"Un gobierno del FA hubiera actuado exactamente igual que Batlle" en la crisis de los bancos
RAUL LEGNANI
—¿Cómo definiría, en una primera aproximación, la situación del país?
–Es una situación muy negativa. Es la peor de toda nuestra historia contemporánea, por duración y por intensidad.
Se han unido muchos factores adversos, del exterior y del interior del país, que han traído como resultado la caída de la producción, aumento del desempleo, dificultades comerciales crecientes, endeudamiento acelerado, como consecuencia de que estamos en el cuarto año consecutivo de desequilibrio fiscal importante.
Al mismo tiempo debemos tener en cuenta que el país dispone de alternativas. No es un país sin margen de maniobra.
Muchas veces se ha establecido un paralelismo permanente con Argentina, cosa que no comparto. Nuestra situación es muy diferente a la de Argentina, por historias sociales, políticas y culturales distintas. Pero también hay alternativas para tomar caminos que le permitan al país revertir esta situación.
–Hemos oído a muchos actores políticos de la izquierda decir que estamos ante la crisis del modelo neoliberal. ¿El país podría estar viviendo esta crisis financiera de igual forma si estuviéramos en una etapa como la que vivimos antes de la devaluación del real en Brasil?
–Los factores externos no comenzaron con la devaluación brasileña de enero de 1999, sino que comenzaron antes. Recordemos la caída persistente y permanente de los precios de la lana , la caída de los precios del arroz, los problemas con los precios de los productos lácteos, la caída de la rentabilidad del sector agropecuario, desde mucho antes de 1999.
A esto se sumaron factores internos. Todo lo que hizo el gobierno del doctor Luis Alberto Lacalle en materia de política económica fue nefasto para el país. Allí comenzó un proceso de atraso cambiario, simultáneo al desmantelamiento arancelario del Uruguay, sin haber creado las condiciones para intentar un proceso de este tipo. Así generó toda una situación crítica sobre los años posteriores, de la cual no se podía salir sin provocar efectos negativos en la economía. Por ejemplo, empezar a superar el llamado atraso cambiario al país le costó un enorme sacrificio desde todo punto de vista.
También ocurrió que el Uruguay construyó una plataforma básica desde la cual hoy el país puede decir que no está quebrado, donde se aplicó hasta con mesura el modelo neoliberal y por lo tanto hoy es un país con opciones y con márgenes de maniobra.
Lo que más me interesa decir es que no hay que caer en el bajón de decir que estamos liquidados, porque ningún país que se proponga un panorama de ese tipo tiene la serenidad suficiente como para pensar cuál es su camino.
–Se acaba de dar un gran paso por parte del doctor Jorge Batlle para ir a un tratado de libre comercio con Estados Unidos. ¿Cómo evalúa ese paso?
–Es un camino estratégicamente necesario para el Uruguay. Esto no significa negar el Mercosur, ni mucho menos. El acierto estratégico del Mercosur sigue vigente y Uruguay debe seguir sintiendo con mucha fuerza su pertenencia a este bloque de integración del sur, que pasa por momentos críticos.
Ante esta situación crítica y manteniendo nuestra vocación mercosuriana, Uruguay tiene que buscar alternativas. Y una de ellas, no la única, es la alternativa de fortalecer nuestra inserción comercial con el principal mercado hemisférico, que es la principal economía del mundo. Esta es una de las opciones que Uruguay tiene que seguir y tiene que realizar lo mismo con la Unión Europea. Nuestro país va a ser mucho más fuerte en el Mercosur en la medida que abra el abanico de oportunidades.
–¿Va a tener mayor capacidad negociadora?
—Va a tener más fuerza política. Nuestra economía va a seguir siendo pequeña y vulnerable, pero políticamente en el Mercosur será tanto más fuerte cuanto más amplias sean sus opciones.
Una de las peores cosas que hoy le puede pasar al Uruguay es seguir respondiendo medida por medida a lo que pasa en la Argentina.
–¿Con esto cambiamos el escenario donde nos movemos?
—No podemos ni debemos olvidarnos de Argentina, pero el Uruguay como protuberancia argentina es una estrategia de liquidación del país. Por lo tanto creo que lo que ha hecho Batlle en Estados Unidos es imprescindible y creo que debería ampliarlo a otras regiones del mundo.
Hoy resulta virtualmente imposible una negociación colectiva con Estados Unidos por parte del Mercosur, por eso Uruguay no puede seguir esperando que venga un momento proclive a que eso ocurra, mientras nuestra economía empeora sus números día a día. La manera de asegurar la fuerza política necesaria para hacer la negociación colectiva en el futuro es, hoy, emprender el camino que está intentando emprender Uruguay con Estados Unidos.
Para que no se nos termine el bloque del Mercosur y para que las economías pequeñas sigan teniendo fuerza, hay que ampliar las posibilidades de inserción comercial de esa manera.
–¿Qué importancia tiene que hayamos perdido el investment grade?
–Esa decisión la tomó una firma de primer nivel en el mundo y es de las escuchadas y leídas por los inversores. Nos ha bajado un escalón y hemos descendido del tercer escalón del grado de inversión al primero del grado especulativo.
Sobre las consecuencias que tendrá sobre las condiciones de vida de la gente, pienso que no es relevante. Lo podría llegar a ser si, como consecuencia de la persistencia de esta situación, Uruguay sigue aumentando su deuda, si sigue contrayendo deuda a intereses más altos, si aumenta su déficit fiscal, si tiene que volver a endeudarse.
En términos de corto plazo esto nos va a costar. Tendremos que pagar en el futuro más interés por acceso al crédito y naturalmente desequilibrará un poco más las cuentas.
La categoría que teníamos será recuperable en la medida en que el Uruguay tenga mejores números desde el punto de vista de su deuda pública y de su capacidad para crecer. Ahí está la médula de todo este tema, aunque no estoy seguro de que el gobierno lo vea así. El gobierno cree, el presidente Batlle lo declaró en Estados Unidos, que simplemente poniendo más impuestos o reduciendo el gasto esto se arregla. Discrepo totalmente: esto no se arregla poniendo más impuestos, ni simplemente reduciendo el gasto indiscriminadamente. Esto se arreglará cuando el país empiece a crecer.
Sin compartir nuestra visión sobre el tema, la propia calificadora dice que el paquete impositivo que hoy se está proponiendo es negativo y que ha sido tenido en cuenta para bajar el grado de inversión de nuestro país.
–No creen que aumentando impuestos vayamos a bajar el déficit fiscal…
—La profesional de la calificadora, que está especializada en el análisis de la deuda uruguaya, dice que los impuestos son inconvenientes.
–El otro problema fue la aparición de las crisis de los bancos Comercial y Galicia. Ahora hay nerviosismo en la población. ¿Hay problemas en nuestra plaza financiera o los problemas están sólo focalizados?
—Deberíamos hablar de problemas muy peculiares y que son distintos entre sí. En un caso estamos ante un delito que cometieron unos delincuentes que compraron a precio muy bajo el Banco Comercial.
En el caso del Banco de Galicia, las medidas argentinas generaron un problema difícil para su filial en Uruguay, que tuvo que ser intervenida.
Yo creo que estas situaciones están muy acotadas. En un caso se han hecho acuerdos con los accionistas fuertes del Banco Comercial para que lo capitalicen.
En el otro caso la intervención constituirá una transición con garantías para llegar a un nuevo equilibrio. En ambos casos la sociedad uruguaya no debe colocar un peso para asistir a estos dos bancos.
–No está claro si el Estado puso o no puso capitales en el Banco Comercial…
—La información que yo tengo es que no puso. Es una información de primera mano del Banco Central del Uruguay.
Creo que la asistencia financiera de los socios del banco le va a permitir resolver positivamente su situación, en tanto es un banco muy potente.
En el caso del Banco de Galicia, confío en que la intervención oriente a la institución por caminos que no le impliquen costos a la sociedad uruguaya. Por ahora ha sido así.
Ahora, estas dos situaciones no cambian el panorama de solidez que ha tenido el sistema financiero uruguayo hasta ahora. Es cierto que ha sufrido daños puntuales como el caso de Granja Moro, con acciones al margen de la ley.
Claro que hay que extraer enseñanzas de este tema y estar con los oídos y con los ojos muy atentos en el área de contralor del sistema bancario y financiero por parte del Banco Central. Me parece que hubo una primera etapa de tratamiento de este problema que fue llevada adelante con mucha discreción, lo que permitió que se evitaran efectos irreversibles.
Ahora deberíamos informar con total transparencia a la población uruguaya, para que todos sepamos qué pasó, por qué pasó y cómo llegó a controlarse la situación.
–Mire, Astori, que decenas de personas llaman a 1410 AM LIBRE preguntando si sacan la plata de los bancos, si no la sacan, dónde pueden depositar y en dónde no. Uno tiene la sensación de que se estuvo muy cerca de la histeria colectiva. ¿Cómo hubiera actuado un gobierno del Frente Amplio ante esta crisis?
—Si se nos hubiera generado una situación similar, hubiéramos actuado exactamente igual. No había otra posibilidad. En el caso del Banco Comercial llamando a sus accionistas y diciéndoles: «Señores, a ustedes los han engañado sus propios socios, háganse cargo». Fue lo que se hizo. También sustituyendo algunos cuadros profesionales claves en la dirección del banco. Acaban de renunciar dos directores de los que quedaban, ya habían renunciado las dos personas involucradas en el presunto delito cometido. Se han designado nuevas autoridades y por esta vía se pretende restituir la confianza perdida.
En el caso del Banco de Galicia se actuó durante muchos días con autoridades del banco, procurando inyectar fondos en la filial de Uruguay. Me consta que esa inyección de fondos se realizó, hasta que fue necesario intervenir, porque no fue suficiente.
–¿Quién inyectó fondos?
–Inyectó fondos la firma Banco de Galicia. Los fondos llegaron, no fueron suficientes y se realizó lo único que se puede hacer en estos casos: la intervención del banco.
En ambos casos se procuró evitar que la sociedad uruguaya colocara fondos para equilibrar a dos firmas privadas transnacionales.
Por todo esto creo que en el caso de un gobierno del FA, ante una situación similar, se tendría que actuar exactamente igual a como se hizo.
En un eventual gobierno del EP-FA será obligación cuidar que los controles funcionen aceitadamente, de modo que no pasen estas cosas. La enseñanza que nos dejan estas situaciones es que los controles hay que mejorarlos.
–Crece la deuda, el déficit es un problema al igual que la desocupación, el aparato productivo está paralizado. ¿Qué hay que hacer?
—Insisto con que la clave es el crecimiento. Sin crecimiento no salimos de esto. Cuando digo que la clave está en la producción, no estoy diciendo que el déficit fiscal no importa. Importa muchísimo, sobre todo al iniciar el cuarto año de déficit. Pero lo que estoy sosteniendo es que tenemos que ponernos de acuerdo sobre la causa del déficit, porque de otra forma no lo vamos a solucionar. El déficit se soluciona haciendo crecer la producción.
Tenemos que proponernos un esquema de reactivación productiva con acciones en cuatro campos.
El primer campo es la disminución de costos. Y pensamos en el costo fiscal, que es sumamente alto.
En segundo lugar estímulos a las exportaciones, que no son incompatibles con el mercado interno, en tanto tienen campo para crecer. La prefinanciación de exportaciones es importante, pero es insuficiente. Uruguay hoy necesita un intenso y un valiente régimen de devolución de impuestos a las exportaciones.
El tercer campo son las políticas comerciales. Uruguay tiene que abrir sus horizontes comerciales a todo el mundo.
También tenemos que desarrollar una enérgica política de defensa de nuestra producción contra la competencia desleal.
–¿Qué quiere decir con «enérgica»?
—Recurriendo a todos los instrumentos que los acuerdos internacionales ponen a disposición de un país que está sufriendo esta situación.
A la vez, hay que eliminar todas las trabas y todos los obstáculos que hacen que esta política sea de aplicación lenta. Para poder poner en práctica mecanismos de este tipo, se necesita un proceso de denuncia que luego tiene un largo trámite burocrático. Cuando uno quiere acordar, la fábrica uruguaya tiene que cerrar porque fue destruida.
–¿El cuarto campo?
–Un programa de inversión pública, que es importante por su impacto en la creación directa de fuentes de trabajo. Sobre todo la que está más directamente vinculada con la reactivación productiva, como en el campo de la energía, en las centrales de generación de energía, en el gas que está llegando en abril al país.
–Pero el gobierno tiene otra visión…
—No sólo tiene otra visión, cree que con reducción de gastos y nuevos impuestos alcanza, sino que está dando pasos contraindicados desde la óptica de estos cuatro puntos de vista.
En el caso de la disminución de costos, recorre el sentido contrario. Aumenta tarifas, impuestos.
En el caso de la política comercial, adopta una actitud muy permisiva con la competencia desleal. Y en el campo de la inversión pública, la norma es el recorte, la tijera, la postergación.
En el área de la reducción de gastos, el gobierno sigue con la reducción indiscriminada y no selectiva. Creo que hay material para rascar, pero hay que rascar con selectividad. A mí me gustaría saber qué aporte está haciendo Defensa Nacional con la situación del país y en cuánto se le han recortado sus inversiones en equipamiento y armamento.
–¿Hay posibilidad de cambiar el rumbo de esta política económica ahora, sin esperar a 2004?
—No hay que renunciar a la posibilidad de hacerlo, sabiendo que hay un gobierno muy convencido de lo que está haciendo y muy duro a la hora de escuchar alternativas diferentes.
El ministro de Economía descartó, el miércoles pasado en el Senado, en forma enfática toda posibilidad de cambiar este rumbo. Pero veo flancos, veo gente que duda mucho dentro del gobierno, dentro del propio Partido Colorado. Hay sectores que no comparten muchas de las propuestas que se realizan y veo muchas dudas en el Partido Nacional. Entonces hay que trabajar con el instrumento que nos da la democracia, que es el diálogo, la posibilidad de argumentar y de convencer.
También nuestro sistema institucional nos da recursos de poner a la población en juego, como el proceso que estamos desarrollando de convocatoria a un referéndum sobre Antel, que es un tema fundamental.
–El doctor Lacalle dice que no vienen los inversores por culpa de los referendos…
—Esa afirm
ación también es de integrantes de sectores próximos al Presidente de la República. Yo creo que si llevamos a Antel por un buen rumbo, que no es el que está en la Ley de Presupuesto, vamos a tener mejores condiciones para realizar inversiones. Nosotros no estamos haciendo este referéndum para frenar inversiones, lo estamos promoviendo para tener las mejores inversiones que podamos hacer en telecomunicaciones.
—¿Es posible imaginar una salida o cambio de rumbo con el presidente Batlle, pero sin el ministro de Economía?
—Lo que más importa es cambiar las condiciones políticas que pueden hacer posibles los cambios de los equipos económicos. Si surgen oportunidades de cambiar de rumbo, va a ser muy difícil que este equipo económico pueda continuar.
Pero no debemos caer en el error de creer que si cambiamos el equipo económico, cambia la política. Primero tenemos que cambiar la política y luego pensaremos en un nuevo equipo económico para una nueva política.
–¿Pero las condiciones políticas cambiarían si hubiera desprendimientos en el gobierno de coalición?
—Sin duda. Si hay fracturas internas en el gobierno de coalición. Esto no impide que haya diálogo permanente con sectores de gobierno. Se dice que hay que crear un gran frente opositor a esta política económica en el cual no puede estar el gobierno, cuando el gobierno es el que eligió el pueblo uruguayo y es el que va a estar encargado de aplicar la política económica que nosotros nos pueda parecer conveniente. ¿Cómo va a estar afuera el gobierno?
–Otro camino sería el de las elecciones anticipadas…
—Por ejemplo, pero eso, en este momento, políticamente, yo no lo considero viable. Creo que no hay que descartar ninguna opción en la vida.
El intento hay que hacerlo ahora con todos los protagonistas. Y el gobierno va a tener que hacer esfuerzos en abrir sus oídos, teniendo una actitud receptiva. Por este camino lo único que logra es incrementar su aislamiento.
Si no hubiera condiciones para elecciones anticipadas, cosa que no veo en lo inmediato, hay que hacer el esfuerzo de conversar con todos los protagonistas.
En este año tenemos que cuidarnos mucho, siempre tenemos que cuidarnos, del oportunismo político, de la demagogia, de intentar sacar réditos partidarios con una situación difícil del país. Este es un año para aportar, para contribuir, porque el Uruguay no sale de esta situación sin una contribución de todos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad