Pérez Esquivel advierte sobre nuevas "puebladas" en Argentina y la región
El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, afirmó a LA REPUBLICA que el estallido social argentino fue consecuencia de las políticas económicas aplicadas por el peronismo y el radicalismo «bajo las directivas y la dominación» del Fondo Monetario Internacional y el gobierno de Estados Unidos y lo comparó con lo sucedido en Ecuador cuando cayó el gobierno de Jamhil Mahuad.
El dirigente del Servicio de Paz y Justicia, descreyó de los anuncios del presidente provisorio, Adolfo Rodríguez Saá, advirtió que el pueblo está cansado de promesas y consideró que se pueden seguir produciendo puebladas en toda Argentina y aun en otros países que practiquen una política económica similar a la impuesta por Domingo Cavallo.
Pérez Esquivel, que se considera censurado por todos los medios de comunicación argentinos, opinó que no importa decir que no se pagará la deuda externa, porque en realidad no hay recursos para pagarla. Advirtió sobre los riesgos del ALCA y manifestó su preocupación por que el Mercosur haya entrado en una competencia en vez de en la cooperación.
El líder de Diálogo 2000 calificó de «horrible» la decisión de dejar en manos de las Fuerzas Armadas el Plan Alimentario impulsado por el nuevo gobierno y consideró que se trata de un acto demagógico. «El peronismo lo que está tratando de hacer es repartirse, como los buitres, los despojos del país», afirmó.
Razones de una «pueblada»
–¿Cómo define el cambio político que ha vivido estos días Argentina, se trata de una conquista de la movilización popular o en realidad es una suerte de golpe de Estado del peronismo?
–Los acontecimientos no son lineales. Este es el resultado de todas las políticas que tanto el peronismo como el radicalismo impusieron al país bajo las directivas y la dominación del Fondo Monetario Internacional y del gobierno de Estados Unidos. Esto tiene similitudes y diferencias con lo que pasó en el Ecuador. Es importante tener en cuenta que quien fuera ministro de Economía…
-… Domingo Cavallo…
–…es un ministro reciclable. Fue presidente del Banco Central durante la dictadura militar y el encargado de traspasar la deuda privada como deuda del Estado antes de entregar el gobierno a los civiles. Este es uno de los hechos importantes. Después, durante la época del menemismo o del peronismo, impuso las políticas de ajuste, capitalizaciones y privatizaciones. Luego, comenzó con el megacanje, es decir, la negociación de la deuda. Terminó con el congelamiento de los fondos bancarios, lo mismo que hizo en Ecuador, contratado por el presidente Jamhil Mahuad, por el Fondo Monetario Internacional para aplicar la misma política en el Ecuador. Congeló los recursos, es decir los depósitos bancarios de medianos y pequeños ahorristas y allí se produjo un alzamiento popular que terminó por sacar a Mahuad. Hasta aquí podemos ver todos los paralelos entre la situación ecuatoriana y la argentina.
–¿Considera que también hubo un juego del peronismo que incidió en este proceso que implicó la renuncia del Presidente De la Rúa?
–El peronismo no quiso colaborar con el gobierno de De la Rúa para bajarlo del poder, pero quien en realidad reacciona con todo esto es la gente. Ya se veían muchos conflictos sociales en el interior del país, con los piqueteros, las movilizaciones y las protestas, pero esas pequeñas puebladas terminaron en una pueblada nacional.
–¿Qué reflexión le merece que sea el gobernador Rodríguez Saá quien termina siendo designado para este provisoriato presidencial?
–A mí me parece una falta de dignidad y de interés por el pueblo lo que ha hecho el peronismo, al asumir el gobierno queriendo imponer una Ley de Lemas que es inconstitucional. Como tiene mayorías en las Cámaras las hizo valer, aunque sea algo totalmente ilegítimo. Otra cosa es Rodríguez Saá individualmente. Uno ya lo conoce como un caudillo que se ha perpetuado en el poder en la provincia de San Luis durante 18 años. Ahora que el peronismo lo elige como un presidente provisional por 60 días, presenta un proyecto de gobierno como para cuatro años. El pueblo ya está cansado de promesas que después no se cumplen. Y si uno recuerda lo que pasó en el Ecuador, observará que Novoa que asumió después de Mahuad terminó dolarizando la economía para generar la grave situación que Ecuador sufre hasta el día de hoy. Eso es lo que está pasando.
Una deuda impagable
–¿Cómo analiza usted el que Rodríguez Saá haya recibido a la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini? ¿Es un gesto mediático o un cambio en la política de Estado?
–No lo sé. Creo que debemos ver el desarrollo de los hechos. Creo que se recibe únicamente a una línea de los organismos de los Derechos Humanos que siempre fue el disidente con todos, como es la línea de Hebe de Bonafini de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo. Pero no está recibiendo a todas las madres de Plaza de Mayo, ni a todos los organismos de derechos humanos o sociales.
–Parece claro que entre esas excepciones se encuentra Víctor De Genaro, de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), con quien usted tiene puntos en común.
–Claro. Primero, porque con Víctor De Genaro estamos trabajando los organismos y sumando muchas organizaciones sociales en el Frente Nacional contra la Pobreza; y segundo, por el resultado de la consulta popular que se hizo antes de esta pueblada.
–¿Qué ocurrirá con esa movilización popular?
–A nosotros nos preocupan estas cosas mediáticas. Vamos a ver cuál es el desarrollo en estos días, porque se prometió mucho y ya sabemos lo que son esas promesas, sobre todo cuando se trata de un gobierno provisional de 60 días. En ese tiempo es imposible implementar una política que no sea de coyuntura o de transición.
–Usted decía que el plan económico anunciado por el presidente Rodríguez Saá parece un plan de cuatro años, ¿qué opina respecto a su anuncio de dejar de pagar la deuda y sobre el programa de empleo proyectado?
–Nosotros venimos trabajando hace tiempo en la deuda externa. No basta decir «no vamos a pagar la deuda». Nosotros como Servicio de Paz y Justicia o como Diálogo 2000 venimos trabajando a nivel internacional sobre el problema de la deuda. Nosotros esperamos acercarle a Rodríguez Saá varias propuestas. El problema de los pueblos de América Latina no es que digan que no van a pagar la deuda externa, aunque Argentina lo haga; el problema es que no pueden pagar la deuda externa. No es la voluntad de Rodríguez Saá, es que no hay recursos para pagarla.
Lo que nosotros impulsamos es presentar una opinión consultiva a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas ante la Corte Internacional de La Haya para determinar la ilegitimidad de la deuda externa. No es que esto se vaya a solucionar con una moratoria. Además de lo que corresponde a la Banca Internacional, hay una gran responsabilidad del propio Fondo Monetario Internacional en todo este proceso. El FMI es uno de los grandes responsables de que se llegue a esta situación de pobreza y exclusión. Hay que dar un gran alerta en toda América Latina porque tarde o temprano van a pasar por este mismo proceso.
«Tirar gasolina al fuego»
–¿Qué opinión le merece que le hayan otorgado al Ejército el Plan Alimentario?
–Me parece horrible. Primero, porque las Fuerzas Armadas todavía no han resuelto su problema con el pueblo, y darle esto es como querer lavarles la cara. Pero, me pregunto: ¿cómo va a manejar esto el Ejército, la Marina, la Aeronáutica? ¿Las organizaciones civiles no
cuentan en el Plan Alimentario?
–En agosto de este año se realizaron en Salta, con efectivos norteamericanos, las maniobras militares Cabañas 2001. Usted planteó entonces que se estaba entrenando a las Fuerzas Armadas en la represión civil. ¿Lo ocurrido estos días en Plaza de Mayo y en varias ciudades de Argentina es una confirmación de aquella advertencia?
–Nosotros esto lo veníamos denunciando. Para la concepción que se impone, el enemigo es el pueblo, son las organizaciones no gubernamentales, son las instituciones sociales. Yo creo que estamos ante una situación muy grave. Y es por eso que pienso que dejarle el Plan Alimentario al Ejército o a las Fuerzas Armadas puede generar muchas dificultades. No sirve, porque van a hacer demagogia y porque van a excluir a muchos sectores sociales. No veo esto como una política seria sino como pura demagogia.
–¿Considera que se va a mantener la movilización popular durante este gobierno provisorio o este tipo de medidas «mediáticas» podrán apagarla?
–Yo creo que esto es como tirarle gasolina al fuego…
–¿Va a producirse mayor agitación social?
–Esto no se resuelve así. Si no hay políticas claras van a seguir produciendo puebladas. Pero cuidado que las puebladas no significan ir a la violencia. Hubo infiltrados que generaron violencia y que incitaron al saqueo.
–¿Qué tipo de infiltrados?
–Creo que hay mucho de la llamada mano de obra desocupada, de los servicios de inteligencia, de los «carapintadas» y hasta de grupos denominados de izquierda como los Quebracho, que no son la izquierda que quiere construir, sino la izquierda que destruye. No hay que confundir a todas las izquierdas con la violencia.
–¿Qué responsabilidad tienen para usted los medios de comunicación en este proceso, cuando en un programa tan popular como el de Marcelo Tinelli, el ex carapintada Aldo Rico le ganó en popularidad al propio De la Rúa?
–El caso de Tinelli es muy particular: es la inconsciencia social mediática tratando de provocar situaciones que le reditúan bien a su bolsillo, pero no a la sociedad. No creo que ese haya sido un indicador real de lo que siente la sociedad. Los indicadores reales son que la gente no tiene trabajo, que están angustiados y no pueden alimentar a sus hijos.
–¿Qué opina de la reducción de los ministerios?
–Es para mí otra de las cosas graves que están ocurriendo. El Ministerio de Educación prácticamente desaparece. Aquí hay cosas que son peligrosas, porque lo que quieren hacer es destruir la educación pública para privatizarla. Esto es tan grave como que las obras sociales terminen en manos de las Fuerzas Armadas. Puede ser un desastre.
–¿Cuál es el camino que le queda a los argentinos, entonces?
–Hay que construir. Hay espacios y hay gente para ello. Hay que encontrar rápidamente alternativas políticas a este modelo. El peronismo lo que está tratando de hacer es repartirse, como los buitres, los despojos del país.
Revisar el Mercosur
–¿Cómo cree que afecte la situación argentina a la región y en particular a Uruguay?
–Yo creo que Uruguay tiene que estar muy atento a este modelo. No caer en lo mismo. Pero las presiones del FMI y todos los indicadores dicen que también pueden terminar en esta situación. Lo mismo puede ocurrir con el resto de los países latinoamericanos. Unos antes y otros más tarde. Pero si el FMI y los Estados Unidos no modifican sus políticas podemos esperar lo peor. Observen que con maniobras como las de Cabañas 2001 Estados Unidos lo que está haciendo es remilitarizar a América Latina, con las instalaciones de bases norteamericanas en el continente. Hay algo que se está preparando y sobre lo que hay que estar muy atentos que es el Acuerdo de Libre Comercio Americano.
–¿Qué prepara el ALCA?
–El ALCA va a terminar de destruir lo que queda de la industria nacional de nuestros países. El Mercosur tiene que estar particularmente atento, y en esto el Uruguay tiene su cuotaparte de responsabilidad, porque se ha entrado en la competencia en vez de la cooperación. Deber haber una revisión muy profunda del Mercosur y ver cómo se pueden apoyar las instancias regionales para sobrevivir como pueblos.
–La Alianza había dado a muchos una esperanza luego de un decenio de menemismo. El fracaso de De la Rúa, que terminó aplicando con Cavallo un programa opuesto a lo prometido, y la desaparición de una figura como Chacho Alvarez que había generado expectativas, ¿qué alternativas políticas déja a los argentinos?
–La Alianza se desintegró por la falta de objetivos políticos comunes. No hubo un programa de gobierno claro. Pienso que la Alianza con Chacho Alvarez fue un fenómeno muy mediático levantado por los medios de comunicación, pero sin base popular. Ahí fue donde se fracasó. Chacho Alvarez demostró una incapacidad total para sostener una acción dentro del gobierno. Lo que hizo fue renunciar. Cuando un barco se está por ir a pique lo peor que puede hacer un timonel es abandonarlo.
–¿Cuáles son las alternativas entonces?
–Yo creo que las alternativas pueden surgir. Hay organizaciones que vienen trabajando.
–Se refiere a organizaciones sociales, ¿no ve posibilidades en las organizaciones políticas?
–Creo que van a ir surgiendo otras formas de hacer política. Hay toda una corriente al respecto. Uno ve lo que pasó en el Parlamento en estos días y sólo puede considerarlo como lamentable. El peronismo impuso la Ley de Lemas tratando de agarrar lo que puede en vez de ponerse al servicio del país para sacarlo de esta postración. Es solo una disputa interna por el poder, aunque no sé qué poder pueden lograr, cuando se les escurre como agua entre las manos. Hay que repensar la política. Nadie consideró lo que es el Frente Nacional contra la Pobreza, ni en los tres millones de votos para lograr una salida, ni en los mercados regionales como alternativa, ni en la capacidad de desarrollo del pueblo. Es increíble que un país rico como la Argentina haya llegado a esta situación… No se entiende que nadie haya hablado de la corrupción que desangró al país. Todos guardan absoluto silencio sobre esto.
–Es que la crisis también desplazó los casos de corrupción que estaban a nivel judicial y…
–Eso es otra cosa. Hay que meterle mano directamente a la Suprema Corte de Justicia, porque si hay impunidad, es porque hay complicidad en el Poder Judicial. Esto de que la Suprema Corte de Justicia haya liberado a Menem, también juega en la grave situación que estamos viviendo.
–¿Qué opinión le merece la diputada Elisa Carrió?
–Es una mujer que viene trabajando, pero que también está construyendo las cosas desde arriba. Veremos lo que sucede con ella a nivel nacional cuando haya que recorrer el país. Para mí la diputada Carrió es una persona que ha demostrado tener ética, pero todavía no está claro qué plan de gobierno pretende plantear. Veremos cómo se desarrollan con ella las cosas.
–Pérez Esquivel, sabemos que a nivel de los medios de comunicación argentinos no le han dado muchas oportunidades para expresarse.
–Ninguna. He sido censurado total y absolutamente en mi país.
-…con más razón entonces, ¿en esta jornada de Navidad, qué mensaje le daría a los argentinos?
–Que hay que unirse, que hay que pensar en nuevos conceptos de desarrollo, hay que tratar de reconstruir nuevamente, de refundar la República.
Esto lo hemos planteado muchas veces. Creo que ante el problema de la deuda externa, si se encara bien, esos recursos tienen que ir para
la vida y el desarrollo del pueblo.
Y creo que hay reservas en el pueblo argentino para salir de esta postración. *
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