En busca de las salidas
Las alternativas que manejaba el sistema político anoche para recuperarse de la crisis eran muy variadas.
Los peronistas reunidos en la provincia de San Luis eran los que sentían la mayor presión, porque serán los que desde hoy impondrán en la Presidencia provisoria a Ramón Puerta. En la interna se debate si se mantiene el tipo de cambio fijo, si se recurre a la dolarización o si se devalúa. Hasta ahora no hay acuerdo.
Por su parte, el senador radical Leopoldo Moreau reconoció las negociaciones para aprobar un «programa económico de emergencia» que incluiría una moratoria por dos años en el pago de intereses de la deuda externa y la posibilidad de transformar las deudas de dólares a pesos.
Pero en la interna peronista ni siquiera hay acuerdo en torno a si Puerta debe seguir hasta el 2003 o estar por pocos días. Sobre ese punto el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, marcó la cancha: pidió elecciones presidenciales en 60 días. Y admitió: «Indudablemente tengo aspiraciones presidenciales».
Violencia
Los hechos de violencia que continuaron ayer también alcanzaron a algunos dirigentes políticos. El diputado izquierdista Luis Zamora fue agredido por desconocidos, mientras que fue baleado el domicilio del ex vicepresidente Carlos Alvarez.
La gente no se olvidó de la Justicia, y enfrente a la casa de gobierno se distribuyeron volantes que pedían la renuncia de la Corte Suprema de Justicia.
Entre la gente que se volcaba a las calles, en tanto, se respiraba un alivio que no llegaba a ser alegría poco después de la renuncia del presidente.
Muchas de las manifestaciones pacíficas fueron empañadas por una brutal represión policial, que terminó con numerosos heridos y por lo menos 23 muertos. Entre las víctimas, se encontraban las legendarias Madres de Plaza de Mayo, que también sufrieron las represalias de la Policía.
Grupos de manifestantes festejaban en diversos puntos de la ciudad de Buenos Aires con expresiones de alegría y bocinazos la renuncia de De la Rúa, tras dos violentas jornadas en el país.
Centenares de manifestantes concentrados en los puntos neurálgicos de la ciudad –como la Plaza de Mayo y el Obelisco– lanzaron vivas por «Argentina» al festejar la dimisión del mandatario, mientras arreciaban las bocinas de los automóviles en las principales calles bonaerenses.
Batalla campal
Una expresión dramática de la crisis que culminó ayer por la tarde con la dimisión del presidente, fue la batalla campal a lo largo de la jornada entre manifestantes y policías en las inmediaciones de la histórica Plaza de Mayo, con saldo provisional de cinco muertos.
Los saqueos y actos de pillaje en supermercados y comercios continuaban en diversos puntos del país, sumándose a una desobediencia civil de millares de argentinos que ganaron las calles la madrugada del jueves. A ella se sumaron algunos aislados saqueos de casas particulares. *
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