"No aspiramos a premiar los ratings y el marketing sino el talento"
Seguidamente reproducimos los conceptos fundamentales de su intervención.
La intervención del director de LA REPUBLICA
Buenas noches, amigas, amigos, operadores de la televisión y la radio de Montevideo y del interior del país. Bienvenidos a esta fiesta de la comunicación democrática y responsable que todos los años se da cita para recibir los Tabaré del diario LA REPUBLICA, un clásico ya de la cultura uruguaya.
En esta duodécima edición de los Tabaré, el organizador, el diario LA REPUBLICA, tiene el autoplacer de informarles que por primera vez pasa a integrar la gran familia audiovisual del Uruguay al incorporar desde hace 5 meses a su proyecto de comunicación plural, a la radio 1410 AM LIBRE y desde hace sólo 43 días al canal de televisión SEÃAL 1 , cuyo nuevo lanzamiento y reprogramación general está previsto para marzo del año próximo.
Aprovechamos este evento para confirmar oficialmente la firma de un compromiso de compraventa de ese canal cuya escrituración está prevista para febrero próximo.
El ingreso del diario LA REPUBLICA al espectro electromagnético nacional determinó la deserción en esta fiesta del talento audiovisual, de los dos medios adquiridos, la radio AM LIBRE y el canal SEÃAL 1, no por razones éticas ya que nuestra confianza en la independencia del jurado es total, sino porque ninguna de las reprogramaciones de esos medios, por cambio de titulares, correspondía a la totalidad del año 2001 examinado por los jurados. El próximo año competirán en igualdad de condiciones con sus colegas. Desde ya anuncio nuevas modalidades en la designación del jurado que permitan la participación de AM LIBRE y SEÃAL 1 sin suspicacias de especie alguna.
Deseo destacar sin embargo la conducta ética de la responsable del programa matutino de 1410 AM LIBRE, «Primera Voz», la señora Sonia Breccia, que renunció incluso a su nominación en el programa de Canal 5 Tveo, «Hoy por Hoy», por la sola razón de su vinculación profesional con una radio que integra el multimedio liderado por el diario organizador de esta jornada. Esperamos contar sin embargo con su participación plena el año próximo, en el marco de una compleja malla de garantías para todos los protagonistas de la radio y la televisión nativa.
No podemos sin embargo dejar de discrepar con la otra abstención a participar, la de CX 36, Radio Centenario. En el día de ayer recibimos una carta de su directora, Sandra Barón, quien agradece la nominación otorgada al informativo central de esa emisora, informativo a cargo del periodista Tomás Vera, señalando que CX 36 declinaba la nominación porque esa radio no tiene como propósito competir con otros medios. Es bueno aclararle a la directora de CX 36 y a los propietarios de esa emisora que los premios Tabaré no galardonan ni a los medios, ni a sus propietarios ni a sus directivos sino sólo a sus trabajadores, a los programas y a los protagonistas de ellos, no a los tenedores de las acciones de las sociedades anónimas de la comunicación. Por lo tanto el periodista Tomás Vera en virtud de que no fue él quien declinó la nominación sino sus patrones, continuó siendo objeto de examen por parte del jurado. Ignoro si resultó ganador del Tabaré en su categoría o no, pero sí me pareció oportuno esta precisión que pone las cosas en su lugar.
Llegamos a esta duodécima edición de los Tabaré en medio de acontecimientos que apuntan a cambiar la faz de la tierra, donde el fenómeno multimediático juega un papel esencial que no podemos soslayar. En medio de acontecimientos donde un reducido grupo de patanes enamorados de la muerte asesinan a mansalva a miles de inocentes por el sólo hecho de residir en EEUU o estar de visita en territorio infiel. Y donde otro grupo de patanes enamorados de la industria armamentista reducen a escombros una nación para aumentar sus dividendos bélicos, sin arriesgar su propio pellejo y ubicando en primera fila a otro grupo de extranjeros asesinos que encierran en containers herméticos a prisioneros desarmados que se entregaron confiando en la palabra occidental y recibieron espantosa muerte por asfixia. Llegamos a esta duodécima edición de los Tabaré en una época donde se proclama el fin de la historia, el fin de la escritura, el fin de la lectura, el poder omnímodo de la imagen y el sonido, el nacimiento de una sociedad digital productora de una nueva cultura planetaria, de una nueva civilización que cambia hasta los paradigmas de felicidad conocidos y que implanta una nueva ética universal no por cierto más fraternal, solidaria e igualitaria ante los miles de millones de desposeídos en busca de la soberanía de su propio ser que les fue expropiada sin piedad por estos nuevos civilizadores.
Llegamos a esta duodécima edición de los Tabaré en una época multimediática y digital donde su signo dominante es una globalización imparable nutrida por la concentración geométrica de la riqueza, donde se exacerba la oposición entre pobres y ricos, entre dominados y dominadores, globalización que no sólo viola las culturas nacionales sino que también viola la propia historia, produciendo el fenómeno siniestro de la existencia de pueblos sin historia.
En este contexto seguimos empecinados en unir a la familia audiovisual uruguaya, para premiar la responsabilidad, el talento, la inteligencia, el compromiso con la gente, la participación de la sociedad, así como su espíritu plural, solidario y democrático. Y también para desalentar a la regla del mayor beneficio con el menor esfuerzo, la estupidización de los mensajes, la frivolidad, el engaño a las audiencias, el escamoteo al derecho a la información, a la predominancia del interés mercantil por sobre el interés del público, como ocurre con la proliferación de talk shows y reality shows que hoy contaminan a nuestras sociedades. No venimos a premiar el rating de los programas o el ingenioso marketing de sus productores, sino sólo cuando rating y marketing coinciden con el desarrollo de las necesidades recreativas y culturales de nuestra gente.
Creemos sin dudarlo que si la necesidad de la audiencia es sustituida por las tablas del rating, la democracia se destruye.
Y a los profetas de esta nueva civilización donde se pretende poner a los medios de comunicación a favor de una sociedad digitalizada y superglobalizada, les decimos que la historia no muere nunca porque es propio de la condición humana vivir el tiempo en tres dimensiones, presente, pasado y futuro, porque precisamente la validez intelectual de la historia radica en su carácter de diálogo entre el presente y el pasado para alcanzar la síntesis del futuro.
Y también afirmamos que la prensa, la lectura y la escritura, cuya muerte ha sido largamente anunciada, tampoco morirá nunca porque representa una necesidad biológica de la especie humana.
Y aseveramos además que la imagen y el sonido, la televisión y la radio, aquello que fascina en muchos casos sin dejar huellas, deberán aprender a privilegiar las necesidades esenciales de sus audiencias, no con la mira puesta en los ratings sino en la satisfacción responsable de sus anhelos culturales, informativos y recreativos. Cuando las audiencias dejan de ser súbditos y pasan a ser ciudadanos con derechos en las programaciones de radio y televisión, la fascinación de la imagen y el sonido pasará a dejar huellas, pasará a construir la historia.
Alentamos con estos premios Tabaré la responsabilidad social de las programaciones porque estamos convencidos que a mayor acceso al espectro electromagnético, propiedad originaria de la Nación, debe necesariamente corresponder una mayor responsabilidad social d
e los medios.
Esta fiesta es convocada por los hombres de Gutemberg para homenajear a los seguidores de Marconi y de John Baird. Para homenajear al sabio italiano de Boloña, Guillermo Marconi, que en 1910 desde la vecina orilla, en el pueblo bonaerense de Bernal ensayó por primera vez su genial invento, la radio, comunicando a Buenos Aires con EEUU y con Irlanda, cambiando la historia de los diálogos humanos a distancia.
Y también para homenajear al científico escocés John Logie Baird que en 1926 descubre la televisión, que modificó de raíz la cotidianeidad humana y que 10 años después inauguró oficialmente el devastador Adolf Hitler al transmitir durante 16 días por televisión los polémicos juegos olímpicos de Berlín, dando a conocer al mundo entero el ideario nazi que 3 años después arrasó Europa. Estos episodios son muy conocidos pero poco conocido es que fue en el Río de la Plata donde se produjo la primera transmisión radial interoceánica completa del mundo.
Es con este espíritu que los dejo ahora con el jurado de los Tabaré de LA REPUBLICA.
Es con este espíritu que intentamos con esta fiesta premiar el lenguaje desalentando la jerga, premiar los principios desalentando los eslóganes, premiar las ideas, desalentando la pirotecnia intelectual.
Estos 53 premios Tabaré, son 53 privilegios otorgados a la aristocracia de la radio y la televisión.
Porque somos demócratas y sólo admitimos una aristocracia, la del espíritu y un solo privilegio, el de la inteligencia.
Muchas gracias. *
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