Carminatti y su candidatura a la IMM: "En el '94 no me sentí perdedor"

"Ojalá que dure la luna de miel con la izquierda"

–¿El gobierno de Batlle será un continuismo de la gestión de Sanguinetti, como dicen algunos dirigentes de la oposición?

–Nosotros no negamos que somos la continuación del gobierno de Sanguinetti en muchos aspectos, porque sería negarnos como partido y sería negar los logros del gobierno de Sanguinetti que para nosotros fue bueno. Creo que Batlle va a hacer un gobierno a su estilo. Coincidimos que hay una línea de Estado que todos debemos continuar, se han alcanzado logros muy importantes entre ellos controlar la inflación después de 50 años, hay una definición clara de controlar el equilibrio fiscal, de reducir el gasto del Estado. Quiero hacer un Estado austero, no un Estado pequeño; y no nos molesta a ninguno de los colorados decir que vamos a continuar la obra de un gobierno de Sanguinetti. Además si miramos desde el 85 hasta acá hubo una continuidad en los gobiernos, tanto en el de Sanguinetti como en el de (Luis Alberto) Lacalle.

–Tomando como experiencia su trabajo en la administración, ¿de qué manera se reduce el gasto del Estado?

–A mí me sorprendió la austeridad que hay en el Palacio Legislativo. Un día pedí una Coca-Cola y me dijeron «no, aquí no tenemos; hay agua mineral, café o té». Me pareció bien. Mire lo que es mi despacho, sobrio, yo diría que bastante incómodo, no hay aire acondicionado, el sistema de iluminación es de cuando se construyó el Palacio; y me parece bien que actuemos con mucha austeridad. No me parece bien que tengamos que recibir a delegaciones extranjeras en esto, me gustaría otra cosa. Pero el país es así, y podemos ahorrar gastos en otros aspectos tanto en el Parlamento como en el Ejecutivo. Pero esto es un tema muy sensible y no quiero herir a mis ex colegas de UTE, ni a mis amigos de Ancap o de Antel.

–¿Pero usted considera que en los entes, hay gastos superfluos? Se dijo que había un exceso de publicidad.

–Creo que sí; incluso se pueden reducir los gastos de publicidad. Naturalmente, los primeros que van a sufrir son los medios de prensa, porque reducir la publicidad en un 50% va a ser un golpe grande. Cuando estuve en UTE intenté en lo posible racionalizar ese gasto, y creo que gradualmente vamos a mejorar la gestión de los recursos.

–Dentro de la ley de urgencia se plantea la reducción a tres miembros de algunos entes, ¿usted no cree que eso perjudique la labor del organismo?

–Yo soy partidario de bajar los miembros de los directorios. A veces con menor cantidad de miembros se funciona mejor.

Los que tenemos experiencia de haber vivido directorios, notamos cuán difícil se hace tomar una decisión, porque se cita a una sesión, en esa sesión uno de los directores pide aplazar el asunto porque no lo ha estudiado, a la otra sesión es otro director el que pide una aclaración, y se dilata el asunto perdiendo ejecutividad. Hay que lograr ejecutividad en las empresas comerciales e industriales del Estado, sin perjuicio de reconocer de que debe haber un riguroso control.

Es más, si hubiera sido por mí reducía los directorios de UTE y Ancap.

–¿Qué opina del proyecto de ley herrerista que plantea que los entes contraten servicios estatales a privados y que incluso puedan asociarse?

–No lo conozco puntualmente porque no se ha repartido. Pienso que se está manejando una idea –de la que yo participo– de que las empresas industriales y comerciales del Estado, continúen siendo del Estado pero operen bajo el derecho privado. Eso sería bueno, nos colocaría en igualdad de condiciones competitivas con la empresa privada, y sería mucho más transparente para saber si las empresas del Estado son eficientes y son rentables. En el mundo ya no hay empresas públicas regidas por derecho público.

–¿Usted habla de que se aplique en todas las empresas del Estado, o piensa en alguna en particular?

–No me molestaría que todas las empresas comerciales e industriales del Estado o vinculadas a servicios operaran bajo el derecho privado. Con esto superaríamos algunas problemáticas que están muy arraigadas en los uruguayos y no nos dejan ser eficientes, entre ellas la inamovilidad del funcionario público. Respeto la inamovilidad, porque muchas veces la movilidad de los funcionarios públicos significó venganza para algunos políticos que llegaron al gobierno: «bueno como vos no sos de mi partido, entonces te castigo y te destituyo». Pero estableciendo un sistema de garantías, yo soy partidario de que ese tema se vuelva a plantear algún día, creo que podríamos debatirlo. Algunos dicen que el gran tema es la dificultad de llenar un trámite burocrático para lograr que el Senado de la República conceda la venia de destitución.

–Usted presidirá la Comisión de Salud, ¿qué objetivos se está planteando, teniendo en cuenta la actual situación por la que atraviesa esta área?

–Primero, yo estoy entrando en tema ¿no?, y segundo, soy abogado, pero siempre tuve una especial atención al tema de la salud, un poco por el dicho de mi madre de que «la salud es lo primero». Y la verdad que es así, porque podemos ser millonarios, pero tenemos un dolor de cabeza y la plata no soluciona nada. El primer enfoque de la salud es hacia los humildes. Que todos los uruguayos sea cual sea su situación económica, reciban la misma atención médica.

Eso no es sencillo, no es fácil. La otra gran inquietud es el elevadísimo costo de la salud. Es una actividad muy competitiva, la actividad mutual tiene dificultades, y creo que vale la pena trabajar desde el Senado en el área de la salud, tratando de apoyar la gestión del Ministerio. Además me gustaría hacer una senaturía diferente, fuera del Palacio en contacto con la gente. Le voy a plantear al ministro que me permita visitar centros hospitalarios, y dialogar con los enfermos, con los médicos, empaparme de una realidad que tiene el país que conocemos a veces a pantallazos. Y la gente es muy sabia, y estoy seguro que cuando dialoguemos con ella nos va a aportar algunas ideas que nosotros trataremos de hacer llegar al Ejecutivo o plasmarlas en algún proyecto de ley.

–¿Cómo ve el relacionamiento del nuevo gobierno con la izquierda?

–Hay un propósito de nuestro partido de tener un entendimiento razonable, de un diálogo con la izquierda, porque no podemos desconocer una realidad: la izquierda existe. Creo que también hay una actitud estratégica de la izquierda de abrirse al diálogo. Esto al país le va a hacer bien, y ojalá que dure lo que todos le llamamos «luna de miel». Son los primeros días y todos somos conscientes de que el país está pasando circunstancias adversas, algunas por circunstancias externas y otras por causas naturales. Los que vivimos la sequía sabemos la brutal crisis que se ha producido en el agro.

–¿Está de acuerdo con las últimas medidas referidas al agro? Algunos dicen que son insuficientes.

–Mi idea es la siguiente: lo que necesita el agro es rentabilidad. Si el agro fuera rentable no precisaría dejar de pagar impuestos. Lo que le pasa al agro es como si en nuestra empresa anduvieran los ómnibus vacíos, no tendría rentabilidad. Para mí el tema va más allá de decir no paguen impuestos. Porque si dijéramos el agro no paga ningún impuesto y no tiene rentabilidad, estaríamos en lo mismo. También esperemos que algún día dejemos de ser agredidos económicamente por países que nos venden productos subsidiados en nuestra área comercial. Pasó con la cebada francesa en Brasil. La verdad que la globalización nos está matando, pero no se sale de la globalización diciendo me voy, sino que ya está.

–Usted realizó varias camapañas municipales, ¿c

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