Cadetes sorprendidos por gritos de oficiales: "Interróguelo, no sea cobarde, que son comunistas y tupamaros"

Maniobras de Escuela Militar incluyeron "interrogatorios" y simulacros de "tacho"

En especial llamaron la atención de los jóvenes los simulacros de «tacho», en los que debieron sumergir a algunos compañeros en el agua de un arroyo e incluso encapuchar a quienes fungían de «guerrilleros».

A fines de noviembre, como todos los años, los cadetes de la Escuela Militar parten de maniobras, que se extienden en general entre 15 y 20 días. Durante los ejercicios, los más de 300 estudiantes de la Escuela Militar, cuyas edades oscilan entre 17 y 21 años, demuestran en un terreno de operaciones las habilidades que aprendieron durante un año de estudios.

Según revelaron a LA REPUBLICA fuentes militares, las maniobras se realizan en el campo de entrenamiento Nº 2 de Zapará, que se extiende por varias hectáreas, en el departamento de Tacuarembó.

El campo de entrenamiento está a unos 20 kilómetros de la ciudad de Tacuarembó, capital departamental.

En las maniobras, los cadetes realizan ejercicios separados por grupos de acuerdo con la materia y especialización de la que estén participando.

No obstante esto, hay dos materias cuyos ejercicios son realizados colectivamente por todo el cuerpo de cadetes: Tiro y Defensa Interna (lucha antisubversiva).

Durante las maniobras, según las fuentes, se busca que los cadetes se enfrenten a situaciones prácticas lo más similares posible a la realidad que van a tener que enfrentar.

La sorpresa de varios cadetes y de las fuentes consultadas fue cuando se explicó en qué consistía el ejercicio de Defensa Interna.

Un grupo de alumnos se vistió de civil y conformó «un comando subversivo». Tenía que asaltar a través del monte las posiciones del otro grupo que representaba a «los militares».

Durante las operaciones «se partió de la base de un enfrentamiento con una guerrilla rural en nuestro país, no se habló de misiones de mantenimiento de la paz o escenarios de estallido social que son las hipótesis de conflicto que se manejan públicamente». En el marco de estas operaciones, que como ya se informó realizaban en conjunto todos los cadetes, a los «prisioneros subversivos» se los encapuchaba y además se hacían simulacros de interrogatorios.

Estos simulacros incluían prácticas de «torturas» que fueron muy utilizadas durante toda la dictadura.

Todos los cadetes que hacían de subversivos y eran capturados, eran hostigados y «encapuchados» por sus compañeros que hacían el papel de «militares».

Se sometió a los cadetes que hacían de «subversivos» a sesiones de «tacho»: se les sumergía la cabeza encapuchada en agua y ólo eran liberados poco antes de la asfixia. Para las sesiones de «tacho» se utilizaron las aguas del Tacuarembó Chico, que atraviesa el campo de entrenamiento.

En esta oportunidad, no se llegó al extremo que sí se llegó durante la dictadura. Cientos de detenidos políticos padecieron estos tormentos. No pocos, encontraron la muerte. Entre otros, Nibia Zabalzagaray, la profesora de literatura de 24 años, militante de la Unión de la Juventud Comunista, quien murió en el Batallón de Ingenieros Nº 5 mientras se le aplicaba un «submarino seco», según denunció Amnistía Internacional ante el Congreso estadounidense en 1974.

«Interróguelo, no sea cobarde»

Según varios testimonios que pudo recoger LA REPUBLICA, aunque obviamente pidieron el anonimato, también se sumó el instigamiento permanente de los oficiales a cargo del ejercicio para que se interrogara y «torturara». Según las fuentes varios oficiales gritaban permanentemente cosas como estas: «Interróguelo, no sea cobarde. Dele tacho. Interróguelo que son comunistas y tupamaros. Energía cadete». Estas frases fueron pronunciadas, según las fuentes, particularmente por el coronel Pioli, subdirector de la Escuela Militar y por el teniente coronel Montaner, jefe de cuerpo.

Según los informantes el Director de la Escuela Militar, el general Couture, no asistió personalmente a estos ejercicios particulares.

Las fuentes consultadas señalaron que el hecho de ver a dos oficiales gritando e instigando a «interrogar» a «subversivos, comunistas y tupamaros» fue comentado con sorpresa por varios cadetes.

Sin embargo, reconocieron, que esa actitud también «entusiasmó» a otro grupo de cadetes que participaron con gran «espíritu» de esos ejercicios. *

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