Contra "el uso de la fuerza" y por "una cultura de paz para Medio Oriente"

Colectividad libanesa reclama el fin de acción militar israelí

George Akiki, José Andere y Mario Selem, integrantes de la Unión libanesa, coincidieron en rechazar «el uso de la fuerza regular de Israel, para seguir ocupando territorios vecinos, sembrando la muerte de civiles inocentes y destruyendo, impunemente, la infraestructura de un pequeño país indefenso».

La superficie territorial del Líbano es de 10.425 kilómetros y su población de tres millones de habitantes, «el 10 por ciento de su territorio está ocupado por Israel, el resto, por 35 mil soldados sirios», destacó Akiki.

«El Líbano es el que está sufriendo el impacto del enfrentamiento de las fuerzas israelitas con la guerrilla, y con Siria, que en esto aparece como un país que está ayudando al Líbano pero que ante los enfrenamientos que han ocurrido no ha efectuado un solo disparo», agregó.

El representante de la ULCM aseguró a LA REPUBLICA: «Frente a esta situación, y cuando se proclama una cultura de paz estamos apoyando esa cultura de la paz y la queremos para el Medio Oriente».

Así mismo, reclamaron la necesidad de que Israel cumpla la resolución Nº 425 de la ONU, del 19 de marzo de 1978, en la cual se determinó que a los efectos de la obtención de la paz en Oriente Medio «Israel debía retirarse de en forma inmediata de los territorios que ocupa en el sur del Líbano. Esta resolución de ONU nunca fue cumplida y esto es lo que no ha ayudado al proceso de paz».

«Israel no ha retirado sus fuerzas regulares del territorio libanés, ni ha cesado su acción militar contra la integridad del territorio del Líbano, en abierta violación y burla de lo que la comunidad internacional ha dispuesto y reiterado».

Los representantes de la unión libanesa destacaron que la posición del gobierno uruguayo «ha sido tradicionalmente clara», y recordaron que «en todos los tiempos y foros internacionales, ha apoyado los esfuerzos para lograr una paz justa y global en Medio Oriente, demandando el retiro de todas las fuerzas extranjeras del territorio libanés, de manera de asegurar su unidad nacional, su libre y pacífica existencia soberana, y total independencia. Esta postura de Uruguay va más allá de los partidos políticos, porque es una política de Estado».

Acciones bélicas

Debido a que el movimiento armado islámico libanés Hezbollah «había dado muerte a siete u ocho soldados israelíes en la franja que actualmente ocupa Israel en el Líbano, se efectuaron como represalias una serie de acciones bélicas contra el Líbano, destruyendo cuatro centrales eléctricas y matando civiles, mujeres y niños que nada tenían que ver ni con la guerrilla ni con el ataque militar», enfatizó Akiki.

«Debemos destacar el legítimo derecho a la defensa que posee un país que ha sido invadido por extranjeros, pero no el atacar otros territorios».

Sin embargo, «el Líbano ha venido sufriendo en estos últimos años continuos ataques por parte de los países vecinos». En 1993 durante el gobierno de Isaac Rabbin se produjo el operativo «Arreglo de cuentas». Tres años más tarde, en tiempos de Shimon Peres, se lleva a cabo la operación «Uvas de la cólera» que dejó un saldo de 175 libaneses fallecidos.

Luego se firman los acuerdos con el respaldo de los Estados Unidos y Francia que establecen que Israel no utilizará sus fuerzas armadas «contra civiles y objetivos civiles en el Líbano…»

Así mismo, el año pasado, en la despedida del gobierno de Benjamín Netanyahu, se ordena «la destrucción de centrales eléctricas y de todos los puentes que unen la capital con el sur del Líbano». En enero pasado, durante el mandato de Ehud Barack, se ordenó «la destrucción de cuatro zonas distintas del país todas con secuelas de muertos, heridos y mutilados, entre los que se encuentran mujeres, niños, ancianos que nada tienen que ver con el terrorismo».

Recientemente Barak, y el ministro de relaciones exteriores Israelí, David Levy, aseguraron que «‘la tierra libanesa arderá’. Estas amenazas se contradicen con el impulso de una política de cultura de paz».

Por su parte, Andere indicó que «cualquier tipo de acuerdo lleva mucho trabajo, elaboración, discusión y cambio de opiniones, una vez que llegamos a tener en nuestras manos un acuerdo y que luego no se respete, es como perder las esperanzas».

En tanto que, Selem destacó que los Estados Unidos de Norteamérica ha estado realizando esfuerzos para que la paz llegue. «Han enviado a los países de Medio Oriente decenas de misiones, pero chocan con la actitud dura de Siria, y por otro lado de Israel que no se retira porque entiende que debe tener una protección contra el ataque de la guerrilla procedente del Líbano».

 

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