"Batllistas, socialistas, demócratas"

En el acta fundacional, los integrantes del flamante «Movimiento de los Claveles Rojos Batllistas en el Encuentro» que encabeza el ex diputado Víctor Vaillant, justificaron su escisión del Partido Colorado tras un «denodado esfuerzo por transformarlo», reivindicaron su condición de «batllistas», «socialistas» y «demócratas», e insistieron por una solución al tema de los desaparecidos.

En la declaración, el nuevo movimiento historió sus orígenes y posiciones políticas asumidas en «contra de la dictadura, impulsando la amnistía para los presos políticos, creando y conduciendo la Comisión de Repatriación para asistir al retorno de los exiliados y la reinserción de ellos y los liberados en la sociedad, votando contra la Ley de Caducidad en el Parlamento y apoyando el voto verde para intentar derogarla, encabezando junto a otros la lucha contra la ley de privatizaciones y fundando e integrando la Comisión de Lucha contra la Corrupción». Sentenció que el sistema político a partir de la reforma constitucional comenzó a vivir una «profunda y positiva transformación» que «compartimos y apoyamos» pero advirtió que, en cambio, los partidos políticos «tienden a ser mucho más monolíticos ideológicamente» y en consecuencia «se agotan los espacios para los sectores minoritarios y críticos».

Manifestó también: «La segunda vuelta fomenta coalición y alianzas que van muchos más allá de lo coyuntural en dirección a un nuevo bipartidismo, que a diferencia del que conocimos a partir de la fundación de nuestra nación no será histórico sino ideológico».

Para el nuevo movimiento, «la discusión no se da entre demócratas y no demócratas», sino en torno al «distinto alcance que valores fundamentales de la democracia, como la igualdad y la justicia, deben tener dentro de ella». Al describir las dos visiones, señaló como ejemplo que los primeros «creen que obtenido el crecimiento económico, las leyes del mercado y la libre competencia entre los desiguales, logra la justa distribución y participación en función del esfuerzo de cada ciudadano y con ello se asegura el ascenso y movilidad entre las clases sociales». Los segundos, agregó, «creemos que no existe libertad de competencia entre los desiguales y que por lo tanto es rol principal del Estado atenuar y corregir las desigualdades para que la libertad no sea la del zorro en el gallinero, la que siempre termina en que el zorro se come a la gallina pero nunca en que la gallina se come al zorro».

Agregó también que para los primeros, «el esclarecimiento, conocimiento y reconocimiento de las atrocidades cometidas por la dictadura y particularmente el tema de los desaparecidos es un problema heredado del pasado». «Para nosotros –enfatizó– es un problema del presente. Si bien los hechos sucedieron hace más de 20 años, quienes deben brindar la información, reconocer su rsponsabilidad institucional y pedir perdón a la sociedad, se niegan a hacerlo hoy y en ello está implícito una justificación inaceptable de lo sucedido que condiciona su comportamiento futuro en la defensa de la democracia y los derechos humanos».

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