"Temo que los que promueven la venta de Antel, sean los que mañana integren los directorios de los compradores"
RAUL LEGNANI
–¿Se están jugando los últimos minutos para llegar a las firmas requeridas y convocar a plebiscito?
–Para la Comisión de Defensa del Patrimonio el poder conseguir las firmas, habilitar el referéndum y poder bloquear la venta de Antel es crucial para el futuro del país. Está en juego en esa batalla política toda una concepción sobre el Estado, que la coalición de gobierno intenta cambiar radicalmente.
–¿Cómo ha sido la experiencia de la Comisión?
–Ha sido muy rica en sí misma. Hemos tratado este tema politizándolo, porque es un asunto político, pero despartidizando. Es que creemos que las sociedades modernas caminan en muchos campos por la politización y la despartidización. Es que tenemos que acostumbrarnos que hay situaciones que no son partidarias y que la expresión política de una comunidad no se expresa exclusivamente por los partidos políticos.
–En vuestro discurso no queda muy claro si estas firmas son para impedir la privatización de Antel o de la telefonía celular. ¿Para qué es este referéndum?
–Con el referéndum queremos derogar el artículo 612 y 613 del Presupuesto que establecen y permiten que Antel, por si, la venta de la telefonía celular y de activos de Antel. Así como vender parte de su paquete accionario y conformar una empresa privada.
En cambio nosotros creemos que las empresas privadas deben modernizarse, pero no por el camino de la venta sino por los caminos de asociación. Hoy necesitamos 598 mil firmas, hoy tenemos un poco más de 450 mil firmas, sin medios de comunicación, con pocos medios de comunicación, sin spots publicitarios, a pulmón.
–Está bien, pero cada vez que ustedes resuelven un plebiscito ya saben que no van a tener todos los medios, que no van a tener todos los discursos e igual van a los plebiscitos y no logran los adherentes necesarios…
–Bueno, esa es una experiencia que ha pasado. Pero en este caso estamos cerca de las firmas requeridas, porque la gente se ha sensibilizado. Además porque este tema de Antel es muy pesado, en tanto es una empresa que aporta a Rentas Generales 200 millones de dólares, que si los perdemos no vamos a cubrir los servicios que Renta Generales brinda o en su defecto habrá que cubrirlo con nuevos impuestos.
Cuando un privado venga, si prosperan esos artículos, va a llevarse la telefonía celular, que es la telefonía móvil. ¿Estamos contentos con la Antel que tenemos? No, queremos que mejore. ¿Está mejor que hace diez años? Sin duda. Fue un esfuerzo de todos…
–Pero el principal esfuerzo lo hizo la población, que paga tarifas caras. Y ustedes quieren que sigamos pagando tarifas caras…
—Para bajar la tarifa tenemos que hacer que la empresa gane más y para ello tiene que asociarse para competir en el mercado ecuatoriano o en el venezolano, por poner sólo dos ejemplos. No podemos vender la parte buena, al contrario, tenemos que potenciarla, para poder bajar las tarifas.
Acá lo que hay es un gobierno de las empresas públicas facilista. Lo más fácil es vender. Usted vende y se saca el problema de arriba: que otro se lleve la plata, que otro trabaje, mientras nosotros estamos sentados en los directorios de los entes. Pero las empresas del Estado necesitan comercializar, ejercer el comercio cotidiano y hacer asociaciones que tengan rentabilidad y que permitan tener una proyección mayor. No podemos regalarle la parte de la empresa eficiente a la empresa privada. En América las empresas que compran las telefónicas, son empresas estatales europeas. Quiere decir que lo público puede ser rentable. Ancel tiene hoy el 80% del mercado, ¿ahora vamos a venderlo? Nadie regala ni vende una empresa en el momento que tiene que potenciarla para crecer y cuando tiene para recoger. La asociación tienen que ser para ganar mercado externo y no para entregar el mercado interno. Para ello hay que tener una concepción de país que nos permita cosas, que no juegue al empate.
–¿Usted cree que mejorando Antel, sin necesidad de vender la telefonía celular, el ente puede avanzar?
–Creo que se puede avanzar. Pero para avanzar en Antel hay que tener una concepción de gestión tipo empresa privada, atrincherándose los directores. Hay que trabajar y hacer de esto un tema de política nacional. Y como la empresa es de todos se necesitan amplios acuerdos, que no quiere decir vivir en la dialéctica. Pero tampoco es que la topadora se lleve por delante cualquier cosa. Hay que buscar un equilibrio, que pasa por asociaciones que creen un mayor dinamismo de la empresa y no vendiendo. No podemos declararnos incapaces de modernizar nuestras empresas públicas, y vender es asumir que somos incapaces.
Temo, además, que los que hoy promueven la venta de Antel sean los que integren los directorios de los compradores. La implantación de estos sistemas alternativos, de esas unidades reguladoras, la Ursec, me preocupa mucho. Creo que el Estado tiene que tener una cristalinidad que deben ser exigida por los accionistas de Antel, los ciudadanos.
Cuando yo estaba en Saneamiento de la IMM, fui cuatro veces a Argentina a ver a los integrantes del ente regulador del agua y el saneamiento para que me contaran su experiencia. En la cuarta vez un portero me dijo que no fuera más, porque esa gente no iba. Es cierto que somos un país más serio, pero ese peligro existe. Como no prosperó la venta de Antel a estilo de Lacalle, empezaron con entes reguladores por acá y allá, privatizaciones más chicas, pero en el fondo es lo mismo. Llegaron hasta el extremo de meter esta privatización de Antel en el Presupuesto, caminando en el filo de lo jurídico que puede ser el comienzo de lo antijurídico.
Nosotros vendimos Pluna y nos fue muy mal. Argentina vendió todo lo que vendió y le fue muy mal. Todos los países que vendieron les fue muy mal. Y todos los que compran son empresas estatales europeas…
–De primer mundo, con mercados poderosos…
—Si todos los políticos, especialmente el Presidente de la República, manifiesta que nuestro gran capital es el conocimiento, ¡qué mejor que aplicarlo a una empresa que es rentable! Cuando uno vende una empresa que es rentable, que tienen alta rentabilidad, no hay justificación que valga. Estamos ante un proyecto del gobierno muy conservador, porque no es de futuro vender.
–Pero, ¿cómo se hace para bajar las tarifas?
–Discutamos eso en concreto, porque vender Antel porque tenemos que bajar la tarifa, parece un despropósito.
–Ahora, ustedes también se oponen a la libre competencia en materia de llamadas internacionales. Siempre dicen que no a todo…
–Nosotros decimos que no. En la Intendencia de Montevideo no fue así…
–Cuando llegan al gobierno dicen que sí…
–Lo que quiero decir es que los no y los si en el campo del Estado, van unidos a la dinámica que ejerce la fuerza de gobierno. Nosotros vamos a decir no todas las veces, en la medida que el gobierno profundiza sin señalero un proyecto nefasto para el país. No puede ser que cuando ya tenemos 450 mil firmas se sigue profundizando un proyecto que no cuenta con el apoyo de una gran parte de la población.
Uno siente que el gobierno apretó el acelerador para vender y vender y que este proceso hay que culminarlo antes de febrero porque a lo mejor juntamos las firmas.
Es verdad que es un problema del país el tema de las comunicaciones, pero no es el único ni el prioritario. No creo que estas ventas que dicen que van a realizar vayan a mejorar los índices de desempleo o que mejoren los índices de inversión. El mundo de las telecomunicaciones es bajar y subir de un satélite, por eso
no veo más empleos.
–¿Por qué hay tanta lentitud en la recolección de firmas? Las encuestas dicen que el cardumen está ahí, pero ustedes tiran y no pescan…
—Es que faltan cañas. El pescadito, como dice usted, está ahí. La gente quiere firmar y cuando nosotros tiramos, pescamos, pero como tenemos que sacar 598 mil firmas y el pescadito no se quiere mover doscientos metros, tenemos que ir a la casa.
Esto es parte de los cambios sociales. Hoy la militancia está haciendo grandes esfuerzos, pero es poco. Hoy la gente no participa de los lugares colectivos y entonces nos vemos obligados a ir barrio por barrio, en un proceso complicado porque junto con la firma hay que poner la huella digital pulgar, hay que recordar el número de la credencial. Usted llega una esquina y la gente te dice que quiere firmar pero que no se acuerda del número de la credencial o que no le ensucien el dedo porque tiene que ir a laburar. Por eso el esfuerzo que se realizará hoy.
También hay que saber que los otros juegan y los otros han decidido llamarse a silencio, lo que forma parte de una estrategia…
–Estrategia válida…
–No la critico, sólo relato lo que pasa. Pero esa actitud saca del debate cotidiano este tema. Este silencio ha llevado a que muy pocos sepan que en Carmelo hay ediles de los partidos tradicionales en la Comisión, que la fuerza política del intendente de Rivera Tabaré Viera está recolectando firmas, que el contador Ricardo Lombardo ya se manifestó en contra de los artículos, que en Florida hay dirigentes locales de los cuatro partidos recogiendo firmas, y que hace lo mismo el intendente de Rocha, Irineu Riet Correa.
–¿Cómo se explica que el progresismo tenga el 42% de los votos y no tenga gente para juntar las firmas? ¿El progresismo está en crisis?
–No creo que la herramienta esté en crisis. Creo que el progresismo no ha comprendido que el ciudadano del mundo moderno no va a participar de estructuras políticas rígidas, como lo hacía en el pasado. Y para eso hay que tener otros medios de llegada. Hoy la gente labura 16 horas y el que no tiene trabajo no tiene fuerza anímica para salir a la cancha. Hoy el ciudadano se ha vuelto más usuario que actor político. Si usted quiere que yo firme venga a mí, porque ese es el concepto que se usa con el cable, con el reparto del supergás, con el reparto de la pizza, que siempre van a usted.
–¿Llegan?
–Si hacemos un último gran esfuerzo, sí. A fin de año vamos a estar muy próximos y claro que después viene la siesta veraniega. Sólo tenemos tiempo hasta el 16 de febrero, que es el último día para entregarlas.
–¿Qué le pasa al país, de acuerdo a su óptica, si no logran las firmas?
–Si no llegáramos a las firmas sería la demostración de que la sociedad está medio vencida y que los que promovimos el referéndum fracasamos. No se le podría llamar de otra manera. Pero después de la jornada de hoy va a quedar muy poco para juntar. Ya veremos qué hacemos sobre las fiestas. *
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