Apenas duró una semana e instaló nuevas interrogantes políticas
Rodríguez Saá fue víctima de la crisis política económica y social, del profundo descontento popular que ya deglutió al gobierno de la Alianza y al ex zar de la economía, Domingo Cavallo, pero también de las ambiciones que se han desatado dentro del partido justicialista para las elecciones del 3 de marzo, cuya convocatoria reafirmó en su mensaje informando de su dimisión. Quien crea que arrojó la esponja, puede equivocarse. Con su alocución hizo un balance de su gestión, incluso el haber preparado un presupuesto equilibrado, pero que ha marcado –subrayó–un cambio de tendencia: una plataforma que busca advertir que entrará en la puja electoral.
Rodríguez Saá puso también en la picota a la Suprema Corte de Justicia, cuya dimisión ha sido reclamada en las últimas manifestaciones callejeras, lo que afianza la idea de que ha lanzado un plataforma. A guisa de mensaje político para su futuro señaló que no quiere ser el Presidente de la continuidad, sino del cambio, un modo de confrontar con sus enemigos internos. Argentina tenía ayer presidente, pero no gobierno porque Rodríguez Saá fue impotente para llenar los cargos del gabinete que le entregó su renuncia colectiva en la madrugada del sábado, luego de los «cacerolazos» de protesta y expresiones más violentas, ante la indefinición oficial en materia económica, especialmente sobre los congelados ahorros de millones de ciudadanos.
El ex Presidente había convocado a los gobernadores justicialistas en Chapadmalal, residencia oficial cercana a Mar del Plata, pero fueron más los que faltaron a la cita que los participantes. En esta situación harto embarazosa decidieron en un principio pasar a cuarto intermedio hasta hoy en la Casa de Gobierno o en la Quinta de Olivos. Pero inopinadamente el avión presidencial voló a San Luis, la provincia del mandatario dimitente, donde decidió dar el mensaje con su renuncia que envió al titular del Senado Nacional, Ramón Puerta, quien debería convocar con urgencia a la Asamblea Legislativa (ver recuadro). El cuerpo debe aceptarla o rechazarla, lo más probable, pero debe decidir si elige sólo presidente hasta los comicios, o modifica de rumbo, visto que los apetitos internos harán inmanejable la economía. Anoche ganó espacio la idea en medios influyentes, de designar al senador peronista Eduardo Duhalde presidente hasta 2003, con un gobierno de salvación nacional. El ex gobernador mantuvo consultas con líderes como Raúl Alfonsín. «La idea es conformar un gobierno sin que nadie quede afuera. Incluso Elisa Carrió», comentó una fuente a LA REPUBLICA. Se comprende: hay pánico por que la combativa diputada pueda ganar las elecciones. Y en algunos corrillos hubo rumores alarmistas sobre malestar en las FFAA.
Vacío
Los ausentes fueron gobernadores de provincias grandes, como el de Córdoba, De la Sota enfrentado ya abiertamente al ex habitante de Olivos, así como el santafesino Carlos Alberto Reutemann, menos agresivo, pero como es su costumbre, prudente, por decirlo de alguna manera. Tampoco estuvo el santacruceño Néstor Kirchner, el fueguino Carlos Manfredotti: el pampeano Rubén Marín envió un mensaje en el que dijo que no podía ir hasta Chapadmalal porque fue invitado «30 minutos antes» de que comenzara la reunión. Los dos primeros quieren ser de la partida para las elecciones, sobre todo el cordobés que ya conformó un binomio con el intendente de la ciudad de La Plata, Julio Alac, un modo de rebanarle sufragios al gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, quien todavía no definió si irá o no a los comicios. La reunión de Chapadmalal tenía un objetivo: fijar una agenda que saque al gobierno del pantano y del descontento popular que salpica a todo el peronismo, a pesar de todo. La idea era salir del encuentro con un nuevo gabinete, en lo posible integrado por gobernadores o por pesos pesados del peronismo para oxigenar a la administración tras las ruidosas manifestaciones de días atrás. Incluso se mencionó que Ruckauf podría ser el futuro jefe de gabinete, una manera de darle fuerza al gobierno y, desde otro ángulo, ponerle un «corral» al propio Rodríguez Saá, sospechoso de querer extender su mandato hasta el 10 de diciembre de 2003, no organizar los comicios y violar otros compromisos con el que convino con los gobernadores ser designado jefe de Estado provisional El encuentro fue dicen– áspero, en el que abundó la tensión donde se trató de iniciar un intercambio de opiniones para encontrar una salida a la difícil situación por la que atraviesa el país. La decisión de esta postergación se habría tomado porque Rodríguez Saá no estaría para nada conforme con el número de gobernadores .
Una polémica
De la Sota respondió al mensaje del ex Presidente indicando que los gobernadores no fueron consultados y que lo que corresponde es entender el mensaje de las calles mediante una legitimación del futuro Presidente. «A los cacerolazos hay que darle un canal: que la gente vote», dijo. Esas palabras reflejan el temor por las masas reclamando protagonismo. En el tiempo que resta hasta marzo ningún problema de fondo puede encararse con seriedad, entre ellos, el darle una respuesta a millones de ahorristas con su dinero congelado y que acaso por mucho tiempo, o jamás, vuelvan a verlo. La resolución de la Suprema Corte avalando el «corralito» es la que empujó la última manifestación de protesta.
En medio de las deliberaciones, de las idas y venidas, cientos de manifestantes realizaron un fuerte caceroleo frente a las puertas de la Residencia Presidencial de Chapadmalal, en repudio a los mandatarios que se encontraban allí reunidos. Los manifestantes cortaron el tránsito en la ruta 11, a unos 200 metros de la puerta principal de la residencia. Por eso, los gobernadores y otros participantes de la frustrada reunión, debieron abandonar el lugar por atrás de las instalaciones Las cacerolas ya no dejan dormir a los gobernantes. O son acosados por la gente donde los reconocen. Es lo que le pasó al ex miembro de la Corte Suprema, y ex titular de Justicia, el ultramenemista Rodolfo Barra, que al ser visualizado en un local publico, fue obligado a retirarse en medio de una rechifla. ¿Quién se anima a ir por la calle? *
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