Dirigentes discutieron en Casa del Pueblo directrices para una administración progresista

Impulsan en EP-FA formación del futuro equipo de gobierno

Carlos Baraibar (Asamblea Uruguay), Víctor Rossi (Alianza Progresista), Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) y Manuel Laguarda (PS) plantearon los principales puntos de «la estrategia de la izquierda hacia el gobierno nacional», lema bajo el cual se desarrolló una mesa redonda, preparatoria del 44º Congreso socialista.

En la postura de los panelistas se señaló reiteradamente la necesidad de retomar la iniciativa en aquellos aspectos que hacen al combate de la crítica situación económica y social de los uruguayos. En esa dirección, los cuatro dirigentes indicaron la importancia de retomar el Plan de Emergencia elaborado por el EP-FA, «que había tenido buena aceptación, incluso dentro de las cámaras empresariales». Rubio alertó que se había perdido ese eje de planteo, cuando una de las preocupaciones «es resolver la vida cotidiana de la gente», sin caer en hablar únicamente de 2004, lo que aumentaría «la deslegitimación del sistema político, incluyéndonos».

Contrariamente a la postura del presidente de la coalición de izquierda, Tabaré Vázquez, los oradores se mostraron partidarios de comenzar el trabajo hacia la conformación del equipo de gobierno (Baraibar dijo de comenzar a formar a los 2 mil cuadros que ocuparán los cargos fundamentales del Estado), aunque evitaron describirlo como «gobierno paralelo o fantasma».

Pero la preocupación fundamental, más allá de lo instrumental, estuvo de parte de los cuatro, en generar las mayorías para poder gobernar, sin pensar –según Rubio– que ellas son el 50% más uno a alcanzar en las elecciones de noviembre de 2004, sino que suponen alianzas más amplias por el cambio, «tanto en el plano político como social».

Rossi, concordante con dicho planteo, sostuvo que esa nueva síntesis deberá hacerse sin «perder los acentos y contenidos de los sectores sociales a los que la izquierda debe privilegiar».

Tanto Laguarda como Rubio señalaron que la izquierda debe ampliar su base de sustentación social. El secretario general del PS manifestó que el EP-FA debe crecer en las capas medias, en las nuevas profesiones vinculadas a la revolución científico tecnológica y en el empresariado, «que sufre las consecuencias del neoliberalismo».

 

«Economicista y cortoplacista»

Rossi remarcó la necesidad de que la izquierda llegue en su conjunto, sin exclusiones, a la responsabilidad de gobierno, «lo que implica que más allá de los aportes valiosos, individuales o sectoriales, importa siempre más que todos avancen en la dirección prevista».

Por su parte, Laguarda introdujo un plano distinto del debate, al afirmar que la izquierda ha estado omisa en la lucha ideológica y ha sido «economicista y cortoplacista».

En ese plano de la crítica dijo que la «actualización ideológica» ha estado omisa en combatir la resignación que ha ganado a parte de la sociedad. No ha podido, añadió, cortar el razonamiento de que las leyes económicas de un mundo globalizado están por encima de la voluntad de los hombres, la política y la democracia.

Así como tampoco lo ha hecho con aspectos de la vida cotidiana de los hombres, «no le ha hablado al hombre concreto», precisó.

Entre las ausencias de la izquierda señaló la no posición en temas como la sexualidad y la discriminación en ese plano, el aborto y el derecho a la privacidad. Luego se refirió a la necesidad de dar una batalla por la transparencia del Estado («no sólo el combate a la corrupción sino el rendimiento de cuentas continuo sobre el uso de los dineros públicos»). Finalmente remarcó la importancia de ganar el departamento de Canelones para afirmar el peso de los gobiernos locales y la descentralización. Un departamento, agregó, que hoy tenemos como noticia sobre la mesa, por los «disparates de Hackenbruch, el paradigma de los gobiernos corruptos del Partido Colorado». *

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