La Comisión informó que Amelia Sanjurjo estaba embarazada al morir por torturas
Su familia debió esperar 24 años para saber que Amelia murió intentando desesperadamente escapar a la tortura a los 40 años de edad y mientras esperaba su primer hijo. Su hermana Carmen, que recibió el informe verbal de la Comisión para la Paz del abogado Gonzalo Fernández, dice que lo que más le impactó fue conocer la noticia del embarazo. Con la voz temblorosa al recordar a su querida hermana, Carmen señaló a LA REPUBLICA que la Comisión también reveló que Amelia «fue secuestrada en su casa. Siempre pensamos que había sido en la calle, ideas que uno se forma en el momento, pero al final fue diferente».
Aunque la fecha podría ser el 1º o el 2 de noviembre, Carmen se inclina por la segunda opción: «Porque esa noche alguien llamó a casa para decirnos que estaba detenida. Fue lo único que dijeron y no se identificaron. Por aquella época, uno se limitaba a recibir los informes sin preguntar nada ni pedir identificación».
Un círculo abierto
Militante del Partido Comunista (PCU), Amelia fue llevada al establecimiento de «La Tablada», donde la torturaron durante un período que oscila entre cuatro y seis días.
Según su hermana, la Comisión para la Paz constató que «estaba muy mal, no comía e incluso se arrastraba al baño porque no podía caminar. Un día vinieron a buscarla para llevarla al segundo piso a torturarla de nuevo. Hizo un intento de escape de quienes la estaban arrastrando, corrió y ahí la mataron. No se sabe si la asesinaron o hizo un paro cardíaco, pero en ese intento para que no la torturaran más, murió».
Sanjurjo está «más que conforme» con el trabajo realizado por la Comisión para la Paz, que considera «inmenso» y «lleno de una seriedad grande y confiable». «Siempre confié mucho en ellos. Son personas solidarias y humanos y uno siente que sufren con uno cuando le están hablando. Pobrecitos.
A ellos les ha tocado hablar con estas personas, que ni siquiera s´E si merecen ser llamados así. Se necesita mucho temple para enfrentar a este tipo de gente con tranquilidad y recabar la información».
La identificación del lugar donde están los restos de las víctimas de la dictadura cívico militar es «una cuenta pendiente.
No se entiende la razón para que mantengan un misterio sobre el destino de los cuerpos cuando ya asumieron que torturaron y mataron».
«Tendremos que seguir luchando porque recuperar los cuerpos es escencial para cerrar el círculo».
La Tablada
En La Tablada, decenas de detenidos políticos padecieron torturas y malos tratos y también –oficialmente se admite por primera vez– muerte. Allí confluían también tres de los departamentos más siniestros de la represión: el Servicio de Información y Defensa y el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA). En sus filas revistaron los más connotados capitostes de la represión, que se extendió también a los países limítrofes, especialmente a la Argentina. En esa época, según información en poder de LA REPUBLICA, operaban en los niveles de mando del SID: el general Amauri Prant, el coronel Fernán Amado, el capitán de navío Nader y el capitán Pedro Mattos. En la OCOA entre tanto operaban: el coronel Ramas, el mayor Carlos Ortiz, el teniente coronel José Nino Gavazzo, el mayor Carlos Arab, el coronel Jorge «Pajarito» Silveira, el coronel Rodríguez Buratti, el coronel José Baudean, el capitán Ricardo Medina, el comisario Hugo Campos Hermida, el coronel Regino Burgueño y el coronel Manuel Cordero.
Los ocho nombres
El jueves, la Comisión para la Paz dio a conocer –en acuerdo con los familiares– los nombres de ocho uruguayos detenidos desaparecidos en Uruguay e informó las circunstancias en que fueron detenidos y los lugares en que fueron torturados hasta la muerte.
Los nombres son: Luis Eduardo Arigón Castells (dirigente gremial y miembro del Partido Comunista), murió en La Tablada; Ubagesner Chávez Sosa (obrero metalúrgico, miembro del Partido Comunista), murió en la base aérea Boiso Lanza; Horacio Gelós Bonilla (obrero, edil suplente del Frente Amplio y militante del Frente de Izquierda de Liberación), murió en el Batallón de Ingenieros de Combate Nº4; Luis Eduardo González (integraba la FEUU y militaba en el Partido Comunista Revolucionario), murió en el Regimiento de Caballería Nº6; Fernando Miranda (escribano, fue edil de la Lista 1001 del FA, militaba en el Partido Comunista), murió en el Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14; Eduardo Pérez (miembro de la Acción Sindical Uruguaya y militaba en el Movimiento de Liberación Nacional), murió en el Grupo de Artillería Antiaérea Nº 1; Amelia Sanjurjo (militante del Partido Comunista), murió en La Tablada; Omar Tassino (empleado de UTE, militaba en el Partido Comunista), murió en La Tablada.
Reacciones
La información generó inmediatas reacciones políticas. En filas del Foro Batllista se ve con preocupación el devenir de los acontecimientos, desde que su líder, el ex presidente Julio María Sanguinetti, abogó siempre por dar vuelta la página y considerar el tema laudado. El diputado forista Ruben Díaz afirmó que estos hechos «confirman que en el país no hubo una represión que aplicara la violación a los derechos humanos en forma sistemática y generalizada». Desde el Partido Nacional, la diputada Beatriz Argimón valoró el trabajo de la Comisión para la Paz y aseguró que estas conclusiones primarias configuran «un paso importante para todos los demócratas». En la izquierda, el diputado encuentrista Víctor Rossi sostuvo que «vale la pena continuar hasta ir reuniendo la información que falta y poder reconstruir nuestro pasado reciente».
Para el nuevoespacista Felipe Michelini la Comisión confirmó lo que «los uruguayos ya sabían, es decir que existía un patrón sistemático de violaciones graves y muy serias de los derechos humanos».
Ejército en silencio
El Ejército, en tanto, comunicó que no hará ningún comentario respecto a la información proporcionada por la Comisión para la Paz que señala varias unidades militares como lugares de ejecución de detenidos, hoy desaparecidos. *
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