Llamadas al director

Ud. no puede y él no debe… agraviarnos

Señor Director:

Leí los agravios que Ud. publicó referidos a su persona en las Llamadas al Director de esta semana. Le fueron hechos a Ud. por un lector que lo llama ‘viejo de mierda’. ¿Por qué nos ofrece eso? Es increíble su falta de sensibilidad para con el lector.

También condeno a quien lo llamó para decírselos. Son gente que sólo habla pavadas; aun respetando la libertad de expresión hay maneras y maneras de decir las cosas. Me siento también ofendido cuando lo ofenden a Ud, el único periodista que es empresario además, que ha defendido el sentir ciudadano pluralmente.

En el diario y en la radio. También confío que en la FM y en el canal de televisión que pondrá en el aire seguirá haciéndolo.

Teléfono: 5082…

El Director: Estimado lector, en primer lugar, agradezco su solidaridad con LA REPUBLICA y su confianza en nuestra tarea periodística y en los principios que también guiarán los nuevos emprendimientos del multimedio plural.

En cuanto a la publicación del mensaje insultante, he de recordarle, amigo lector –especialmente en estos días turbulentos de censura y autoritarismo–, que la defensa de la libertad de expresión, del derecho irrestricto de emitir opiniones y juicios, ha sido, es y será la razón de ser de LA REPUBLICA y de toda mi trayectoria. Por más que esos juicios y opiniones resulten en un ataque soez a mi persona, no puedo censurarlos por una elemental razón de coherencia con mis principios y de honestidad conmigo mismo y con mis lectores. Lamento haber herido su sensibilidad –y quizá la de otros lectores–, por lo que le ofrezco mis excusas; pero prefiero mil veces correr el riesgo de que alguien se sienta chocado antes que ser infiel a la consigna que preside esta sección: «El derecho a la libertad de expresión no es sólo el derecho del diario a informar, sino también el derecho del lector a difundir su propia opinión».

 

Indignada por los insultos

Señor Director:

Estoy indignada y asombrada al leer el mensaje de ese seudodoctor, que no sé a qué universidad fue donde no le enseñaron a hablar ni a respetar a los que piensan distinto. Me hizo un efecto repugnante pues siempre admiré sus respuestas a las llamadas, tan justas y equilibradas. Seguramente necesitó de mucho control para contestarle a ese payaso.

Teléfono reservado.

El Director: Su mensaje me resulta por demás gratificante, estimada lectora. Comprendo su indignación y su repugnancia ante los insultos soeces de un paranoico, pero no puedo negarle ni al peor de mis enemigos el derecho de expresarse. Una vez más, gracias por su mensaje.

 

Comisario de la Seccional 4ª, ¿qué pasó con mi hijo lastimado?

Señor Director:

En la escuela 33 Colombia, sita en Blandengues e Inca, mi hijo Mauricio Jackson, entonces de 9 años, fue agredido y lastimado por una limpiadora, Marta Feria. Porque es pobre y va al merendero lo trató mal, tan mal que lo agredió al caérsele el pan con dulce al suelo. Lo lastimó porque mi hijo se cayó y se cortó las rodillas.

Esto fue el 6 de setiembre. Fuimos a la Seccional 4ª y el comisario nos llevó al forense. En ANEP lo denunciamos el 18 de setiembre. La denunciada sigue aquí y ya han transcurrido 3 meses. Nada le pasó a la auxiliar hasta hoy. ¿Esta es la Policía que queremos?

Teléfono: 2042…

El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimado lector. Comprendo la situación que viven usted y su familia y hago votos por que se investigue y se llegue a una solución.

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