocos días una concepción discutible sobre el uso del idioma y las palabras que se pueden decir, o no, por televisión.

Concretamente sorprendió a Sherlock cuando la simpática profesional informó que se representaría la obra teatral «Monólogos de la vagina», y en lugar de utilizar la palabra con que se denomina esa parte del órgano genital femenino, dijo textualmente: «Esa palabra sucia que no se puede decir por televisión».

Sherlock, ante esta afirmación de la conductora de programas, una mujer que ha estado en muchos lugares del mundo, quedó realmente boquiabierto, pues vagina es la denominación aceptada de esa parte del órgano sexual femenino.

Si la obra se hubiera llamado «Monólogos de la concha», o utilizara otras tantas denominaciones tan vulgares como cachucha o cajeta, la locutora podría haber cambiado el nombre por vagina, para no utilizar otros términos, como vulva, órgano genital femenino, conducto, partes, etcétera. Pero ninguna palabra es mejor que vagina, ya que denomina concretamente el canal que llega al útero y se abre en la vulva.

Con el mismo criterio, la locutora podría haber utilizado la frase «eso que le cuelga al hombre», para denominar a un brazo.

Claro, en ese caso, sería peor la enmienda que el soneto.

 

Conmovido el Parlamento por los inspectores de tránsito

* El pasado martes, en la circunvalación del Palacio Legislativo, hubo mucha inquietud por la implacable acción de inspectores de Tránsito de la IMM que, a diestra y siniestra, colocaron multas y en siete casos hicieron transportar a los vehículos en presunta infracción por los guinches de la empresa Autoparque.

–Yo estacioné en el mismo lugar en donde lo hago todo el año e igual me llevaron el auto. ¿Qué es lo que hay que hacer?  decía uno de los damnificados luego de que una inspectora de tránsito, con «ojo avisor», determinara que su vehículo estaba algunos centímetros sobre la cebra pintada en el cruce que va desde el Palacio de las Leyes al Edificio Anexo.

–En el mismo lugar? ¿Está seguro?

–Claro. Además me contaron que en otro traslado el camión de Autoparque estuvo más de veinte minutos parado sobre la cebra y en segunda fila, con una inspectora de tránsito a su costado, sin que nadie dijera nada. ¿Qué pasaría si un vehículo de otra firma hiciera lo mismo?

–Por lo menos habría que multarlo.

–Usted dirá lo que quiera. Pero en este país hay hijos y entenados. *

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