Detrás del debate de Ancap: "En el FA hay un problema de disciplina, que no es menor"
RAUL LEGNANI
–Cuando se habla de los problemas que tiene el país y la región, aparece el problema del Estado como uno de los temas centrales del debate. ¿Por qué el Estado se ha transformado en el centro del debate mundial?
—Por dos cosas. Primero porque el Estado era el centro de la economía de la URSS. En los sesenta, para nosotros, el socialismo era el pasaje de la propiedad privada a la propiedad estatal y del mercado a la planificación, que también la hacía el Estado.
Al caer la URSS se comienza a mostrar que ese estilo de planificación es imposible y empieza también a notarse que hay determinadas actividades donde la inventiva, la nueva tecnología, los bienes de consumo, todo lo que tiene que ver con la innovación, lo practica la empresa privada. Y desde ese punto de vista el Estado empieza a tener limitaciones al estilo de lo que estaba en la URSS.
El segundo punto es la existencia, con mucha fuerza, del neoliberalismo en las últimas décadas. Y para los más fundamentalistas habría que volver al Estado juez y gendarme.
Hay toda una ideología que dice que todo lo que hace el sector privado es virtuoso y todo lo que hace el Estado es vicioso, pero el mundo es mucho más gris que esto.
–¿Más matices?
–Más grises. Hay cosas que hace muy bien el Estado y hay cosas que hace muy mal el sector privado y viceversa.
Si todo lo que hace el Estado es vicioso, ¿cuál es la función de los partidos y de los políticos que se dedican a ganar elecciones para tomar el poder del Estado y desde ahí tratar de tomar las medidas de política económica que sean absolutamente indispensable para resolver los grandes problemas económicos y sociales? Entonces si todo lo que hace el Estado es vicioso, los partidos y los políticos no tienen función y caeríamos en algunas formas de corporativismo donde el mercado se autorregula y esto haría caer la democracia. Es que la democracia política no puede existir si no existe el Estado.
Del punto de vista económico no hay ninguna experiencia histórica exitosa de desarrollo con el Estado juez y gendarme. No hay. Es que el neoliberalismo es la vuelta al siglo XIX. Por eso propone privatizar las empresas estatales, desregular y abrir la economía, liberalizar.
Lo que pasó en la URSS más la fortaleza del neoliberalismo explica por qué el tema del Estado está arriba de la mesa en forma permanente.
–Me está diciendo que estamos tironeados por un lado por viejos afectos del Estado soviético y por otro lado por el neoliberalismo, que nos propone la eliminación del Estado.
—Pero con una característica muy importante, que es que después de diez años de aplicación a rajatabla del neoliberalismo en América Latina, la discusión se empieza a dar en e l mundo desarrollado, en el Banco Mundial. La presencia en Uruguay, hace pocas semanas, del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, está mostrando cómo el FMI cometió errores brutales en el sudeste asiático, en Rusia, en Argentina, en Brasil.
No es bueno que uno hable de sí mismo, pero en 1967, en el primer libro que yo publiqué —El FMI y la crisis económica nacional–, muchos o casi todos los argumentos que yo doy hoy contra el Fondo están en ese libro, que tiene treinta y cuatro años.
–Ahora, en esa zona de tensión del debate sobre el Estado, en Uruguay llegan momentos de definición…
—Para nosotros las empresas del Estado son fundamentales, por eso nunca hemos aceptado las privatizaciones. Por otro lado hay monopolios. Hay casos donde hay monopolios naturales, porque por la escala del mercado no puede entrar otra empresa y cuando se dan monopolios de hecho no tengo ninguna duda: prefiero el monopolio estatal al monopolio privado.
–Vamos al caso concreto de Ancap: ¿es una empresa estratégica?
—Es un sector estratégico y es una empresa estratégica. Y en un sector estratégico como son los combustibles, el Estado tiene que tener una presencia extraordinariamente importante.
Esto se debe dar a través de la política económica, porque a las empresas estatales las están reventando. Las revientan con un impuesto a las monedas extranjeras que no existen para nadie, les cobran diez puntos arriba de aportes patronales. Cuando el Estado no tiene caja, el ministro de Economía va y le saca, le extrae fondos.
En este sector tiene que haber una política con respecto a los combustibles y con respecto a la energía y eso le corresponde al Ministerio de Industria..
–¿Lo hace?
–Yo creo que no lo hace y lo tiene que hacer. Por ejemplo, en materia de política energética hay que garantizar y asegurar el suministro de energía. Esto lo hizo UTE con la Unidad Planificadora, que tenía que hacer inversiones que no eran rentables porque estaban garantizando que cuando había un problema climático o térmico, entraban las unidades correspondientes y teníamos energía.
–Y por eso no tenemos cortes desde hace años…
–Y por eso no tenemos cortes como tiene Brasil o Baja California, pero en este momento esa política está cambiando y le están diciendo a la Unidad Planificadora de UTE que la garantía de asegurar el suministro de energía lo tiene el mercado. Y yo estoy absolutamente en desacuerdo con esto.
Lo otro extraordinariamente importante son las Unidades Reguladoras. Yo no estoy de acuerdo con las privatizaciones que se hicieron en Brasil, pero el presidente Fernando Henrique Cardoso me dijo en un mano a mano: cada vez que hicimos una privatización, siempre teníamos funcionando, desde tiempo atrás, una Unidad Reguladora.
–¿Qué hace una Unidad Reguladora?
—Antes que nada asegurar la competencia, si la hay. También tiene que intervenir en materia de precios cuando los precios están desalineados, tiene que defender las necesidades de los usuarios.
¿Qué hicimos con Ancap? La Mesa Política del FA resolvió una asociación. Una vez resuelta la asociación hacemos un proyecto original y la originalidad está en tres elementos que no están en el proyecto colorado, ni el el proyecto de ley del Partido Nacional.
La fuerza de Ancap está en los depósitos, en los tanques, en los muelles, en la boya. Yo veía que eso iba a ir a la asociación, a la sociedad con el nuevo socio. Y nosotros decimos que no, que eso queda en manos de Ancap. Con esto me aseguro que en 2006, el que quiera importar refinados, tenga que pasar por los depósitos de Ancap, que es una empresa del Estado.
También tengo que asegurarme de que esta refinería, que va a ser sociedad, funcione muy bien, pero como va a haber una sola refinería, mi miedo era que me pasaran del monopolio público al privado. Pero para que eso no pase tengo la Unidad Reguladora, que va fijar el precio de salida del combustible de la refinería y me va a fijar, también, el precio del combustible de venta al público, un precio máximo para que puedan competir las distintas estaciones, los fleteros, los distribuidores mayoristas.
A la vez hay otro elemento original, sobre el que he trabajado mucho tiempo. Ancap hace una sociedad y se fija que las decisiones estratégicas –plan de negocios, nivel de inversión, endeudamiento, aumento de patrimonio, disminución de patrimonio–, las tiene Ancap. Con todo esto me estoy cubriendo por muchos lados. Me estoy cubriendo de que no haya un pasaje de monopolio público a monopolio privado. Y me estoy cubriendo con la Unidad Reguladora, que fija el precio, que controla precios el día que se liberalice la importación de combustible refinado, conque las decisiones estratégicas de la nueva empresa las tiene Ancap, conque tengo una empresa logÃ
stica que es de Ancap.
–Para usted la Unidad Reguladora es casi el guardia civil de esta historia…
–Es muy importante y funcionan muy bien en el mundo desarrollado.
–¿Y la Unidad Reguladora está prevista en este proyecto?
—En este proyecto de asociación, no. Hay otro proyecto, que se viene trabajando por la comisión.
–¿Sin Unidad Reguladora usted se hubiera animado a proponer los cambios que redactó en su proyecto?
—Si no hay Unidad Reguladora, esto no funciona.
–Pero por lo que usted dice va a haber reformulación de Ancap antes de Unidad Reguladora.
—Hoy existe, a nivel de la energía, una Unidad Reguladora que en algunos casos ha funcionado muy mal. Vamos a decirlo muy claro. Porque esta historia de poner fundamentalistas y privatizadores que le digan a UTE que no puede participar de una licitación porque UTE no puede invertir, no.
La idea es que haya una nueva Unidad Reguladora para que no queden los actuales integrantes que están hoy, donde también estén los combustibles y el agua. Para ser claro y franco, la Mesa Política del Frente Amplio nos mandató a que votemos en contra de esta Unidad Reguladora que se está planteando en la comisión de servicios públicos.
–Con esta propuesta suya, pero también de los senadores Danilo Astori y Enrique Rubio, usted ha dicho que un gobierno del Frente Amplio podría gestionar muy bien una política energética nacional…
–Cuando propusimos esto para Ancap no fue para ganar votos, sino pensando en gobernar. Con esto me estoy dando los instrumentos para que cuando el FA llegue al gobierno no tenga que rebajar el programa, porque tengo a esta empresa del Estado fortalecida.
–Pero también puede pasar que no gane el Frente. ¿Con este proyecto suyo y un gobierno neoliberal qué pasa? ¿Es peligroso?
—Peligroso no es. Para nosotros era muy importante participar de una definición estratégica de esta naturaleza. Pero nosotros no tenemos un director en Ancap, lo que creo que es un grave error del gobierno de coalición. El proyecto del Partido Nacional parlamentarizó el tema y nos dio espacio para poder participar en esto y poder influir.
Por otro lado, una vez que se establece una situación de esta naturaleza, tenés que darle algún tipo de seguimiento para poder controlar. Hay que controlar al máximo que los de la Unidad Reguladora sean tipos capaces, de primerísimo nivel, que cumplan adecuadamente con su función. También hay que asegurarse de que las personas que se designen en estas nuevas empresas sean de primerísimo nivel.
Ahora, si nosotros hubiéramos participado en el proyecto de ley, hubiéramos tenido chance de decir que queríamos participar en la nueva sociedad, en la Unidad Reguladora, pero ahora estamos mucho más limitados para pedir cosas de esta naturaleza al gobierno de coalición.
–¿Por qué usted parte siempre de la base de la asociación de Ancap y no en base a otra hipótesis?
–Es la Mesa Política la que parte de la base de la asociación. Es el Frente el que lo decidió y yo trabajo en un articulado con las condiciones y los objetivos que fija la Mesa Política. Y por eso cuando la Mesa me dice que no puedo votar, disciplinadamente asumo esa posición, porque para mí el FA es extremadamente importante.
En el Frente la Comisión de Programa ya había resuelto la asociación. Hubo una reunión de Tabaré Vázquez con los seis cabezas de lista donde se aprobaron los ocho puntos de la asociación.
–¿Qué paso para que después de esa reunión cambiara todo?
—Es que hay definiciones por muchos lados. La Federación Ancap había dicho sí a la asociación.
–Y también cambia…
–(Se ríe). Es difícil. Habría que preguntarles a los amigos del Frente qué es lo que pasó. La resolución del Frente es por mayoría y no tiene consenso. Acá hubo un problema por el cual quienes no estaban de acuerdo con la asociación y no estaban de acuerdo con la resolución del Frente no siguieron disciplinariamente la resolución del Frente, sino que bombardearon durante toda una semana la resolución del FA. Eso, creo, fue lo que ocurrió. Hay un problema de disciplina que no es menor. Y fue lo que generó estas polémicas interminables en los medios de comunicación, que sin ninguna duda al Frente no le hacen bien.
–Pero aparte de problemas de disciplina, Couriel, ¿cuánto llevó esto? ¿Un año?
–Sanguinetti, el presidente de Ancap, fue al hotel Riviera en marzo.
–Un año político. Se llega al momento de definición y usted tiene que salir corriendo a hacer un articulado porque no había nada…
—Eso es verdad. Y el Frente se demora. Por otro lado el Partido Colorado y el Partido Nacional nos esperan. Lo que demuestra que había una decisión política de buscar el acuerdo más amplio posible para estas definiciones sobre Ancap.
Sólo voy a decir una frase, porque no me gusta hablar de los problemas del Frente por los medios de comunicación. Esto que sucedió es una buena demostración de que el FA tiene que evaluar las características de su dirección política. Es muy importante que se definan las características del organismo que define políticamente las decisiones del Frente. Hasta aquí voy a llegar sobre esta tema.
–Pero esto también es culpa de ustedes. A la Mesa Política no van los principales dirigentes o van cuando el agua los está tapando…
—No voy a discutir esto. Yo tengo posición nítida y clara sobre esto y lo he planteado en innumerables ocasiones en la interna de la Vertiente Artiguista, para que la Vertiente encuentre los mecanismos de acuerdos políticos internos para revisar esta situación.
–Couriel, ¡qué metida de pata!
—¿Cuál?
–Lo que votó el Frente…
—¿Qué cosa?
–A usted no lo apoyaron…
–¿A mí?
–Sí.
–Yo perdí y gané. Perdí en la interna del Frente, pero el FA es mucho más importante que Couriel. Por lo tanto Couriel es disciplinado y apoya la decisión del Frente. Yo gané, porque tres ideas claves se incorporaron a la ley.
–¿Cuáles?
—Precios fijados por la Unidad Reguladora para enfrentar al monopolio privado, una empresa del Estado para la infraestructura para la logística y una asociación en que las decisiones estratégicas las tiene en sus manos Ancap y no el socio.
Personalmente estoy entero y me siento con el deber cumplido. Me siento con una tranquilidad de conciencia total. Y eso no es menor. *
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