Renunció Rodríguez Saá
Adolfo Rodríguez Saá apostó fuerte y perdió.
Al asumir el domingo pasado anunció un ambicioso plan de un millón de empleos y no pago de la deuda externa. Cuando se empezó a vislumbrar que quería seguir su mandato hasta 2003, los poderosos gobernadores peronistas que tienen apetencias electorales y quieren medir fuerzas en marzo, ya que no cuentan con Carlos Menem como competidor, le bajaron el pulgar.
Luego de las protestas del viernes y sábado contra el gobierno, Rodríguez Saá, cuyos ministros y secretarios presentaron la renuncia, había convocado hoy a una reunión a los gobernadores peronistas para conformar un nuevo gabinete «de unidad».
Sin embargo, de los 14 gobernadores peronistas sólo asistieron cinco. La única personalidad con peso propio fue el gobernador de la poderosa provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, aspirante a la presidencia en las elecciones previstas para el 3 de marzo próximo. Los grandes ausentes fueron los gobernadores de Córdoba, José Manuel de la Sota, y de Santa Fe, el ex piloto de Fórmula Uno Carlos Reutemann.
Otro aspirante a la presidencia en los próximos comicios, el gobernante de la provincia patagónica de Santa Cruz, Néstor Kirchner, tampoco acudió a la cita.
En la reunión que se realizó en el balneario de Chapadmalal, a unos 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, Rodríguez Saá expresó su desazón: «Yo no soy un pelele, no voy a pasar 60 días haciendo la plancha, voy a gobernar», dijo según fuentes citadas por el canal de televisión TN. «Yo así no puedo seguir, me voy a San Luis a renunciar», dijo antes de levantarse y retirarse de la reunión. Según las fuentes, Ruckauf pidió tiempo para negociar.
Mientras voceros oficiales decían que los gobernadores no habían podido llegar «por problemas climáticos», Rodríguez Saá partía hacia San Luis y las negociaciones «al más alto nivel» se producían febrilmente.
El ahora ex presidente anunció que hablaría al país a las 21 horas, finalmente y cuando todas las negociaciones fracasaron, habló a las 22.55. En un discurso de 9 minutos, anunció su renuncia indeclinable, envió su edecán a entregarla al presidente provisional del Senado, Ramón Puerta, y Argentina una vez más se quedó sin presidente. En su discurso Rodríguez Saá cuestionó la corruptela política y responsabilizó directamente al gobernador peronista de Córdoba, De la Sota, por su caída.
De la Sota respondió que «solamente había exigido que el pueblo fuera quien eligiera los gobernantes y que no sólo se quedara en el cacerolazo».
De la Sota, virtual precandidato presidencial, no descartó que se promueva adelantar los comicios para febrero y rechazó cualquier «salida populista, para una crisis que es muy seria». Ayer en Buenos Aires se daba por descartada una convocatoria a la Asamblea Legislativa para el 1 o 2 de enero.
El discurso
«Los lobos o los lobbies que andan sueltos no han entendido la esencia de los nuevos tiempos y pretenden mantener los privilegios de la vieja Argentina. No voy a ser el presidente de la continuidad de esa vieja Argentina. No voy a ser el presidente de la represión al pueblo para sostener las posiciones de los factores de poder a los que mucho incitan. No acepto esa infamia. He pretendido ser quien inicié el cambio en la Argentina. Estoy seguro de haberlo logrado». Así culminaba, pasadas las once de la noche de ayer, Rodríguez Saá su discurso de nueve minutos a la nación argentina en el que anunciaba su renuncia a la presidencia del vecino país.
Señaló que a excepción de los gobiernos de Formosa, Salta, San Luis, La Rioja, Buenos Aires, Misiones, «los demás me quitaron el apoyo. Especialmente el gobernador de Córdoba (Manuel de la Sota) que priorizó la interna partidaria a los intereses de la patria. Muchos legisladores siguen creyendo que están primero las prebendas a la patria».
Rodeado por colaboradores y su esposa –que no ocultó las lágrimas–, Rodríguez Saá realizó un balance de sus siete días de gestión: la suspensión del pago de la deuda externa, la inclusión social de los marginados de un «sistema perverso», plan de un millón de puestos de trabajo, se realizó «un fantástico» plan de austeridad en la administración, «evitamos el aislamiento de la Argentina». «Todo esto en siete días, de los cuales sólo tres fueron hábiles. Hice un gran esfuerzo, el pueblo argentino hizo un gran esfuerzo».
Señaló que buscó implementar medidas para posibilitar la apertura del «corralito» financiero (el acceso al dinero que los ahorristas tienen en los bancos) a través de varias modalidades: asegurar el pago de los ahorros populares; que este pago sea correlativo al ahorro depositado; el cronograma de pagos se hará de acuerdo a las posibilidades financieras.
«Acompañaban a estas medidas la presentación del presupuesto para el año 2002 que ya está confeccionado no sólo con equilibrio fiscal sino además con la eliminación de todos los gastos de la corruptela del Estado».
Sostuvo que con un presupuesto de unos 33 mil millones de dólares el Estado puede «cubrir remuneraciones, jubilaciones y pensiones, las necesidades del PAMI, de las Universidades, el dinero de las Provincias, un plan social unificado que contempla un millón de empleos durante un año».
«La Argentina debe tener un presupuesto equilibrado donde los recortes vayan a la corruptela y a eliminar los gastos superfluos e imprescindibles (sic) y no a los sueldos de los empleados y jubilados como se ha hecho».
Informó que los gobernadores provinciales se habían comprometido a firmar una ley de coparticipación que traería una «pacificación» en la relación nación-provincias y permitiría una «seria negociación con los organismos internacionales».
Indicó que el pasado miércoles se inició el proceso de confección de los padrones electorales para los comicios del 3 de marzo. Además, reconoció los serios cuestionamientos a la Suprema Corte de Justicia y reclamó que el tema sea analizado por las demás instituciones del país. *
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