"Es lamentable que Sanguinetti haga campaña electoral mintiendo"
–Ibarra, ¿qué balance hace del año económico?
–Estamos ante un fracaso rotundo de este gobierno y de este equipo económico, en cuanto a lo que tiene que ver con los parámetros trazados para 2001.
Al gobierno no le dio ni una cifra, salvo el tema de la inflación. El PBI va a disminuir en un 2%, el desempleo no ha decrecido y está en el 15,2%, el déficit fiscal sigue siendo el mismo, en valores, que dejó el doctor Julio María Sanguinetti, equivalente a 800 millones de dólares, el déficit de la balanza comercial es de 1.200 millones de dólares. En este rubro tenemos un déficit permanente. Con casi todos los países que comerciamos, llámese Argentina, Unión Europea, Estados Unidos o Japón. Esto está ligado íntimamente a apertura indiscriminada del mercado, que ha hecho que tengamos una balanza deficitaria, pero que ha significado el cierre de industrias en nuestro país, la clausura de comercios, una competitividad desleal para nuestros productos agrícolas que ha afectado al sector y al trabajo.
Todo esto muestra que el Poder Ejecutivo ha fracasado en forma categórica en cuanto a las metas trazadas para 2001.
–Me está diciendo que el gobierno fracasa dentro de su política, no logrando sus propias metas…
–No las cumple, no las cumple. Hace poco se hizo una discusión muy buena en el Parlamento sobre la situación de la pobreza, donde hubo un informe excelente por parte de la Comisión Especial. Allí los compañeros Daniel Díaz Maynard y Roberto Conde hicieron un trabajo muy importante. También hay un informe del Banco Mundial y de técnicos uruguayos que trabajaron para la IMM, que están indicando que hay una disminución de la capacidad adquisitiva de la gente y un incremento importante de la pobreza, que está vinculada fundamentalmente a la falta de trabajo.
Tema que el gobierno no encara, aunque ahora habla de una asignación de una partida de megaobras a nivel vial. Veremos qué significa eso.
Hay que recordar que el gobierno ha disminuido en 2001 la inversión pública en un 30%, sobre la base del año 2000, cuando también había disminuido. Por lo tanto, el Estado cada vez invierte menos y eso significa que hay menos trabajo para la gente. Por otro lado, ese intento permanente de privatizar y de desmonopolizar, cuando a esta altura se va contra la corriente del mundo, más allá de lo que diga el Fondo Monteario Internacional. Basta mirar del otro lado del charco, ¿no?
–Pero vemos a un gobierno uruguayo que aparece tranquilo, diciendo que este barco tiene timón y que no está pasando lo de Argentina. ¿Teme que lo de Argentina sea como esas telenovelas que se conoce primero el final en Buenos Aires y después acá?
–Ojalá que no, pero tengo temor que de alguna forma tenga su repercusión. No tanto por lo que pasó en Argentina, sino por lo que está pasando en Uruguay. Cuando vemos que los asentamientos irregulares crecen, vemos también que hay gente que pasa hambre.
Estas son las cosas que el gobierno no entiende, pero el mismo Banco Mundial dice que es imprescindible duplicar el aporte a las asignaciones familiares, donde ha habido una retracción del 40%. También en ese informe del Banco Mundial se plantea duplicar los recursos para los centros Caif, que atienden a niños que están por debajo de la línea de pobreza y que hay que darles apoyo. También plantea duplicar los recursos para el INDA, para alimentar a aquellos ciudadanos que no tienen alimentación adecuada.
Estos planteos tienen relación directa con nuestro Plan de Contingencia presentado el pasado 18 de julio, que fue archivado en los cajones de la Presidencia de la República y del Poder Legislativo. Allí proponemos la atención a las asignaciones familiares y planteamos el tema del Iname, de la alimentación y de un salario mínimo a determinados jefes o jefas de hogar que no tienen recursos para alimentar a sus hijos.
Estas son las cosas que no hace este gobierno y que lleva a temer por ese tipo de estallidos que se dan en Argentina, que yo aspiro y deseo que no se den en Uruguay. Pero para que no se den, hay que tomar medidas correctivas. Pero el equipo económico es absolutamente insensible. Cuando el contador Ariel Davrieux fue a la Comisión de Presupuesto a defender una rendición de cuentas gasto cero, lo dijo con una absoluta frialdad. Pero al mismo tiempo es el que está administrando los contratos de obra, donde hay nepotismo. donde hay técnicos contratados vinculados al poder. Y en esto hay una gran responsabilidad de parte de este gobierno, como lo hubo por parte del anterior.
–En ese informe de la Comisión Especial que se refiere a la reproducción perversa de la pobreza, aparece 1994 como uno de los años más críticos. Y esto generó alarma en el Partido Colorado porque identificaba la profundización de la pobreza con el último gobierno del doctor Julio María Sanguinetti. ¿Se puede decir que entre 1994 y 1995 se agudiza la fractura social?
—A partir de ese momento, la pobreza se agudiza. Es el momento en que se desatan los asentamientos irregulares, que contienen a miles de uruguayos expulsados de la sociedad, que no pueden pagar el alquiler, que han emigrado de las zonas rurales.
A la vez la inflación bajó, pero fue a costa de los sectores menos pudientes. En cambio no hubo aportes de sectores que tienen un importante capital, como es el sistema financiero de nuestro país, que es intocable. ¿Por qué no se le toca al sistema financiero? ¿Por qué no aporta su cuota parte a la sociedad?
Hoy el 48% de los niños de este país nace en hogares pobres. El 30% de los jóvenes vive en hogares pobres y el 25% no tiene trabajo. Y esto explica cosas como las que ocurrieron en Tres Cruces. No las justificamos, ni las queremos, pero están explicando situaciones de desconcierto, de frustración, de que la sociedad no le da cabida los jóvenes.
–La Mesa Política del Frente Amplio emitió una declaración señalando que lo ocurrido en Argentina es la muestra del quiebre de un modelo neoliberal…
—Esa caracterización la comparto totalmente. Estamos ante las consecuencias de una política ortodoxa neoliberal que no nace por arte de magia. Acá hay un gran responsable, que es el Fondo Monetario Internacional. El FMI es el responsable de esta políticas que están llevando al quiebre institucional y a la desestabilización de muchos gobiernos. A través de las cartas de intención se lleva a los gobiernos a las privatizaciones, al achicamiento del Estado, a no antender los problemas sociales y del empleo, con un solo objetivo principal que es que las cuentas macroeconómicas cierren. El FMI es criticado hasta por los premios Nobel de Economía, como es el caso de Joseph Stiglitz, que sobre Argentina dijo, el pasado 20 de diciembre, que es «económicamente estúpido y socialmente injusto priorizar el pago de la deuda sobre la problemática interna del país». Mientras que la vicepresidenta del FMI dice que ellos no tienen nada que ver y que el único responsable es el gobierno argentino.
–¿Usted siente que el FMI forzó la situación de Argentina?
–Sin duda. La llevó por un determinado camino de descapitalización, de privatizaciones, de achicamiento del Estado, de despido de gente, de mayor pobreza. Y en el momento que Argentina necesitó ayuda, le quitó el respaldo. Porque esos 1.250 millones de dólares que Domingo Cavallo y De la Rúa pedían para pagar parte de la deuda externa, no se lo dieron. Ese fue el puntillazo final para que cayera el gobierno De la Rúa.
–Pero el Foro Batllista nos dice a los uruguayos que el fracaso de la Alianza Progresista es casi como un fracaso del Encuentro Progresista…
–(Se rÃ
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