ENTREVISTA A FONDO: Jorge Larrañaga (Alianza Nacional)

Larrañaga: Que la Convención defina si el Partido Nacional sigue o no en la coalición

Dirigentes blancos han vuelto a criticar a la coalición de gobierno. ¿Ud. qué opina?

–Vamos a iniciar los contactos dentro del partido para convocar a la Convención Nacional de nuestro partido, organismo soberano, tentativamente para la primera quincena de marzo a efectos de buscar, los blancos de todo el país representados en la Convención, decidir si se permanece o se procede a una postura diferente respecto a la actual coalición de gobierno, su forma y sus contenidos. Esto no significa para nada pretender restarle estabilidad política e institucional al país. Más allá de no estar de acuerdo con esta forma de coalición nosotros vamos a continuar apoyando en lo que fuera apoyable al gobierno de la República porque de él depende el éxito de todos los uruguayos.

Creemos que la mejor forma de preservar el destino nacional y también de resguardar el instrumento que es nuestro partido, en el marco de poder incluso mejorar la propia gestión del gobierno nacional, consideramos que el partido debe discutir con la máxima representación, en una Convención soberana, cuál va a ser el destino de la coalición de gobierno.

–¿Por qué se llega a esta instancia?

–Creo que los comentarios y las declaraciones públicas de los principales líderes sectoriales o políticos del Partido Nacional van precisamente coincidiendo con la circunstancia que esta coalición se hace difícil de manejar y de impulsar como respuesta a los temas nacionales. Fíjese las declaraciones hace poco del señor presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle o las declaraciones del ministro de Industria, Sergio Abreu, en el sentido que era difícil manejarse con esta forma de coalición. Allí se expresa en forma muy contundente, en una aseveración que compartimos con Abreu, que el gobierno no está dando respuesta a la industria nacional.

Y agregamos: No le está dando respuesta a la industria nacional pero tampoco al sector productivo, al sector agropecuario, al comercio y más allá de todas las dificultades, creo que hay determinados caprichos, fundamentalmente en el equipo económico, que nosotros no compartimos bajo ningún punto de vista. Estas declaraciones de importantes dirigentes políticos están orientadas en el mismo sentido de lo que nosotros hemos venido expresando desde antes del 1º de marzo de 2000, fecha de instalación del gobierno.

–¿Por qué no plantear esto en un ámbito como el Directorio?

–No nos opondríamos a plantear este tema en el Directorio. Lo hemos planteado varias veces. Hemos buscado caminos de consenso en el marco, incluso, de votar mociones por unanimidad buscando el replanteo del propio gobierno. Pero consideramos que fuera de la temporada estival, cuando comienza el año es una muy buena oportunidad para que el organismo máximo de representación del partido, que es precisamente su Convención Nacional, pueda a partir de la representación de los convencionales de todos los departamentos de la República, tener el mejor pronunciamiento partidario respecto a la Convención del Partido.

Además no queremos plantear esto como una situación interna del partido. Queremos discutir en términos absolutamente civilizados, como todo partido organizado, precisamente cuál es el mejor destino del partido en el marco de sus definiciones estratégicas respecto al gobierno de coalición, lo cual nunca supondrá restarle apoyo ni estabilidad política al país.

–Si tuviera que definir el actual curso del gobierno, ¿cómo lo calificaría?

–Se parece más a la marcha de una tortuga, lenta e irresoluta y con una falta de ejecutividad manifiesta.

–¿A qué atribuye esto?

–Creo que en la órbita del Ministerio de Economía hay una tranca para todas las cosas. Ahí termina trancándose todo. Ahí se trancó el régimen de refinanciación de adeudos del sector agropecuario cuando no se ordenó en forma clara y contundente fundamentalmente a la banca y al BROU la implementación del régimen.

Ahí se tranca lo que el Partido Nacional impulsó en marzo, que es una política de desgravamiento de la industria de la construcción para generar trabajo. Ahí se tranca lo que se había acordado en el Ministerio de Ganadería con Calnú sobre el tema de la política azucarera, que lleva al seguro de paro a más de mil compatriotas de Artigas.

–¿Esto es un problema de ritmo del gobierno o de prioridades?

–Creo que esto deriva de las dos causas. Nuestro Partido Nacional inviabiliza a una importantísima y calificada representación de compañeros en los Ministerios, donde los propios ministros quieren impulsar un estilo del partido, definiciones del partido, defensas sustanciales del propio partido en lo que hace a determinadas políticas y hay un freno constante y permanente derivado del propio ministro de Economía.

–¿Esto no es en sí mismo una forma de gobernar?

–Sí, lo es; no la comparto en absoluto. Si esto es una forma de conducir el país, yo con todo respeto discrepo frontalmente. Creo que hoy el país tiene que enfrentar sus agudos problemas e intentar dar las respuestas.

El partido tiene que actuar y es por eso que, sin precipitaciones, buscando un diálogo importante entre todos los sectores del partido, de aquí a marzo tengamos un ámbito de reflexión y podamos, con la presencia y la opinión de todos los blancos, formar la mejor decisión para el Partido Nacional y para el país.

El replanteo de la coalición ha quedado a mitad de camino, más allá que algunas iniciativas han salido, pero la verdad es que otras están en el marco de consultas que nunca terminan por evacuarse.

–¿Cómo ve la actual conducción del Partido Nacional?

–Yo no quiero formular críticas que conduzcan a polémicas inconducentes dentro del partido pero con franqueza, sin atribuirle la responsabilidad al presidente del Directorio, creemos que esta estrategia del partido en el mantenimiento de esta coalición de gobierno no es la más acertada.

Vamos a ser muy claros y contundentes: de la misma manera que hay partícipes decididos que apoyan este gobierno de coalición y nosotros los respetamos, reclamamos también que se respete nuestra posición discrepante respecto a esta coalición y sus contenidos. Nosotros, en forma rotunda, firme e incuestionable, pretendemos cambiar esta coalición por un régimen de gobernabilidad al estilo de Wilson Ferreira Aldunate.

Creo que eso sería lo mejor para el país porque ni el gobierno estaría de rehén del Partido Nacional ni el Partido Nacional de rehén del gobierno. Creo que en esta última frase se sintetiza nuestra opinión sobre este tema. Sustituir un régimen de coalición por un régimen de gobernabilidad desde el Parlamento, con la coordinación del Directorio del Partido Nacional.

–En la época que vivía Wilson hubo ministros blancos en el gobierno de Sanguinetti…

–Sí, pero a título absolutamente individual y no en representación de nuestra colectividad política. Llevamos siete años de gobierno de coalición con un grado más adelantado de participación, es decir con participación en los Ministerios.

Creo que eso no es bueno para el país en estas condiciones ni para el Partido Nacional por los contenidos y por las formas. *

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