Polémica en Flores por colocación de un monolito a Wilson Ferreira
La iniciativa aprobada en la Junta Departamental de Flores de colocar un monolito y placa de homenaje a Wilson Ferreira Aldunate en la Plaza Constitución de la ciudad de Trinidad comienza a tener sus opositores de parte de ediles del propio Partido Nacional.
En la edición del pasado 11 de diciembre, en la publicación Ecos Regionales, el edil nacionalista Luis Alberto Bentancor expresó su gran admiración de Wilson Ferreira y de sus ideales. «Estoy totalmente de acuerdo con ellas porque además marcaron un rumbo de futuro, pero eso no implica que esté de acuerdo con que el homenaje se realice en la Plaza Constitución que significa ni más ni menos que el altar de nuestros héroes».
En cambio, sí se comparte que el lugar elegido sea cualquier otro en la ciudad de Trinidad, en la cual Wilson Ferreira dirigió su primer discurso luego de ser liberado en 1984 del cuartel de ese departamento.
Según Bentancor, «ese lugar no es para colocar placas de caudillos políticos, porque con ese criterio los colorados y frenteamplistas tendrán mañana el mismo derecho que los blancos de homenajear a sus dirigentes o líderes de sus colectividades».
El curul estima que esta propuesta «pasa por la avidez de protagonismo, expresado por los que decidieron este tema. Como que arrebataron justamente este altar de los héroes representado en nuestra principal plaza; fueron contra la tradición, contra la convivencia política constituyéndose en un golpe bajo a las instituciones y desnuda la pérdida de valores elementales, destruyendo una doctrina sustentada por la opinión pública hasta el presente».
Respeto a la tradición
A través de una carta de los lectores en el mismo medio y con la firma de Albeitar, se respalda los dichos del edil Bentancor y se pide rever la posición de erigir un monolito a Ferreira Aldunate en la Plaza Constitución.
«Si hasta ahora hemos sido hijos respetuosos de nuestra tradición, habiendo mantenido como algo tan normal, no alteremos el ritmo de los acontecimientos de nuestro terruño y dejemos las cosas como están, que por cierto están bien hechas», se señala.
Por tanto, «actuando de otra manera, se corre el riesgo de prostituir un lugar caro para la comunidad floresina». *
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