Blancos alertan a Batlle por descontento social
Sin hacer directa referencia a la reciente convulsión social en Argentina, los principales dirigentes de este sector del Partido Nacional señalan que «si bien el descontento (del pueblo uruguayo) no se pone claramente de manifiesto por la prudencia de nuestra gente, va creciendo día a día la desilusión, la frustración y la falta de confianza y esperanza».
«El departamento de Colonia, como todo el país, padece el drama de la falta de oportunidades de trabajo, especialmente para los jóvenes que inexorablemente van conformando una generación de incrédulos y resentidos con el sistema político», advierte la misiva.
En otro pasaje de la misma se hace referencia a la situación crítica de la producción agropecuaria, de la industria, el comercio y del turismo, que «decae y ya no genera expectativas de desarrollo como antes».
«En Colonia, señor Presidente, además, el cierre de la fábrica Sudamtex ha sido un golpe que ha afectado mucho a los pobladores, ya que esa fábrica era un verdadero símbolo del departamento, con cincuenta años de existencia y miles de trabajadores que vivieron de su producción». Respecto al cese total de las actividades de dicha empresa, en mayo de este año, por quiebra, la agrupación «Saravia, Herrera, Wilson» comenta que «el departamento todo piensa que se podría haber hecho más para evitar el cierre de esta industria y que no se hace lo necesario para volverla a la actividad». También demandan a Batlle que resuelva «el tema del endeudamiento del sector agropecuario por medio de una ley de refinanciación con plazos e intereses que permitan ser pagados con la producción».
Piden «protección y ayuda» para la industria nacional y en ese marco «la reapertura de Sudamtex, que es fundamental para la región».
«De no transitarse por estos caminos» –advierten los blancos de Colonia– «vemos muy difícil que el pueblo uruguayo pueda experimentar la alegría y esperanza de vivir y luchar por su futuro, y de ninguna manera los anuncios ministeriales de crecimiento, basados en nada, podrán ser creídos».
«Entonces» –finaliza diciendo la carta enviada a Batlle– «con todo respeto, luego no nos extrañemos de lo que pueda pasar». *
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