Nuevo planteo legislativo contra intereses usureros
La diputada frenteamplista denunció que las empresas administradoras de crédito «están cobrando tasas efectivas anuales del orden del 94 al 125% en moneda nacional y del 16 al 24% en dólares, muy por encima de las tasas de financiación bancaria». Recordó que quienes optan por tomar estos créditos, son los sectores más sumergidos y aun para compras de bienes básicos y de escaso monto. «Y son precisamente esos, los que menor poder adquisitivo tienen, quienes no encuentran otra alternativa que fraccionar en cuotas los importes a pagar».
Charlone recordó que en la pasada legislatura se discutió sobre el tema con las autoridades del BCU en el Parlamento, y que sus autoridades habían sostenido que las operaciones de financiamiento de créditos al consumo no eran operaciones financieras y que por tanto no estaban dentro de su ámbito de acción. Después, el BCU tomó injerencia a través de una circular de marzo de 1998 y fijó topes en las tasas.
Sin embargo, esos topes no han funcionado en la práctica en la mayoría de las transacciones. «Causa estupor que la aplicación de los criterios técnicos fijados por nuestra máxima autoridad monetaria admitan tasas del orden del 206% para las tarjetas de crédito y del 188,95 para otras formas de financiación de las ventas. O sea que los topes están muy por encima de lo que el propio mercado, o que la planificación de ganancias de estas empresas establece».
La diputada reconoce algunos esfuerzos del Banco República para disminuir las tasas e incidir en el mercado, pero añade que la situación le parece «absolutamente inadmisible».
Recordó que el gobierno ha estimado la devaluación anual entre un 4 a un 6 por ciento, y que ya ha asumido que habrá una caída del salario real para 90 mil funcionarios públicos, y donde la evolución del salario privado también está en riesgo: «No podemos admitir que a estas mismas personas se les cobre tasas de interés como las mencionadas, cuando recurren al crédito para financiar las compras de alimentos, los zapatos, las túnicas y los libros de sus hijos. Quienes acuden a estos sistemas no lo hacen como agentes económicos libres y racionales que maximizan sus oportunidades en una situación de mercado ideal, sino que lo hacen porque no tienen otra forma, impelidos por la necesidad».
Charlone sostuvo que «el consumo interno es una variable importante en la reactivación de la economía y que estas altas tasas conspiran contra los consumidores y contra el sector productivo. Porque el dinero que se destina a pagar intereses desmedidos podría destinarse a comprar más bienes». De allí que la legisladora insista en reclamar del BCU «una revisión urgente de los criterios técnicos que permiten esta regresiva situación».
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