Gargano: Medidas de Batlle son fruto del "delirio" y de la "improvisación"
Gargano habló en el programa Primera Voz de 1410 AM LIBRE y analizó el paquete fiscal revelado el jueves por el Presidente. En la definición del mismo afirmó que sólo traerá la caída del empleo, más recesión y la pérdida de poder adquisitivo de la población.
El dirigente socialista comenzó su intervención de la siguiente manera:
«Estamos entre el delirio y la improvisación y la incompetencia. Normalmente el Presidente es muy arriesgado y da pábulo a que le hagan preguntas y ayer (por el jueves) no permitió que se las hicieran. Dio una información. Dijo, y hoy lo han repetido sus principales voceros por los medios de comunicación, que los problemas de la plaza financiera y específicamente del Banco Comercial estaban resueltos. ‘Eso está acordado, dijeron sus correligionarios. Que sea cierto es lo que necesitamos todos los uruguayos. Además, que no paguemos la solución del problema si es que la hay. Pero, que sea cierto, primera cosa».
En relación a los otros anuncios, Gargano dijo «que bastaba apreciar en la pantalla de televisión los gestos del Presidente y la iracundia. Estaba vendiendo todo, la Torre de Antel y el Palacio de Justicia, si la Corte lo dejaba, e hizo el cálculo de los autos. Me parece una falta de seriedad total. Por eso le digo que noto algo de delirio en el fondo de todo esto y, también, de incompetencia.
Comparto lo que decía Gaggero, este es un mazazo contra el país productivo. Resulta que apoyamos nuestro comercio con el exterior y le encajamos un impuesto a las llamadas internacionales de dos pesos por minuto. Cuando hay gente en los servicios que se dedica exclusivamente a hacer ese trabajo. Hace un mes y medio, el presidente de Antel nos anunciaba con bombos y platillos que las llamadas internacionales iban a bajar. Ahora resulta que teníamos razón con la desmonopolización y la apertura aprobada en el presupuesto. Nosotros dijimos –y la derecha también– que iba a facturar 100 millones de dólares menos y que eso resultaría en una transferencia menor al Estado. Estaban locos de contento. ¿Cómo solucionan el ingreso que se pierde por esa desmonopolización y darles el negocio a las empresas extranjeras? Poniendo un impuesto, que pagará la gente. Es decir que nosotros vamos a pagar, cuando hagamos una llamada internacional, el negocio que hacen las empresas extranjeras como la Ericcson, Telefónica y otras que se presentaron. Parece insólito».
Ocultamiento
Sobre la extensión del IVA, el senador socialista dijo: «Nos plantean el impuesto a las frutas y verduras como la defensa de los pequeños granjeros. Me acuerdo que le llevaba tomates de la quinta de él al entonces presidente Julio María Sanguinetti. Parece que es muy buen cultivador de tomates. Me asombro cuando sostiene que nadie va a pagar eso, cuando el 40% de las ventas de frutas y verduras se hacen en las grandes superficies. Hay frutas y verduras que son de amplio consumo y vienen del exterior, como las bananas, por ejemplo, que no las producimos acá por el clima, pero que son parte de la dieta tradicional de los uruguayos. Entonces, el 23% del impuesto se va a imponer al 40% de la produccion uruguaya. Porque las lechugas, cebollas y papas que venden los supermercados las producen los granjeros y quinteros uruguayos. A la gente no se le puede deformar la realidad de esta manera; no se puede equivocar de esta forma. Los discursos pueden ser muy creativos, pero hay cosas que no se pueden ocultar. Acá lo que se busca es recaudar más. Lo que van a traer estos impuestos y la restricción brutal del gasto es más recesión, menos empleo, más problemas a la gente de ingreso fijo y más crisis de la economía uruguaya».
El oro se fue
Finalmente Gargano comentó lo acontecido con las reservas de metal precioso del Banco Central. «Estuve dudando en decir una cosa, pero se lo voy a decir. El Presidente de la República es como un rey Midas al revés. El Presidente impulsó desde el 1º de marzo de 2000 las ventas de las reservas de oro que tenía el país, para transformarlas en dólares.
Se vendió todo, no queda nada de oro. Se justificó en hacerlas rendir. Ayer (por el jueves) dijo que se pondrán las reservas monetarias del BCU a recolocarlas internacionalmente para sacarles más intereses.
Si lo hace como con el oro, le va a ir muy mal. El Presidente ordenó la venta del oro –los boletines de 2000 daban que todavía había 254 millones de dólares en oro, el resto se había convertido en dólares, con la venta total de las 2,5 millones de onzas se lograron 620 millones de dólares– a un precio de 280 dólares la onza. ¿Sabe cuánto vale el oro hoy en Nueva York? Trescientos tres dólares. Es decir que por cada onza se perdieron 23 dólares. Tal vez sea un poquito menos, pero que se perdió, se perdió. Esto por la audacia. Cuando uno maneja las cosas del Estado como se hizo con el Banco Comercial, uno se pregunta cómo pudo ocurrir que un director ejecutivo de un banco, que debe ser auditado permanentemente, se lleve valores por 250 millones de dólares y en las auditorías anuales no aparezca nada.
Pasa como con la Enrom. ¿No será la misma empresa auditora la que auditó este banco?». Para el senador, lo del oro «es extremadamente grave, ¿cuántos millones de dólares se perdieron? Todo porque era original vender el oro. Ello formó parte de la campaña electoral que Jorge Batlle, afortunadamente, perdió con Lacalle. Si no, lo hubiera vendido antes.
Creo que las cosas vienen agravadas por la impericia, la incompetencia y en gran parte por el delirio, que parece prima en algunas filas». *
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