El mandatario expresó tres deseos: "Que deje de llover, que Argentina se arregle y que termine la guerra"

Niños interrogaron a Batlle sobre Antel, Argentina y la desocupación

Las frases parecen salidas de boca de algún dirigente sindical o un político de la oposición. Sin embargo, esto es una pequeña parte de lo que ayer escuchó el presidente de la República, Jorge Batlle, cuando 32 niños entre 8 y 12 años de todo el país preguntaron e hicieron sugerencias al jefe de Estado.

Rodeado por los escolares y sentado en una simple silla, Batlle conversó por más de una hora y media con este grupo de niños en el salón de actos del Edificio Libertad.

De buen talante, y haciendo bromas constantemente, Batlle debió enfrentar, no obstante, fuertes reclamos. «Muchas veces escuchamos a nuestros padres que discuten porque no pueden pagar las cuentas y nos sacan de inglés porque no lo pueden pagar. Presidente, por los niños, que somos el futuro del país, no deje que la agricultura y el campo se mueran. No deje que los bancos se lleven nuestras herramientas de trabajo», le dijo Juan Pedro, oriundo de Cerro Largo.

«Mi familia pertenece al medio rural, ¿cuándo sea grande podré seguir con la tradición de mi familia?», preguntó a su vez Lucía, de Treinta y Tres. Esteban, de Cañada Magallanes, Soriano, también hizo un planteo similar.

En sus respuestas, Batlle explicó a los niños la importancia de que el país tenga mercados, y en tal sentido les señaló la importancia de lograr un acuerdo con Estados Unidos. Incluso les leyó una carta que ayer envió al presidente norteamericano, George Bush, felicitándolo por la media aprobación del fast track.

«El campo ha tenido muchos cambios. Los cambios de los últimos 30 años no han sido buenos para el campo. Nosotros en el Uruguay hasta 1960 vivíamos en un mundo donde los países que compraban nuestros productos tenían las puertas abiertas. Eso le permitió tener un campo próspero, hoy el campo tiene la dificultad enorme de la falta de esa libertad, y de la falta de mercados», dijo Batlle. «Por eso empujo y empujo como loco para ver si podemos venderle a Estados Unidos», agregó.

El reclamo de la apertura de fuentes laborales fue otra de las frases que Batlle escuchó con insistencia. El mandatario reconoció que este es uno de los temas más importantes para el país. «En Uruguay tenemos el seguro de paro, que puede atender a mucha gente, y tenemos además la suerte de que la gente que estaba en seguro de paro en los frigoríficos volviera a trabajar. Tenemos que tratar de que el país pueda vender lo que produce, así se pone el carro en marcha».

Antel

Agustín, en tanto, sorprendió a varios. «Estoy de acuerdo con la mayoría de tus ideas, pero la idea de vender Antel no me parece bien», afirmó.

Batlle le respondió que nunca propuso vender Antel y le preguntó al escolar dónde escuchó que se podía dar tal situación. Agustín respondió que fue «en la calle».

«Ahhh… sí, sí, pero no es cierto. Nosotros vamos a hacer un remate para que algunas compañías puedan vender teléfonos celulares. Con eso vamos a sacar dinero y con eso vamos a pagar deuda. La Antel, la que tiene el teléfono fijo, esa no se puede vender, porque la ley no lo permite. Los muros dicen eso, pero no dicen la verdad». Benjamín, a su vez, hizo un reclamo por la seguridad pública. «Quiero decirle que estás gobernando bastante bien, sólo quiero decirle que aumente la seguridad en el Parque Miramar, porque a un amigo lo robaron 12 veces». «Es cierto ahí la cosa es un desastre, hay que decirle a (Guillermo) Stirling», reconoció Batlle y le aseguró al joven que los ladrones era «gente de la vuelta» del barrio.

Mariana, en tanto, planteó que se enseñe «catecismo» en la escuela pública. Batlle le explicó que en la escuela pública «no podemos hacer eso, tendríamos que dar una cantidad de religiones».

Recordó: «Cuando me casé por primera vez el sacerdote quería que yo firmara un papel en el que yo me obligaba a educar a mis hijos en la religión católica apostólica y romana. Yo le dije que no, que me comprometía a que mis hijos en su libertad adopten el camino espiritual que quieran. Mi hija, por ejemplo, no está bautizada por nosotros, y luego encontró su propio camino y resolvió hacerlo. Me parece muy bien. La escuela pública no lo debe hacer, (pero) soy partidario que todo el mundo tenga la más absoluta libertad».

Gimena, del Jesús María, le preguntó al mandatario qué tres deseos pediría.»Primero, que pare la lluvia, porque no deja plantar el arroz, nos ha embromado el trigo y la cebada. Segundo que la Argenitna se arregle, me pego cada sustos todas las mañanas que no te hacés una idea. Tercero, que se termine la guerra». Pero no todo fue preguntas o sugerencias. Batlle también recibió decenas de regalos, pero hubo uno que lo emocionó sobremanera.

La hermana del delantero de Nacional, Sebastián Abreu, Clarice, estaba entre el grupo de niños seleccionados y entregó al jefe de Estado una lapicera y una camiseta autografiada por el futbolista.

«Esto es fantástico», exclamó Batlle, quien además firmó con la lapicera de Abreu la carta que le envió al presidente Bush. En otra pregunta, otro niño preguntó si «¿va a hacer lo mismo que Cavallo?». A lo que Batlle, entre risas, respondió: «No, no». *

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