El diputado más joven, de 26 años, recibió a LA REPUBLICA en su despacho

Lacalle Pou: "Mis padres no querían incluirme en la lista"

–¿Cree que hay gente que piensa que el cargo le queda grande?

–Por supuesto. Yo, como tú habrás visto, soy el más joven de todos. Tengo veintiséis años y muchas veces uno no está rodeado de gente que está de acuerdo con su persona ni con su sector ni con su partido. La gente de Canelones dentro de cinco años va a poder hacer un balance y ver si los atendí, si cumplí y si los ayudé. Creo que la gente me está dando un préstamo y a partir de ahí evalúan si renuevan o no la confianza. En cinco años volvemos a hablar o, mejor, hablá con la gente.

–¿Es cierto que sus padres no lo querían en la lista?

(Se ríe) –Dicen que sí. Es cierto. Ellos no querían porque pienso que tal vez querían otro futuro para mí. De todos modos, mi candidatura fue votada por unanimidad por todos los convencionales departamentales y nacionales de nuestra lista. Esta situación hizo que me sintiera mejor que si me hubieran puesto a dedo.

–¿Siente que hay quienes lo ven como un malcriado?

–No lo sé. La gente que no me conoce puede verme de muchas maneras y tal vez tenga un prejuicio. Sólo la gente que estuvo a mi lado sabe cómo soy. Yo no voy a hablar bien de mí mismo, porque creo que no corresponde.

–¿Qué trabajos tuvo antes de ingresar al Parlamento?

–No tuve otros trabajos. Trabajé sólo en actividad política.

–¿Cree que la gente espera demasiado de usted por el apellido que tiene?

–La gente espera cosas de mí pero también es una presión que yo mismo me genero. Creo que es una buena presión. Acá no estamos para pasar en punto muerto cinco años. Yo estoy exigido por mi líder, que es Lacalle, y el Directorio del Partido Nacional. Me voy a dormir alegremente presionado y me parece bien exigirme y que me exijan. Me siento con obligaciones. Yo vengo con obligaciones desde muy atrás.

–¿Cree que en esta sociedad pueda tener una imagen creíble siendo tan joven?

–No creo que mi edad sea un factor que juegue en contra. En la bancada hay como seis o siete legisladores que tenemos menos de treinta y cinco años. Somos la bancada más joven del Parlamento. Para mí es como dice la Constitución, que todos somos iguales ante la ley, y sólo nos separan nuestros defectos y nuestras virtudes.

–¿Cree que fue justo el espacio que le dieron a usted habiendo tantos dirigentes con experiencia y años en política?

–El espacio no se lo da el partido sino la gente. A mí me encantaría que todos fuésemos diputados, pero no se puede.

–¿Se preguntó muchas veces si cierta gente lo valora por su persona o por quiénes son sus padres? ¿Cree que se le abrió la puerta del Parlamento por sus méritos o por esa condición? ¿Cómo está con su autoestima?

–Yo de la autoestima estoy muy bien. Creo que esas dudas dependen de la seguridad de cada uno. Yo me tengo toda la fe del mundo pero soy ubicado. Para mí es fundamental que la gente vea que yo puedo cumplir. Siempre supe que iba a tener una lupa puesta en mí y lo asumí con gusto. Y para mí es un orgullo ser «hijo de». Yo tengo un maestro político y un líder. Es un tema que se separa de que sea mi padre. Yo no tengo inseguridades de ese tipo.

–¿Nunca se sintió opacado por la figura de sus padres?

–Creo que si me comparo con ellos perdería el norte. Julita o el doctor Lacalle a uno lo eclipsan y es obvio que así va a ser pero uno sólo pretende empujar a la gente a llegar a algo. Acá no hay competencia porque si me lo planteo, no podría vivir conmigo mismo.

–¿Hace terapia?

–No, cuando tenía diez años me llevaron al psicólogo y la verdad que no me gustó. Si tengo problemas, los resuelvo solo.

–¿Quiere decir que se siente omnipotente?

–No, es una manera de ser. Yo soy muy creyente. Dios para mí es un colchón que no te deja caer en los malos momentos.

–¿Su inclusión en Acción Comunitaria fue una estrategia política para lograr mayor espacio que en el Herrerismo?

–No, creo que es una cuestión del momento. Yo saqué mi credencial en Canelones y Julita empezó su agrupación allí y sentí que era donde a mí me correspondía estar. Este tema no pasa por estar de un lado o del otro, yo no soy más herrerista que el resto pero tampoco menos.

–¿Cree que puede generar malestar en el Herrerismo que Acción Comunitaria forme una bancada propia?

–No, no vamos a armar una bancada propia…

–Julia Pou declaró a LA REPUBLICA que Acción Comunitaria tendría su propia bancada para marcar el perfil de su sector.

–Si eso dijo, pregúnteselo a ella. Nosotros estamos en la bancada del Herrerismo, donde hay diferentes perfiles y espero que nos complementemos bien. Los muchachos son mis compañeros porque estuvieron en los buenos y en los malos momentos. El perfil de Julita es más social y creo que es buena la heterogeneidad en un sector. Yo me siento muy cómodo en la bancada herrerista y con la del partido.

–¿Cómo impactaron en su vida personal las denuncias de corrupción en las que se involucró a su familia?

–Hay gente que estaba muy interesada en hacer caer a Lacalle. No he visto en ningún lado que se desestimaron las denuncias contra Lacalle, seguramente porque no venden. Hubo ciertas personas del partido que fueron suspendidas. En el Parlamento se votaron comisiones investigadoras pero no sucedió lo mismo cuando las figuras eran de otro partido. Me refiero al Partido Colorado y al Encuentro Progresista. Las denuncias contra el doctor Lacalle fueron todas desestimadas.

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