Se esperan nuevos anuncios económicos de Rodríguez Saá

Menem marcó distancia y ratificó candidatura, pero para 2003

Los argentinos esperaban que después de unos tristes festejos de Navidad el gobierno del flamante presidente Adolfo Rodríguez Saá anunciara una batería económica de resurrección, mientras desde dentro del peronismo el ex presidente Carlos Menem planteaba las primeras discrepancias con algunas de las orientaciones adoptadas.

Las autoridades, por otro lado, seguían observando con temor la apertura de los mercados cambiarios, que aplazaron hasta el jueves por el momento, y nada dijeron acerca de cómo piensan levantar las limitaciones al retiro de efectivo de los bancos, impuestas por el gobierno del renunciante presidente Fernando de la Rúa para frenar una corrida bancaria. Rodríguez Saá regresó por la tarde a Buenos Aires, tras pasar la Nochebuena con sus familiares en su casa de campo próxima a San Luis (capital de la provincia homónima, de la cual fue gobernador durante 18 años).

El mandatario empezó a recibir de inmediato a representantes de grupos industriales, que debían someterle proyectos de reactivación económica.

También debía examinar el proyecto de Presupuesto 2002 –que emponzoñó las últimas semanas del gobierno de De la Rúa y de su ministro de Economía Domingo Cavallo– y firmar nuevos decretos de planes laborales para las provincias.

Rodríguez Saá realizó al asumir la presidencia impactantes anuncios –como el de una moratoria de la deuda pública argentina, de 132.000 millones de dólares, para destinar esos recursos a la creación de un millón de empleos– así como simbólicos gestos de reducción de los gastos de la política, como el de prohibir a los funcionarios el uso de autos oficiales. También dio a conocer su decisión de emitir una tercera moneda –el «argentino»– para el pago, a partir de enero, de salarios del Estado, jubilaciones y deudas a los proveedores.

De ese modo, según explicó Rodríguez Saá en su discurso de asunción de mando, Argentina tratará de escapar a la «asfixiante opción» entre dolarización y devaluación, inyectando además liquidez en el consumo popular.

Pero el ex presidente Carlos Menem (1989-99), titular además del Partido Justicialista (PJ, peronista), expresó dudas sobre la viabilidad de esa medida.

«No existe posibilidad de crear una nueva moneda», dijo Menem en declaraciones publicadas este martes por el diario chileno La Segunda. El ex mandatario, que propugna la dolarización, apuntó que «el 80% de la economía (argentina) está dolarizada y es muy posible que con el correr del tiempo, y en la medida que avance el proceso de integración del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), podamos tener como moneda única el dólar». Menem pasó Navidad en Chile, país de su esposa, la ex Miss Universo Cecilia Bolocco.

En la acera opuesta a la de Menem, el presidente de la Unión Industrial (UIA), José Ignacio de Mendiguren, dijo antes de acudir a una reunión con Rodríguez Saá que la tercera moneda, aunque puede dar un respiro a corto plazo, «no corrige (…) el alto costo argentino». *

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