La reforma del Estado en entredicho
En el acto que se realizó con ocasión de la entrega de las papeletas que habilitarán la concreción de un referéndum para decidir el futuro de Antel, hicieron uso de la palabra la secretaria general de Sutel, Carmen Zurano, y su homónimo de la Federación Ancap, Hugo de Mello.
Con la oratoria de este último se lanzó oficialmente la recolección de firmas para derogar la ley de asociación de Ancap con privados, aprobada el pasado año en el Parlamento.
Zurano, que leyó el texto acordado en la CDPN, dijo: «Las firmas que acabamos de entregar indican inexorablemente que habrá referéndum y todos los orientales, en las urnas, definiremos dentro de poco tiempo el destino de Antel. Así es como debe ser; así es como debió haber sido siempre: el destino del patrimonio nacional no puede ser trampeado ni «negociado» entre los fríos mármoles del Parlamento por una mayoría circunstancial producto de la coalición rosada que se ha tapado los oídos sistemáticamente al reclamo popular».
La dirigente sostuvo que ayer se concretaban «casi dos años de intenso y permanente trabajo», debido a «la tozudez de esa coalición que no escuchó nuestros planteos y prefirió, en cambio, hacer buena letra con los organismos financieros internacionales y sus indicaciones, nos dejó como única salida ésta, la búsqueda de una consulta popular que, a la vez, es sin dudas la más idónea y la más clara para que nadie pueda, después, hacer lugar a distintas lecturas o interpretaciones de una expresión que, estamos seguros, será más contundente que la de aquel 13 de diciembre de 1992″.
Zurano remarcó que las «firmas dicen mucho más que la voluntad de interponer el recurso de referéndum contra los artículos y 613 de la Ley 17.296; simbolizan también un enfrentamiento a la nefasta política que aplica el gobierno y, dentro de ella, muy especialmente un no rotundo a todos los otros intentos, más o menos avanzados, de destrucción y entrega del país.
No venderemos el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad. No permitiremos que se entregue el país, nuestro país, a las fauces insaciables de las transnacionales que sólo buscan ganancias en beneficio de unos pocos y que, sin ningún pudor, saquean a nuestros pueblos porque los gobiernos sumisos y entreguistas se lo permiten».
El ejemplo del agua
Para la CDPN existe una embestida permanente contra las empresas públicas que, si bien tiene diferencias con la de los años 90, siempre, debajo, «se esconde la misma realidad, el mismo fin: privatizar, vender lo rentable, lo estratégico, lo esencial para que un país mantenga su bienestar y su soberanía. Pero nuestro pueblo no es tonto; si ya en el 92 nos expresamos claramente, el tiempo transcurrido luego nos ha demostrado con ejemplos locales y con lo ocurrido en los países vecinos cuál es el resultado patético de una desenfrenada política privatizadora».
La proclama ejemplificó los peligros de las privatizaciones con lo ocurrido en el departamento de Maldonado «donde se le ‘regaló’ a una empresa privada la prestación de un servicio tan esencial para la vida y la salud de la población: cortes del suministro por períodos prolongados en pleno verano, dudosa calidad de la potabilidad del agua, entre otras cosas.
Y por si esto fuera poco, la triste experiencia sufrida por Argentina y otros países latinoamericanos donde el «modelo» se aplicó a fondo y ¿qué fruto dieron las privatizaciones a ultranza?
Suba de tarifas, empeoramiento de los servicios, corrupción, desocupación, en suma: agudización de la crisis ya existente y ahondamiento de la brecha que separa los pocos pero cada vez más ricos de los pobres, cada vez más numerosos y más desposeídos.
Un modelo, entonces, que ha demostrado inequívocamente a quiénes beneficia y a dónde van a parar las ganancias expoliadas a nuestros pueblos.
Como no estamos dispuestos a permitir mansamente la aplicación de estas políticas, estas firmas de hoy son un paso más, muy importante, en la perspectiva de los cambios hacia una sociedad sin explotados ni explotadores.
«Las firmas están, ahora ¡a votar!»
Por su parte, De Mello convocó a «evitar la venta, la privatización (aunque disfrazada de asociación) de Ancap, la principal empresa industrial del país, que factura más de mil millones de dólares al año. En los próximos días junto a las organizaciones que ya ha manifestado en apoyo a la iniciativa (PIT-CNT, Fucvam, Encuentro Progresista-FA, organizaciones barriales de La Teja), y las que seguramente se sumarán conformaremos la Comisión de Defensa de Ancap; para comenzar la campaña de recolección de firmas a nivel nacional». El dirigente sindical se comprometió, además, a impulsar «las transformaciones que necesita nuestra empresa para cumplir un papel fundamental en la reactivación productiva, que nuestro país necesita para salir de la profunda crisis en la que se encuentra sumido». Finalmente, De Mello subrayó: «este pueblo está en la calle y dando la pelea, construyendo su propia alternativa a un modelo perimido, podrido desde sus cimientos; y que inexorablemente caerá. Y caerá como resultado de la lucha popular». *
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