Fue uno de los más feroces torturadores; estaba requerido desde Argentina por la desaparición de uruguayos

A los 73 años murió el inspector mayor (r) Hugo Campos Hermida

El director técnico del nosocomio, el doctor Morse, confirmó que el deceso se produjo exactamente a las 11.05 horas.

El profesional informó que Campos Hermida fue intervenido quirúrgicamente hace dos semanas y que «ya carecía de uno de los lóbulos pulmonares».

El avanzado proceso neoplácico, por el cual fue operado, fue según el facultativo lo que desencadenó su muerte. Anoche era velado en la sala 107 de la empresa fúnebre Martinelli (Canelones y Barrios Amorín). Hoy sus restos serán sepultados en un lugar y hora aún no determinados.

Hugo Campos Hermida había nacido el 27 de setiembre de 1928 (C.I.:688.609/4 y Credencial Cívica: BMA 8753) y tenía una larga trayectoria en el instituto policial, donde sobresalió por su especial olfato en el área de investigaciones. De estatura pequeña, alrededor de un metro sesenta, «Campito», como le decían sus allegados, rápidamente fue derivado al área de Inteligencia, cuando en el país comienza a organizarse el movimiento popular y se detectan los primeros síntomas de insurgencia armada. Fue uno de los más feroces combatientes, tanto del movimiento tupamaro como del Partido Comunista. Integró el Escuadrón de la Muerte, responsable de numerosas ejecuciones sumarias y de aplicar torturas a opositores políticos. Un viejo policía –consultado por LA REPUBLICA— no dudó en señalar a Campos Hermida como uno de los responsables de la represión y desarticulación de ambos grupos.

El 16 de agosto de 1950, con 21 años, Hugo Campos Hermida se alista en la Policía como guardia civil. El 1 de mayo de 1953 es ascendido como agente de seguridad y cuatro meses más tarde es confirmado en ese cargo. El 3 de noviembre de 1954 asciende al cargo de oficial de Investigaciones de 3ª clase. Cuatro años más tarde, el 5 de diciembre de 1960, es destinado en ese cargo a la Seccional 16ª. El 1 de enero de 1961 es nombrado oficial subayudante, y el 21 de febrero de 1967, oficial ayudante.

El 12 de julio de 1968 pasa a desempeñarse en la Seccional 10ª, y el 30 de diciembre es ascendido a oficial inspector. Un mes más tarde es destinado al Departamento de Información e Inteligencia y el 8 de abril de 1970 es ascendido al cargo de subcomisario en esa repartición.

El 1 de setiembre de 1974 obtiene el cargo de comisario, y el 29 de enero de 1980 es nombrado director general de Centros de Recuperación Carcelaria. El 1 de febrero asciende al cargo de comisario inspector y luego a inspector mayor (el 1 de febrero de 1983). El 23 de diciembre de 1985 fue separado del cargo y sometido a sumario, y luego expulsado de la fuerza. Campos Hermida participó en el exterior en numerosos cursos vinculados principalmente a la represión del comercio ilegal de drogas. Testimonios de sobrevivientes, lo sitúan en la República Argentina en el peor momento de la represión. El 12 de setiembre de 1986, el juez argentino Néstor Blondi decreta su procesamiento, junto con el de Nino Gavazzo, Manuel Cordero y Jorge Silveira, y luego solicita su extradición a la Justicia uruguaya. La causa había sido iniciada por sobrevivientes del centro de reclusión Automotores Orletti. Estos hechos desencadenan en nuestro país la búsqueda de una solución legislativa a los crímenes cometidos por funcionarios militares y policiales durante la dictadura. Un documento, difundido por LA REPUBLICA, y presumiblemente redactado por un agente de Inteligencia, acusó a Campos Hermida de montar la operación que acabó con la vida del senador Zelmar Michelini y del diputado Héctor Gutiérrez Ruiz en Buenos Aires, en 1976. Las causas en la Argentina se reactivaron poco tiempo atrás. A pedido del fiscal Miguel Osorio, el juez Rodolfo Canicoba Corral requirió su detención internacional con fines de extradición, lo que fue desestimado por el gobierno uruguayo. Su nombre también fue incluido por el poeta argentino Juan Gelman en la denuncia por la desaparición de su nuera en Uruguay presentada ante la Justicia española.

«Sobreviviente» del Escuadrón de la Muerte

Campos Hermida conquistó su fama de duro represor, al participar directamente en los comandos que capturaron a los máximos dirigentes tupamaros. El 31 de agosto de 1972, sobre la calle Sarandí, caía herido Raúl Sendic, en un enfrentamiento con las fuerzas conjuntas. Aún consciente, el líder histórico y fundador del MLN, observó el operativo a cargo de un oficial de la marina. También alcanzó a ver y a escuchar cómo Campos Hermida corría hasta el lugar reclamando su ejecución. Años después, el propio Sendic narraba este hecho en el libro Alto el Fuego, de los periodistas Nelson Caula y Alberto Silva: «Cuando caí herido en la calle Sarandí, Campos Hermida vino corriendo, decía: ‘¡Hay que matar a Sendic. Hay que matar a Sendic!’ El oficial de la Marina, encargado del operativo, dijo que él no tenía esa orden. Lo último que recuerdo de este sobreviviente del escuadrón esa noche fue que subió a la ambulancia y dijo: ´Bebe, estás frito, Bebe´, viendo cómo estaba desangrándome. Era la extremaunción dada por un especialista, pero no se cumplió».

También participó en los procedimientos del 14 de abril de 1972, especialmente el que culminó con la detención del hoy senador del EP-FA Eleuterio Fernández Huidobro y la muerte, entre otros, del matrimonio Martirena en una casa de la calle Amazonas, en el barrio montevideano de Malvín.

En esa oportunidad, Fernández Huidobro, herido de bala, solicitó la presencia de Campos Hermida para rendirse a las fuerzas policiales.

Consultado por LA REPUBLICA sobre las razones de tal petición (el ex inspector de la Policía contaba la anécdota como demostración de que nunca cometió ningún tipo de atropello a los derechos humanos, pues de lo contrario –sostenía– nunca un jefe del MLN hubiera pedido su presencia para entregarse), el senador dijo que lo hizo no por el hombre sino por el cargo. «La única posibilidad de que no me mataran era entregarme a quien estaba al mando del operativo. En todo caso si lo hacían que lo hiciera el jerarca. Era costumbre en esas acciones que los ‘milicos» dispararan sin contemplaciones, para luego saquear las casas o al muerto. En realidad creo que la vida me la salvó el juez Daniel Etcheverría, que ya estaba en el lugar, lo mismo que el médico forense», precisó Fernández Huidobro.

El dirigente del MLN agregó que Campos Hermida fue responsable de la muerte del matrimonio Martirena. *

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