Javier Miranda valoró la información aportada por la Comisión para la Paz

"A mi viejo lo mataron en el Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14"

Había sido detenido un día y medio antes, en su domicilio, en un operativo que se cumplió delante de su esposa y sus dos hijos, y nunca más se supo de él. La información sobre las circunstancias de la muerte fue proporcionada a la familia que le sobrevive por la Comisión para la Paz, el 11 de octubre pasado. Ayer, el organismo creado por este gobierno, con el consentimiento familiar, resolvió dar a publicidad éste y otros siete casos que considera aclarados. Javier Miranda confió a LA REPUBLICA, sus impresiones sobre el acontecimiento:

«A mi viejo lo detuvieron el 30 de noviembre de 1975, y lo mataron, no cabe otra expresión, en la madrugada que va del 1º de diciembre al 2 de diciembre, o sea, un día y medio después que lo habían detenido. Lo matan con un golpe, que le dan en la nuca, y ahí se terminó. Esa información te da un montón de cosas para decir. La primera, que creo no se puede dejar de decir es qué fue lo que sentí el 11 de octubre de 2001 cuando la Comisión para la Paz nos cuenta eso, a mi hermano y a mí, a mi tía, a mi sobrina, a mi cuñada, el primer pensamiento es para mi vieja. Mi vieja que había estado veinte años casada con una persona que un día se llevaron y nunca más supo nada. Y murió nueve años después de que se lo llevaron sin saber nada. Y pensar que mi viejo murió un día y medio después que se lo habían llevado y que mi vieja se murió en 1984 sin saber, es una barbaridad, es un disparate que te indigna, que cómo pudieron someter a mi vieja a esa tortura durante tantos años. El primer recuerdo es eso y la primera rebeldía. Ese día el 11 de octubre, al mediodía, lo primero que hago es ir al cementerio que no había ido desde 1984, un poco a decirle a mi vieja: bueno mirá, hoy supimos y aquí está. Creo que es válida esa primera reflexión, media sentimentalota, no importa, que muestra lo que uno puede llegar a sentir».

Más adelante, dio a conocer que su a padre «lo mataron en el Batallón 14, no hay duda, hay más elementos que la Comisión da. Si bien la Comisión me parece que legítimamente respeta la confidencialidad de la fuente, no da la respuesta de quién, que no estaba en este proceso en discusión, da el cómo, el dónde, el cuándo, y el por qué está expresado. En ese sentido, la Comisión da respuesta a las preguntas que habíamos planteado». «Yo creo que inicia lo que nosotros estábamos buscando, aunque suene incongruente. O sea, yo 26 años después que se llevaron a mi viejo, un mediodía de noviembre de 1975, que recuerdo como si fuera hoy, tengo pautas de lo que estuvimos intentando averiguar. Ahora, creo que esto es un punto de inicio. Esto no es en demérito de la Comisión en absoluto. Reconozco, aprecio y así se lo expresé mi agradecimiento a la labor, porque creo que si bien han cumplido una labor encomendada por el Estado, creo que se han jugado individualmente los miembros de la Comisión. Es un inicio, falta información con respecto a mi viejo, dónde están sus restos, es información que todavía no está presentada y que es necesario darla.

Y en este tema de los restos me parece fundamental remarcar, primero que no tiene sentido seguir ocultándolo. Creo que a quienes procuran la impunidad, a través de la no revelación de datos, el hecho de revelar qué sucedió con los restos, no les cambia nada. Y sin embargo, tanto a las familias, como al círculo de amigos, o a la sociedad, es cualitativamente distinto saber qué pasó con los desaparecidos. De alguna manera, insto a que eso se esclarezca. Hoy iniciamos un camino, creo que satisfactorio, nos quedan muchísimos casos por resolver, porque Fernando Miranda no es el único caso». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje