Hoy, hace 29 años nuestro corresponsal estaba en....

…en Montevideo, cuando se amotinaron las Fuerzas Armadas

 

9 de febrero de 1973

 

Los uruguayos despertaron hoy oyendo marchas militares difundidas por las emisoras de radio en cadena controlada por el Ejército.

Uno de los primeros comunicados difundidos esta mañana expresa: «Las Fuerzas Armadas han decidido desconocer las órdenes del Ministro de Defensa Nacional, Gral. Francese, al mismo tiempo que sugerir al señor Presidente de la República la conveniencia de su relevo.»

Con la excepción de la Marina –cuyo jefe, el capitán Zorrilla, ocupó la Ciudad Vieja en apoyo a la Constitución–, las Fuerzas Armadas resolvieron desconocer la autoridad presidencial y reclaman la destitución del ministro de Defensa, general Francese. El general César Martínez –de notoria postura constitucionalista– ya renunció a su cargo de Comandante en Jefe del Ejército, cediendo a las presiones de los sectores golpistas.

Mientras tanto la situación del presidente, el señor Bordaberry, no parece muy clara. En primera instancia aparece como el representante de la legalidad institucional víctima de militares golpistas.

Sin embargo, la población no parece tener la misma percepción, puesto que la convocatoria a manifestar apoyo al mandatario no tuvo el mínimo eco: apenas un centenar de personas se dio cita esta noche en la Plaza Independencia para expresar su solidaridad mientras Bordaberry, en total soledad, saludaba desde uno de los balcones de la Casa de Gobierno. Entre quienes manifestaban su apoyo al presidente, podía verse a un individuo que, en notorio estado de ebriedad, bailoteaba en plena calle poniendo una nota tragicómica a la situación.

En cambio, el acto programado para hoy viernes por el Frente Amplio logró reunir a varias decenas de miles de montevideanos en 8 de Octubre y Comercio.

Llamaba la atención la ausencia de fuerzas represivas en los alrededores del mitin, lo cual unido al tenor de dos comunicados (los números cuatro y siete) emitidos por las Fuerzas Armadas a través de la cadena de radio, generó en algunas de las fuerzas frentistas y en su militancia la expectativa de un vuelco ‘peruanista’ en los mandos castrenses. El propio líder del FA, general (r) Líber Seregni, dejó entrever esa posición en su discurso: «El presidente debiera renunciar. La presencia de Bordaberry entorpece las posibilidades de diálogo, y solamente a partir de ese diálogo restablecido es viable la interacción profunda entre el pueblo, el gobierno y las Fuerzas Armadas para comenzar la reconstrucción de la Patria en decadencia». Otras figuras de relevancia del quehacer político (notoriamente Vasconcellos y Ferreira Aldunate) entienden sin embargo que si bien Bordaberry no merece el más mínimo respeto, la defensa de las instituciones es la tarea prioritaria.

Sea como sea, y más allá de cómo ha de concluir esta crisis, puede afirmarse que a partir de hoy las Fuerzas Armadas han asumido un papel protagónico en la vida de la nación, y que resultará difícil hacerlas volver a sus funciones dentro de la Constitución. *

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