La Convención de los blancos será el 9 de marzo

El Directorio blanco aprobó ayer la realización de la Convención Nacional del Partido Nacional para el próximo sábado 9 de marzo, que tendrá como objetivo aprobar la denominada Declaración de Principios, en el cual se define a la colectividad de Oribe promoviendo la acción de la equidad social, entre otros puntos.

Como se recordará, el dirigente que se mostró partidario de llevar adelante una «actualización ideológica», fue el líder de Desafío Nacional, Juan Andrés Ramírez, al evaluar que los nacionalistas estaban planteando algunas ideas que ya estaban caducas y que era necesario vigorizar y redefinir el perfil partidario.

Ramírez aludía a que ello era una de las causas de la estrepitosa caída electoral blanca en octubre de 1999, en la que quedó relegada en un distante tercer puesto, luego del Encuentro Progresista y del Partido Colorado.

Formalizó su iniciativa en el seno del Directorio blanco, el 30 de noviembre de 2001, y también los diferentes sectores elevaron su punto de vista.

Mientras Ramírez se pronunciaba de esta manera, el senador Luis Alberto Heber del Herrerismo, fue el primero en «tomar el guante» y mostrarse receptivo al planteo, y así manifestarlo en una Convención blanca en el Palacio Sudamérica. Aprobada esta propuesta, luego correspondió su etapa de discusión en varias instancias, procesándose ésta a través de la Mesa de la Convención de cincuenta miembros con representación de todos los sectores de la interna nacionalista.

Liberalismo igualitario

En una de las partes de su documento, Ramírez señalaba: «Entendido que el objeto a custodiar es el ser humano individual, resta establecer qué es lo justo en la asignación de responsabilidades».

Por tanto, «coincidimos con la doctrina llamada del ‘liberalismo igualitario’ que entiende que las circunstancias ajenas a la voluntad libre del sujeto no deben tomarse en consideración».

«Además de ello, estima el conductor de Desafío Nacional, en que la sociedad a través del Derecho como forma de manifestación de voluntad colectiva y del Estado como organización humana colectiva, debe procurar la igualdad, consistiendo ella en la neutralización de los efectos desiguales del arranque, tanto en lo que respecta a la posesión de bienes potenciadores del esfuerzo individual, como a las mayores capacidades intelectuales y físicas de cada uno».

Agregó Ramírez que «la posición respecto de la Justicia se encuentra, además, amalgamada íntimamente con el concepto de libertad: se trata de asegurar a todos los individuos la forma adecuada de decidir autónomamente, con libertad plena, el plan de vida que desean seguir. Pero eso sólo es posible si se nivelan las desigualdades derivadas de circunstancias por las que el sujeto no responde personalmente, externas a él derivadas del sistema social o de la ‘lotería natural'». *

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