La Columna De Sherlock
La mayor sorpresa de Batlle en EEUU
–Es muy fuerte lo que usted cuenta.
Sherlock se había sentado a una mesa del Bar Tabaré de la calle Zorrilla de San Martín frente a uno de sus informantes, que lo había citado en el lugar.
–¡Es como se lo cuento! Ese estudio de abogados le informó a los bancos internacionales propietarios del Comercial, que el Banco Central de Uruguay estaba dispuesto a colocar cien millones de dólares para compensar el defalco realizado por los hermanos Röhm.
–¡Lo que usted dice es muy grave! Las autoridades en ningún momento manejaron, por lo menos de manera pública, que taparían ese agujero.
–Le cuento otros detalles. Cuando Batlle llegó a EEUU uno de sus objetivos era firmar con los actuales propietarios del Comercial el acuerdo, negociado, de una capitalización por cien millones de dólares.
–¿Y?
–Luego de realizar los contactos pertinentes, a través de un tercero, Batlle se enteró que los bancos, especialmente el JP Morgan, habían recibido desde Montevideo la información de que el Central pondría los cien millones de dólares.
–Era una mala información, ¿se dónde había salido tal cosa?
–De un estudio de abogados que asesora a los dueños del Comercial en Montevideo.
–Es muy fuerte lo que me cuenta –repitió nuestro sabueso–, ¿cómo es posible que tamaña acción realizada con el objetivo deliberado de presionar a favor de los bancos y contra el Estado uruguayo no se haya hecho pública?
–Veladamente se manejó, pero a la uruguaya. *
Con «flores» y marcha militar se entrevistó a Daniel García
–CX 10, la radioemisora que es propiedad del inefable Heber Pinto, mantiene sus rasgos más típicos. Escuchando hace algunos días una entrevista con el teniente general Daniel García, ex comandante en jefe del Ejército y ahora dirigente agropecuario, por momentos creí estar soñando.
–¿Por qué me dice esto?
–No se imagina lo que escuché. Un periodista de esa emisora le preguntaba al militar sobre la difícil situación que vive el campo. Como usted sabe, García es productor. En un momento apareció en el aire, creo que por teléfono, la voz del dueño de la emisora, el ex relator de fútbol Heber Pinto, que dirigiéndose al militar le comenzó a enviar elogios.
–¿Muchos elogios?
–De todo nivel. Ya no eran flores sino ramos enteros… El teniente general agradecía y agradecía tanta alabanza. Cuando a Heber se le terminaron todas las palabras del diccionario que se utilizan para elogiar, saludó y cortó la llamada. Y aquí viene lo más extraordinario.
–¿Qué?
–Por tres minutos la radio emitió una marcha militar, con aire de fanfarria, clásica desafinación y ruido a metal.
–¡Una marcha militar! ¿Y después?
–El periodista retomó su entrevista y García siguió contestando sobre la situación catastrófica del campo. *
Incógnitas en la limpieza del Palacio Legislativo
—Eso sí que no lo puedo creer. Si fuera verdad estaríamos ante una implicancia escandalosa y habría que estudiar si en la licitación no se cometieron faltas o delitos invalidantes.
–Así me lo dijeron…
–Usted no puede venir a decirme que la empresa que ganó la licitación para la limpieza del Palacio Legislativo, una sociedad anónima, está integrada por un diputado, el secretario de una comisión y un familiar de un altísimo jerarca del gobierno. No puede ser cierto nada de eso, son informaciones de corredor.
Antes decían que la empresa Bril, que era la encargada de la limpieza, tenía vinculaciones con Fernández Faingold. Ahora me sale con esto. Me parece que usted está mal informado o se guía por chismes de pasillo. (Repitió Sherlock mostrando su molestia.)
–No se ponga así, mi amigo… yo transmito lo que me han dicho.
–Usted está echando sombras sobre la conducta de algunas personas, porque es evidente que si se hace público este tema tendrán que hacerse aclaraciones, y cuando se manipula un jamón nadie está libre de quedar con algo de grasa en las manos.
–Bueno… dejemos ese asunto para más adelante. La verdad se conocerá en cualquier momento. *
Lago volvió a su viejo Mercedes Benz
–El doctor Raúl Lago, secretario general de la Presidencia de la República, volvió a su viejo Mercedes Benz, con el que comenzó a concurrir diariamente al Edificio Libertad.
–¿Cómo es eso? –preguntó interesado nuestro sabueso– ¿El no utiliza un flamante y espectacular Rover?
–Es que con motivo del viaje de Batlle a EEUU pensó que no habría actividad en el Edificio Libertad y que Hierro López esos días no concretaría acuerdos ni reuniones. Por ello le dio licencia al chofer del auto oficial.
–Fue todo lo contrario, ¿verdad? Esos días fueron muy movidos.
–Supermovidos. Hierro realizó reuniones de todo tipo, firmó todo lo que pudo, incluso se entrevistó con ministros. Y el pobre Lago sin chofer para su Rover, debió concurrir a su trabajo manejando a su veterano Mercedes Benz, auto que está muy bien y del que el secretario de la Presidencia está orgulloso de ser propietario.
–¿Un gasolero?
–Me parece que sí.
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