La venta de la Torre de Antel desató una nueva controversia
El jueves por la noche, a poco de comenzado su discurso, el presidente Jorge Batlle dio a conocer la decisión de «vender el edificio de Antel», entre las medidas resueltas para reducir el gasto estatal.
El anuncio llamó primero a confusión. ¿Hablaba del viejo edificio sobre la avenida Fernández Crespo o de la Torre? Los asesores debieron hacer precisiones y la duda quedó despejada: se trataba del inmueble proyectado por el arquitecto Carlos Ott.
La decisión de vender la Torre desencadenó ayer una serie de reacciones. El ministro de Defensa, Luis Brezzo (dirigente del Foro Batllista) no se opuso a la enajenación pero destacó su construcción. «Si el Estado por la vía de la obtención de recursos encuentra un buen comprador para ese edificio tan hermoso, va seguir siendo hermoso y va a estar en Montevideo, no me parece mal».
Por su parte, el ex presidente del organismo Ricardo Lombardo, catalogó la decisión de «oportunismo político» y agregó que la misma obedeció seguramente a razones «no debidamente meditadas».
Lombardo defendió la construcción del edificio y recordó que el costo iba a ser financiado con la venta de activos de Antel. En particular, señaló, con la vieja sede de la avenida Fernández Crespo por la que se obtendrían unos 15 millones de dólares y de «decenas de edificios» pertenecientes al ente en Montevideo que en su momento fueron listados para vender.
El ex jerarca de Antel insistió además que con la construcción de la Torre significaba a su juicio una reducción de costos al concentrar en un mismo edificio todos los servicios y disminuir el pago de alquileres.
Por otra parte, Lombardo indicó que la venta de la Torre es el resultado de una actitud política a la cual el Presidente se vio obligado a respaldar.
«Todos tenemos claro que lo que se ha hecho es decir que se pone a la venta. De ahí a que se venda… Cuando se habla de la Torre se habla de un complejo edilicio que tiene varias cosas, que tiene una plaza, que tiene un edificio de estacionamiento, de clientes, ¿la plaza se va a vender?, no sé, todas estas cosas no están debidamente meditadas y son resultado de un oportunismo político», dijo.
En tanto, el líder de Desafío Nacional, Juan Andrés Ramírez, indicó que estaba de acuerdo con la venta del edificio aunque reconoció que será difícil encontrar un comprador.
El dirigente recordó que Batlle también se opuso inicialmente a la construcción de la Torre pero después cambió porque «le ofrecieron en contrapartida 100 millones para construcción de viviendas, además de los 100 millones que se iban a gastar en la Torre, y eso lo satisfizo». «A mí no me satisfizo, aunque hubiera100 millones para contruir viviendas para indigentes, nadie me podía convencer que era justificado el gasto de construir la Torre», afirmó.
Ramírez indicó que el edificio presentaba una cotización cercana a los 100 millones de dólares, aunque «seguramente iba a salir mucho más; yo estoy seguro que sale arriba de 150 millones de dólares».
Por su parte, el senador herrerista Luis Alberto Heber se mostró sorprendido con el anuncio de Batlle y recordó que la iniciativa había surgido de «un gran ministro, del que estamos muy orgullosos, el ministro Sergio Abreu».
Admitió que en algún momento la decisión pudo ir en detrimento del esfuerzo de bajar el gasto estatal porque «hablar de vender la Torre parece algo inalcanzable o imposible». Sin embargo, opinó que «si el Presidente la incluyó, no solamente es generoso con la propuesta del señor ministro, sino que además quizás tenga algún interesado».
Precisamente Abreu, el precursor de la idea de la venta, dijo ayer que por ahora no hay interesados directos, aunque admitió que había recibido pedidos de información enmarcados en proyectos más generales. «Tengo algunos contactos, respecto de proyectos de carácter global no directamente vinculados a la Torre; son informaciones que me están solicitando, no hay interesados directos. Salvo que el Presidente tenga otro que no sé», dijo ayer a LA REPUBLICA.
Abreu sostuvo que el tema de la enajenación del edificio hay que analizarlo en el contexto de la decisión de abatir el gasto público y de «transmitir una señal muy clara al resto de la ciudadanía» respecto al recorte estatal.
Admitió que «no esperaba que el Presidente lo fuera a anunciar» pero afirmó que es una decisión que «está en el sentido común».
El secretario de Estado aclaró que «mi visión de la venta nada tiene que ver con aspectos políticos partidarios, o perjudicar o favorecer la imagen de nadie que haya estado a favor o en contra de la Torre». *
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